Edward se sorprendió ante mis palabras. ―¿Tan rápido? ―No fue fácil, pero tampoco tan difícil como pensé que sería. ―Muy bien hecho, querida ―me halagó Elizabeth. ―Gracias, ahora sí que necesitaré ayuda ―indiqué―, no será fácil inventar un futuro que no tengo idea de cómo será. ―Esa es la idea ―replicó Elizabeth―, que lo imagines, cómo te gustaría que fuera. ―Sí, ¿y ustedes han logrado algo? Edward y Elizabeth se miraron. ―¿Qué pasa? ―Tendrás que ser muy fuerte ―me dijo Edward―; así como hasta ahora no has querido irte, espero que siga así, por que sí pensaras que irte es la mejor solución, estás muy equivocada. ―Jamás me iré de tu lado ―prometí. ―Lo mismo dijiste la última vez ―repuso con mucha tristeza y temor. ―Por lo que leí en el libro, sí fue necesario, si iba

