Muy pronto se enteraron todos los alumnos del instituto lo sucedido a Glenda, todos estábamos muy tristes, yo además de triste estaba muy preocupada.
Sabía que en cualquier momento podría pasar algo novedoso y malo, ya yo estaba segura de que estas leyendas contadas por Yeny recobraban vida nuevamente.
En cuanto pude me acerqué a Yeny y le comenté:
-Yo estoy convencida de que lo sucedido con Glenda es debido a los seres espirituales que rondan esta escuela, pero quisiera saber que tú opinas-
-Lo que se sabe no se pregunta, se los dije a todas ustedes desde el primer día que llegaron aquí y no me quisieron creer, pensaron que eran mentiras mías para asustarlas, yo no les mentí en ningún momento, no me gusta jugar con esas cosas, lo respeto muchísimo- me dijo Yeny.
Yo no le contesté ni una palabra, sabía que escucharía eso, pero de todas formas quería que me confirmara lo que yo ya sospechaba.
Fui entonces a buscar a Melissa e irnos a almorzar, aunque creo que hoy nadie tendría apetito, en la escuela reinaba la tristeza por esta inesperada y desalentadora situación.
Comimos un poquito y nos fuimos al dormitorio a descansar un poco, todo era muy tormentoso y preocupante a la vez, todos murmuraban y tenían caras tristes.
Después que descansé un poco fui un ratico a ver a Ernesto para desconectar un poco, todo esto me tenía muy agobiada y el único que me sacaría un poco de mis pensamientos sufridos sería él.