CAPÍTULO 7

1154 Palabras
****Cristhian*** La mujer se había desvanecido en los brazos de Cristhian y el hombre afuera seguía golpeando la puerta. Cristhian miró el rostro de la desconocida, era joven, solo una chica, el color le había abandonado la piel y sus labios estaban entre abiertos; emanaba un aire de dulzura; como una princesa esperando ser despertada por el beso de su príncipe. La levantó sin mucho esfuerzo, una almohada de plumas sería más pesada, se preguntó si se estaba alimentando bien; pensaba como médico, no podía evitarlo. Puso a la chica en la cama y le buscó el pulso en la muñeca, era lento, pausado, miró su reloj e hizo cuentas, sus pulsaciones estaban por debajo de lo normal. Buscó unas tijeras entre sus cosas y cortó el vestido, una línea vertical en el pecho, justo en medio, desde el busto hasta la cintura, cogió el estetoscopio se acomodó las olivas en los oídos y puso la membrana justo sobre el corazón, cuando notó la ropa interior sugestiva recordó al hombre afuera. Se colgó el estetoscopio en el cuello y fue a ver si el hombre seguía ahí. -Dígame ¿qué desea? - preguntó después de abrir la puerta. Vio al hombre semi desnudo; un poco mayor para ser pareja de la joven que descansaba en la alcoba. -Sí, muy gracioso, idiota -respondió el tipo con ínfulas de superioridad -tengo que hablar con mi novia. -La señorita ha dejado claro que no quiere hablar con usted -Cristhian no sabía por qué se estaba metiendo en aquel lio, por lo general, no se inmiscuía en ese tipo de cosas, tal vez debía hacerse aun lado y dejar que ese par arreglaran sus asuntos. El hombre se acercó amenazante. - Imagino que no querrá hacer de esta situación un escándalo público -dijo Cristhian sin perder la compostura - ¿por qué no espera a que nuestra amiga despierte? -dijo haciéndose a un lado y señalando a la chica en la cama - cuando esté consciente, ella decidirá si quiere verlo o no ¿le parece una solución civilizada a nuestro problema? -el hombre pareció pensarlo por un momento -¡Ah! disculpe mis modales, mi nombre es Cristhian Willohgby, es un placer -extendió la mano hacia el hombre, Cristhian odiaba el apellido que portaba, pero no dudaba en usarlo cuando necesitaba mover influencias y pedir favores -eh..eh...¿es de la familia del Duque? -el hombre apretó la mano de Cristhian, pudo escucharse la saliva pasar por su garganta en un trago -Un pariente lejano y ¿usted es? - la arrogancia volvió al rostro del hombre -Vendré después, cuando Nahara se sienta mejor -se dio la vuelta y se marchó ¿Nahara? ese era un nombre interesante que permitía a Cristhian deducir que la chica no era de cuna noble, sin embargo debía ser de una familia de comerciantes porque el vestido que llevaba puesto no lo llevaría cualquier plebeya. - ¿se ha ido? -la voz era aun más dulce que el rostro, Cristhian aun estaba en la puerta, la cerró y se giró hacia la chica -Se ha ido ¿está usted bien? -se paró frente a la cama con las manos dentro de los bolsillos, la chica se sentó mientras cubría la abertura en su vestido, no parecía sorprendida, cualquier otra chica hubiese gritado y lo hubiese tachado de pervertido, pero ella parecía entender lo que Cristhian había hecho. -Eso creo -respondió, pero su rostro enseguida se arrugo en una expresión de desagrado -¿qué es ese olor? -preguntó y antes de que Cristhian pudiera responder la chica vomitó. La alfombra quedó echa un asco. Cristhian no se movió de donde estaba, seguía de pie a un par de metros de la cama, con las manos dentro de los bolsillos, observaba el vómito; solo agua y jugos gástricos; la chica no había comido en horas, era tal como Cristhian lo sospechaba, no se estaba alimentando, quizás quería bajar de peso para entrar en esos pomposos vestidos o para gustarle más a esos idiotas como el que la estaba buscando, sintió sus mejillas calentarse. No dijo nada de lo que estaba pensando, no era asunto suyo -Puede usar el baño - dijo con amabilidad, la chica asintió. Quiso levantarse, pero cayó sentada en la cama, estaba débil como cualquiera de los tantos pacientes que Cristhian había atendido. Cristhian caminó hacia el baño, cogió un cubo, lo llenó de agua e introdujo una toalla pequeña, volvió a la alcoba. Se sentó al lado de la chica, el olor a vómito no tenía en él ningún efecto, estaba acostumbrado a aquellos hedores, sangre putrefacta, orina y heces secas, vómito, nada le asqueaba. Exprimió la toalla, la chica la miró con ojos muy abiertos, él pasó la toalla húmeda por su rostro, ella bajó la mirada y sus mejillas se enrojecieron. Cristhian limpió el vómito de las comisuras de los labios de la chica, de su cuello y de su pecho, ella apretaba la tela rasgada del vestido contra su busto cubierto de encajes, entonces, de la nada, ella empezó a reír. Cristhian se detuvo, se preguntó si tenía algo en el rostro ¿una mancha de tinta tal vez? había estado escribiendo o quizás restos de comida -¡Te has sonrojado! -anunció ella como si fuese lo más gracioso del mundo -eres médico ¿no estás acostumbrado a hacer este tipo de cosas? Cristhian se quedó mudo, aquella extraña lo estaba tuteando y se estaba riendo de él, además sabía que era médico ¿cómo supo que era médico? -Disculpe usted, no entiendo, ¿nos conocemos? -¡Ah! no, claro que no -respondió ella cogiendo la toalla de la mano de Cristhian -¿Y como ha sabido que... -Es obvio -le interrumpió antes de que Cristhian terminara la pregunta, se limpió el cuello con una mano mientras seguía tapando el escote con la otra -me has tomado el pulso, has abierto mi vestido para facilitar la respiración, no te has asqueado cuando he vomitado y, bueno, tienes un estetoscopio colgado en tu cuello -sonrió y Cristhian sintió sus mejillas arder de nuevo. Se aclaró la garganta mientras cogía el estetoscopio y lo ponía en la cama. -Veo que ya estás mejor - se puso de pie, llevó las manos a los bolsillo -ve a lavarte, necesitas comer. No podía dejar a aquella chica sola después de lo que acababa de pasarle, sentía una obligación hacia ella y no entendía por qué -¿Estás invitando a una desconocida a cenar? -¿Está usted tuteando a un desconocido? -se sintió bien responder con ingenio al ingenio de la chica -¿Qué tal si dejamos de ser desconocidos? después de todo has visto mis pechos -dejó la toalla aun lado y extendió la mano -Nahara Edri -Cristhian estrechó la mano de Nahara, estaba fria y sus huesos parecían muy frágiles -Cristhian Willohgby
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