Ante el desespero finalmente supimos, no hice más que pensar en Rosa, ella tenía razón, era una dulce niña, yo había ganado y Julián por obvias razones, había perdido. —¿Mujer empresaria?—Le pregunté con mis ojos cristalizados al saber la noticias. —Mujer empoderada.—Susurró acercándose a besar mis labios. El doctor poco volvió a limpiar mi vientre, dejando en nuestras manos un ecografía para llevarle a Rosa, decía el sexo y nos mostraba como estaba de grande el bebé. Bajando de allí, regresamos a la oficina, el doctor anotaba documentos sin parar.—Bien, felicidades a ambos por tener una preciosa niña, su proceso es maravilloso al igual que se desarrollo, no hay cambios negativos ni adelantos alarmantes, recuerda que debes tener reposo absoluto, tu barriga es muy grande y pesada, l

