CAPÍTULO 12

1054 Palabras
***Olivia Willoghby*** -¿Y tú cuando piensas darme un bisnieto? -las palabras de la abuela la hicieron que Olivia despertara, estaba en uno de esos momentos en los que su mente quedaba en blanco, un trance, podría decirse. Estaba sentada frente a una mesilla redonda, en una pequeña sala de estar en la que solía trabajar, la pequeña mesa estaba decorada con un cuenco de frutas en el centro y atiborrada de papeles y muestras de telas, los detalles del baile anual de caridad aunados con todo lo que ocurría en su vida la tenían al borde de un colapso mental, solía esconderse cuando se sentía así, no podían verla siendo débil, ni física ni mentalmente, no, esa no era una opción. -¿qué? -había escuchado, pero no tenía una respuesta respetuosa para aquella pregunta -Bisnietos -dijo la abuela mirandola expectante -tu hermano va a tener un bebé y tú... -Eso es perfecto abuela, finalmente tendrás los bisnietos que tanto anhelas -No era la primera vez que alguien le hacía una pregunta como esa. Olivia era una mujer joven, pero no tanto, acababa de cumplir treinta y a esa edad se suponía que debía tener media docena de niños corriendo de un lado a otro de la casa. Pero cada vez que alguien preguntaba cuando tendría hijos se sentía tan terrible como la primera vez -Dime querida abuela ¿no has venido hasta aquí solo para preguntarme eso? ¿o sí? porque ahora mismo estoy muy ocupada para ahondar en el tema de los hijos, querida abuelita, necesito resolver unos asuntos del baile. -¡Ah! ¡Sí! ¡el baile! -la abuela se acomodó en la silla frente a Olivia -¿te estás encargando de todo? ¿verdad? -Olivia solo asintió con la cabeza, el repentino interés de la abuela por los por menores del baile anual de caridad le resultó extraño. Cada año la abuela asistía puntual al baile, probaba todos y cada uno de los platillos servidos y conversaba con los invitados, usaba su mejor atuendo y adoraba gastar muchísimo dinero en la subasta, pero jamás había preguntado nada acerca del proceso de organización -necesito que abras espacio en el programa para que yo pueda decir unas palabras -Olivia negó con la cabeza de forma inconsciente, la abuela frunció el ceño -No creo que eso sea posible abuela, los invitados ya recibieron el programa -la abuela no estaba acostumbrada oír un no por respuesta y era lógico, aunque el padre de Olivia era el Duque, todos sabían que en el palacio de Dreamwick quien mandaba era Amelia Willohgby. Pero Olivia tampoco estaba acostumbrada a ceder ni a hacer favores, aunque fuese la mismísima Reina la que se lo pidiera. A menudo su padre le aseguraba que había heredado aquella pesada faceta de su personalidad de su difunta madre, a Olivia, eso le parecía una completa tontería; casi no había tenido oportunidad de conocer a su madre; la esposa del Duque (la legítima) había pasado la mayor parte de la vida de Olivia internada en hospitales, se rumoreaba que en hospitales psiquiátricos, pero Olivia se negaba a esa idea. Como fuese, no podía haber aprendido a ser como su madre porque no la había conocido lo suficiente. -¿y Por qué no? -preguntó la abuela con notable decepción, se cruzó de brazos y frunció los labios como una niña pequeña a punto de hacer una pataleta. Olivia dejó salir un suspiro al pensar en las consecuencias de no complacer a la abuela - Hay cinco minutos para unas palabras de despedida, se suponía que era mi padre quien las daría, pero puedo pedirle que le de la palabra a usted abuela ¿le parece bien? -Gracias cariño, sabía que lo resolverías, el cambio en la expresión de la abuela hizo que Olivia se sintiera aliviada -Y dígame abuela ¿qué anuncio importante es ese que tiene que dar? -Te enterarás mañana, como todos los demás -su rostro se iluminó con una sonrisa perversa, como si supiera un secreto que pudiera derrumbar imperios -ah, una cosa más, he pedido que se haga una invitación adicional -¿Para quien? -Olivia se puso de pie de un golpe, aquello ya era demasiada intromisión de parte de la abuela -Para mis amigos -dijo la abuela, se le asomó una sonrisa, Olivia la observó tratando de descifrar su expresión; era como si acabara de escuchar un chiste al que Olivia era sorda -Los Smith -agregó cogiendo una manzana del cuenco en el centro de la mesa -¿Los Smith? ¿la familia de tu asistente? dejaron de ser invitados hace mucho -Eso va a cambiar -la abuela le dio un mordisco a la manzana y se levantó de golpe - y hazles espacio en la mesa familiar -agregó y se alejó a zancadas; tanto los dientes como la energía de la abuela eran inusuales para una mujer de ochenta años vivía sus días comiendo y caminando de un ala a otra del palacio, siempre daba la impresión de estar planeando algo. ¿Los Smith? pensó Olivia mientras recogía sus cosa esparcidas por la mesa ¿será que han salido de la ruina? -se preguntó. Cogió una pera del cuenco. Por su puesto que no, se dijo a sí misma, y aunque hubiese salido de su situación, jamás hubiesen podido recuperar el honor de su apellido, aquel par eran un par de ladrones desvergonzados y aunque consiguieran pagar sus deudas, el apellido Smith nunca volvería a ser lo que era antes. Se encogió de hombros -He agendado una audiencia con su santidad -Anunció Olivia que había abandonado el salón donde había estado conversando con la abuela, ahora le hablaba a su esposo, no lo miraba a la cara, no sabía si sería capaz de decírselo viéndolo a los ojos sin echarse a llorar -el dieciocho de mayo- sus palabras fueron seguidas por un silencio abrasador ¿en qué estaría pensando? ¿en la ironía que suponía aquella fecha exacta? ¿estaría pensando en desistir? ¿y si ella desistía? no, no, no, la sola idea le revolvió el estómago -¿Estás segura de que quieres hacerlo? -Estoy segura -respondió tajante, sin demorar un segundo en hacerlo, no quería que sus dudas se hicieran evidentes y mucho menos sus motivos. -Está bien.
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