-El primer día que ustedes las nuevas alumnas de primer año llegaron a este instituto yo les conté sobre cinco leyendas y ya has verificado por ti misma desgraciadamente que estas realmente toman vida justo a las doce de la madrugada.
Pero lo que no les conté fue que estas no son las únicas leyendas que habitan este lugar, que hay más leyendas que podrían cobrar vida- nos contó despiadadamente Yeny.
-¿Por qué no nos contaste esto desde el primer momento? , cada vez la situación se pone peor- le dije yo a Yeny en forma de queja.
-Es que no quería asustarlas tanto para que no estuvieran predispuestas, además, hacía varios años ya de que no habían evidencias de que estos seres espirituales cobraban vida pero desde hace más de una semana que no tenemos descanso en este lugar, cada día se hace más evidente la existencia de las mismas- me explica Yeny.
-Entonces dime ahora mismo que otras leyendas existen para estar preparada por favor- le dije yo.
-Cuentan de que en el aula de primero B por las noches se escucha un ruido y si entras al aula te puedes percatar de que hay una silla que se mueve sola, cuya silla pertenecía al estudiante Daniel Alejandro quien falleció hace varios años debido a una enfermedad terminal, él siempre fue un niño muy enfermizo, por lo cual sus padres lo protegían mucho, temían de que le pasara cualquier cosa o se enfermara, ya que el mínimo virus que cogia lo afectaba mucho, esta sobre protección lo afectó un poco ya que era un niño introvertido, no se relacionaba mucho con sus compañeros, era solitario, amargado, triste, no participaba en los encuentros deportivos ni actividades culturales, evitaba todas las tareas que estaban vinculadas a los demás compañeros en conjunto, prefería realizar sus deberes cotidianos a solas, los profesores insistían en que se vinculara al colectivo, que estudiara junto al colectivo y con otros alumnos, pero nada, ya la soledad estaba adueñada de su personalidad- cuenta Yeny.
Que día tan intenso tuvimos todos, nos abrazaba la incertidumbre de los hechos ocurridos estas dos noches anteriores que eran que eran los que todos conocían públicamente, aún más yo que he presenciado más vívencias de estos seres espirituales y Ernesto y Melissa a quienes únicamente les he comentado lo que me ha sucedido, ellos tienen una visión más clara que los demás de este tema, por lo que ellos dos también estaban muy preocupados.
Las autoridades policiales continuaban haciendo su trabajo arduamente sin obtener resultado alguno ya que hasta el momento no se habían encontrado sospechosos, huellas ni pista alguna que los llevara a acusar a alguien.
Increíblemente no había nada ni nadie, ya no tendríamos más descanso desde que pusimos los pies en este citio, cada día era una situación diferente, incluso en ocasiones peor que el día anterior.
Esta noche el destino nos procuraba algo tenebroso realmente y con una nueva víctima.
Este día después de comer estuve un ratico con Ernesto pero no quise estar hasta tan tarde con él para evitar posibles contratiempos entonces le di un rico beso y me fui hacia mi dormitorio al igual que él, los dos estuvimos de acuerdo en ello.