A las seis y media llegó Michael a revisar los exámenes y a ver cómo seguía yo. Me había acostado por órdenes de Ian. ―Veamos... ―dijo el médico abriendo la página web de donde estaban los resultados―. Todo está normal, un poquito de anemia, pero es muy leve, dudo que sea eso lo que provoca los mareos, pero podría ser. ―Ella dice que antes ha estado en tratamiento por anemia ―me acusó Edward. ―Ah, ya, ¿hace cuánto fue? ―En realidad, he estado en tratamiento más de una vez. La última vez hace como tres años, pero nunca me habían dado mareos, solo sueño y falta de ánimo. ―Bien, puede ser que ahora te dieron por la cantidad de veces que te ha dado, tu cuerpo te está avisando que no puedes seguir así. Traje la pesa, quiero ver cuánto estás pesando, porque te ves demasiado delgada. Ve

