Después de un largo rato de Yeny contarnos sobre estas leyendas ya nos comenzaba a dar hambre así que le dije: -Vamos a descansar un rato, cenar y después cuando nos bañemos continuamos escuchando sobre ellas- Así lo hicimos, nos fuimos al comedor, ahí nos distraímos un rato y conversamos sobre otros temas para no agobiarnos tanto, nos reímos un rato y luego nos fuimos a duchar, me lavé cabeza y todo porque había demasiado calor y estas historias me dan hasta dolor de cabeza, tomar un buen baño siempre es muy refrescante y relajante para mí. -¿Ya están listas para continuar nuestra charla? - preguntó entusiasmada Yeny. -Nosotras sí, pero hay que pasar a recoger a Ernesto que no quiere perderse ni un detalle, parece que como él ya vivió en carne propia la vivencia de una de las leyenda

