"Nunca olvidaré ese olor"

1071 Palabras
Afortunadamente arreglaron las averías antes de la media noche y por fin ya podíamos disfrutar de la electricidad, aunque estábamos muy entusiasmadas con las leyendas contadas por Yeny ya comenzaba a invadirnos el cansancio de este intenso primer día. Ya los ojos y el cuerpo pedían descanso, hasta la propia Yeny expresó: - Vamos a dormir, mañana será otro día, espero que descansen y puedan dormir bien después de todo lo que les he contado-. Nos dirijimos hacia el dormitorio con la esperanza de conciliar un buen sueño y que no nos afectara lo antes escuchado por Yeny. Yo en particular no estaba muy segura de ello, es que soy una persona que me meto bien adentro de las cosas que me cuentan, tanto así que a la medida que van narrando voy imaginando detalladamente todo lo que escucho, hasta llego a asustarme si de casualidad hacen algún ruido mientras estoy metida en mi personaje. De alguna manera ya sabía que a partir de ese día ya nada sería igual. Una vez que llegamos al dormitorio me cambio de ropa, me pongo mi pijama color rosa que mi mamá me regaló para las noches de frío como estas, aprovecho que todavía no apagan las luces para aún con la multitud ir al baño a lavarme los dientes. Quise orinar pero no tenía deseos todavía, me quedé en la tasa alrededor de 2 minutos para ver si me venían las ganas pero nada, sabía que ese era el momento oportuno, pues después, cuando ya todas estuviéramos durmiendo me daría miedo ir sola y con las luces apagadas. Pero nada, tuve que desistir, subirme mi pijama e ir a acostarme. Ya faltaban 5 minutos para las 12 de la noche y todavía no había podido dormirme, mis ojos estaban más abiertos que un compaz, a mi mente venían una y otra vez las leyendas contadas por Yeny, algunas me causaban temor, otras lástima y hasta compasión, era como si me hubiese tomado un vaso entero de café, estaba desvelada. Ya con la vejiga llena comenzaban los deseos de orinar, mira que intenté hacerlo antes de ir a la cama, pero así son las cosas,¿ ahora que hacía?. Si seguía aguantando el deseo de orinar más nunca me iba a poder dormir y si iba al baño me venían esas historias escalofriantes a la mente. Ya no podía aguantar más, miro el reloj y marcaba las 12 en punto, recuerdo que precisamente esta era la hora en que coincidían todas las catástrofes contadas por Yeny y trato de aguantar un poco más. Pero que va, si seguía aguantando mi vejiga explotaría. Me llené de valor, de un tirón me bajé de mi litera, me pongo mis pantunflas y me dirijo al baño, por supuesto que ni muerta iba a la primera tasa porque ahí es donde se supone que está la pelirubia. Entonces voy a la tercera tasa, me siento rápidamente y siento como se vacía mi vejiga. Cuando ya estoy terminando comienzo a sentir un ligero olor a cigarrillo, me dije: - no puede ser- Y es que era lo mismo que me había contado Yeny, pero para descartar que fuera alguna estudiante escondida de los profesores de guardia ya que no está permitido fumar en el dormitorio, comencé a preguntar: -¿ Hay alguien ahí? No tengan miedo, no voy a decir nada, solo respondanme, por favor-. Pero todo permanecía en absoluto silencio, cuando de pronto el olor se torna más intenso, comienzo a toser, pues soy alérgica, mi doctor siempre me ha recomendado que me mantenga alejada del humo del tabaco. Me subo mi pijama que en la oscuridad que adornaba el baño, ya no se definía si era rosa o blanco, abro la puerta y lentamente con los dedos cruzados reso porque ese olor que penetraba mi naríz no saliera de la primera tasa, pues ya sería evidente lo contado por Yeny. No cumpliéndose mi mayor deseo puedo presenciar que precisamente ese intenso olor a cigarrillo salía de la primera tasa de baño, me quedé estupefacta, nuevamente con voz temblorosa pregunto: -¿ Hay alguien ahí? - Pero nadie responde, me dije a mi misma: - Sino acabo con este miedo desde el primer día mi estancia en este instituto será un infierno- Entonces con las manos temblorosas toco la cortina, indesiza de si correrla o no para terminar de una vez por todas con mi inmenso temor la deslizo suavemente con la añoranza de no ver nada, o ver a una estudiante común y corriente. Pero otra vez no se me cumplen mis deseos, ya que cuando de a poco termino de correr la cortina había una muchacha, de cabellos rubios, fumando un largo cigarrillo, con la cabeza baja, no me parecía conocerla. Como estaba oscuro no podía ver bien, y como soy nueva todavía hay estudiantes que no conozco. Me lleno de valor y le pregunto: - ¿ Quién eres, cómo te llamas, hace rato estoy preguntando si hay alguien y no respondes, por qué no me respondes?- Permanecimos calladas las 2 por unos segundos, yo porque ya no sabía que mas preguntar sino obtenía respuestas, y ella aún no lo se. Cuando ya el traje de valiente que decidí ponerme comenzaba a desvanecerse mis piernas comenzaron a temblar y un escalofríos penetró mi cuerpo. Fue entonces cuando la muchacha de cabellos rubios alzó lentamente la cabeza, me miró fijamente a los ojos con una mirada tan penetrante como nunca sentí y como nunca olvidaré. Extendió su mano con la que fumaba aquel cigarrillo que por el tiempo que llevaba yo sintiendo aquel olor ya era para que se hubiese acabado, pero parecía intacto, como si fuese inapagable, entonces volví a recordar las palabras de Yeny cuando nos contó que "La pelirubia" fumaba un cigarrillo interminable. Comencé a dar pasos lentamente hacia atrás y cuando había avanzado alrededor de 6 metros comencé a correr hacia el interruptor de la luz que está prohibido encender en horario de sueño. Pero yo no aguantaba mi desesperación de saber qué estudiante era la que permanecía en esa tasa sin responder ninguna de mis interrogantes. Para mi sorpresa cuando regreso a este lugar y después de haber despertado a varias de mis compañeras al encender la luz, no había nadie, solo un inmenso olor a cigarrillo en el ambiente y un poco de humo que ya se desvanecía en el aire.
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