XVIII

3321 Palabras

XVIIIAquella noche vino a la tertulia de la trastienda, además del Sr. de Lobo, Doña Ambrosia de los Linos, tendera de la calle del Príncipe, a quien mis lectores, si no me engaño, tienen el honor de conocer, pues algo me parece que figuró en los sucesos que conté anteriormente. Su difunto esposo había sido compañero de D. Mauro en el cargamento y arrastre de fardos y mercancías, y desde entonces entre ambas familias quedó establecida cordial amistad. Reconociome Doña Ambrosia, mas no dijo nada que pudiese desfavorecerme en el concepto de mis nuevos amos; y cuando se hubo sentado, operación no muy fácil, dados su volumen y la estrechez de los asientos, soltó la sin hueso en estos términos: —¿Cómo es eso, Restituta; cómo es eso, Don Mauro?... ¿conque no han ido ustedes a ver la entrada de

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