CAPÍTULO 9

1420 Palabras
*****Jennifer Smith**** -No, no, no ¿acaso no tienen algo exclusivo en esta tienda? -se quejó mientras se miraba al espejo. Había perdido un poco peso en los últimos años, pero seguía teniendo un cuerpo con curvas, el vestido gris que había elegido hacía juego con sus ojos y con la gargantilla de diamantes que había comprado más temprano, le caía perfecto; ajustado en la cintura hasta casi impedirle la respiración y suelto en las caderas dándole una bonita silueta de reloj de arena. El escote tenía forma de corazón, mostraba justo lo necesario; menos d elo que mostraría una puta y más de lo que mostraría una virgen. Pero no era perfecto, no para el lugar a donde iría, no para el momento que viviría. -Solo hay tres vestido de ese modelo en todo el país - replicó la dueña de la tienda -Jennifer había exigido ser atendida exclusivamente por la dueña. -Pues sería muy desagradable ir caminando por la calle y encontrarme con dos mujeres vestidas igual a mí ¿no lo cree señora Watson? -había olvidado lo bien que se sentía el poder, seré una Willoghby y una Willoghby debería vestir lo mas exclusivo -la mujer se sonrojó y asintió con la cabeza, por un instante sus ojos se desviaron hacia un rincón detrás del espejo, Jennifer caminó en esa dirección -¿tiene algo que no me ha mostrado? -tenía la impresión de que así era y la señora Watson se había delatado, Jennifer notó que una manta negra cubría algo que parecía ser un maniquí, retiró la manta dejándola caer y lo que vio debajo la cautivó -¿Seda de Argonia? -preguntó impactada, sabía bien que lo era, hacía tanto que no veía un vestido tan maravilloso -Y encajes de Zaiéfir -señaló la mujer con un tono cargado de orgullo -es un encargo -aclaró antes de que Jennifer dijera nada. -Lo quiero -anunció Jennifer ignorando lo que la mujer acababa de decir, acariciando el tejido carmín -la mujer se paró justo al lado de Jennifer -Quien lo encargó lleva tres años pagando por este vestido -le informó la señora Watson mientras cogía la manta del suelo -vendrá por él hoy -cubrió el maniquí con un movimiento grácil. -Yo pagaré el doble -le ardían las mejillas, iba a ser una Willohgby y una simple modista no iba a decirle lo que podía o no podía tener. -Lo siento señorita Smith -la maldita mujer hizo hincapié en su apellido, un apellido del que Jennifer se avergonzaba profundamente -pero no está a la venta, se dio media vuelta, mañana llegará un tren cargado de vestidos de las más finas telas y encajes, me aseguraré de reservar lo mejor para usted, entonces podrá volver y llevarse lo que desee. Le haré un buen descuento, ya que sé que las cosas no han sido fácil para usted y su familia ultimamente. Aquellas palabras le atravesaron el pecho, sintió que una víbora se le retorcía por dentro apretándole el estómago, los pulmones y el corazón, se mordió el labio inferior en un intento por contener la rabia. Salió de ahí sin decir una palabra, aquella maldita zorra sería parte de su lista negra, "Cuando sea una Willohgby serás la primera en enterarte" salió de la tienda echa una furia. -Llévame al hospital Lancaster ¡ahora! - le gritó al conductor del auto, el hombre bajó como un rayo y abrió la puerta para Jennifer, le extendió la mano enguantada para ayudarla a subir, pero ella no quería que nadie la tocara lo empujó y subió sola en un movimiento ágil. Mientras más rápido le informara a Cristhian acerca del compromiso, más real sería, más cerca estaría. Iba a ser una Willohgby, contra viento y marea y se vengaría de todos los que la humillaron. cuando su familia cayó en desgracia. FLASHBACK -Señorita Smith, por favor, acompáñeme -El director del instituto en persona fue a buscar a Jennifer al salón de clases. Aun soñaba con aquellos susurros inteligibles a sus espaldas. Todos sabían por qué la habían ido a buscar, todos lo sabían, lo comentaban en los pasillos, a sus espaldas. -Señor Drolim ¿qué ha ocurrido? -preguntó Jennifer mientras lo seguía por el corredor. Él se detuvo justo en frente del casillero de Jennifer -Tome sus cosas Señorita Smith -le pidió con amabilidad gélida -no podrá continuar sus estudios en nuestra institución -agregó. Jennifer no percibió en qué momentos las lágrimas le habían bañado las mejillas, no estaba triste, tenía rabia, mucha rabia, indignación y vergüenza -No, no entiendo director Drolim -susurró con la voz temblorosa, sabía perfectamente qué sucedía. Su familia había quedado en bancarrota y no podían permitirse el lujo de seguir pagando la mejor academia del país; la Academia Drolim. -No lo haga más difícil -rogó el director, aunque en el tono, Jennifer percibió un ápice de placer. Un repiqueteo interrumpió aquel momento incómodo, Jennifer se giró para ver quien se acercaba. -¡Director Drolim! -Jennifer sintió punzadas de nervios en el estómago -se va a arrepentir de lo que está haciendo - su madre se acercó al director y extendió un sobre hacia él, iba bien vestida, como siempre; mejor que la realeza, olía al perfume más caro, su cabello, sus uñas, todo en ella era perfecto, Jennifer la veneraba y desde aquel día la veneró aun más -¿Qué es esto? -el director sacó su anteojos del bolsillo de su chaqueta -¡Leálo! -la madre de Jennifer levantó la voz ¡Leálo ahora y pida disculpas! -es sobre estaba sellado; un lacre rojo con un par de letras doradas "WY" El sello de los Willohgby, la señora Smith miraba al director Drolim con ojos iracundos como dos armas a punto de dispararle. Las manos del pobre hombre temblaban mientas sostenía el sobre. -¡Mis disculpas! -ese par de palabras hicieron que la señora Smith soriera complacida -puede volver a su clase señorita Smith, disculpe la interrupción. Jennifer volvió por el corredor camino al aula, su madre y el Director Drolim discutían a sus espaldas, se apresuró para no escucharlos, solo quería volver y hacer de cuenta que aquello no había ocurrido. -No entres ahí -se giró para ver quien le hablaba -No me hables, bastardo -le respondió. Aquel chico delgado con el cabello largo y desaliñado tenía ojos tristez todo el tiempo, le daba un poco de lástima, sí, pero le daba verguenza que la vieran hablando con alguien inferior, él la cogió del antebrazo, ella cogió aire en una exhalación de asombro -¿Qué haces? ¿cómo te atreves? -Ven -tiró de su brazo con delicadeza -nop querrás entrar ahí todos hablan de tu padre, de sus vicios, de como han perdido la casa y viven en un hotel, todos dicen que ahora ers pobre -la sangre le hirvió -Crees que tienes derecho a hablarme así? ¿Te crees la gran cosa porque tu madre se ha casado con el duque? -No, no, por supuesto que no. Yo... no quería que te hicieran sentir mal - el corazón de Jennifer empezó a latir desbocado. Era la primera vez que sentía que alguien se preocupaba por lo que ella podía sentir. Se limpió las lágrimas. -Cristhian ¿ese es tu nombre? -el asintió con la cabeza -no te metas en lo que no te importa -caminó a zancadas hacia el patio, el chico tenía razón, no debía entrar al salón en ese momento, pero no podía admitir lo vulnerable que se sentía. ********* -Hemos llegado señorita Smith -Anunció el chofer. Cuando terminó de estacionar el auto bajó, abrió la puerta y le ayudó a bajar, Jennifer se sentía mejor, aunque los recuerdos le habían aguado los ojos. Sacó un espejo de su bolso y se arregló el maquillaje. -¡¿Qué te pasa?! -gritó cuando una chica se tropezó con ella en las escaleras -Lo siento -la chica tenía la voz temblorosa, sus ojos se clavaron en los de Jennifer, era joven, bonita, no tanto, pero aun así, Jennifer se sintió menos, tenía la piel blanca, ojos negros como carbón y cabello muy lago que le caía por un lado como una manta negra. Jennifer se apartó, la chica lucía enferma e iba saliendo de un hospital, la vio alejarse y cuando se giró para seguir su camino hacia la entrada del hospital, vio a Cristhian que corría hacia las escaleras. ¿estaba siguiendo a esa joven? ¿por qué? ¿qué tenía que ver Cristhian con aquella mujer?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR