Amelia llegó a casa, se tiró en su cama y sólo pudo llorar, lloró porque Juan era su paciente desde que tenía 4 años, ella lo vio crecer, era su niño, habían creado un vínculo juntos a tal punto que él decía que ella era la hermana que nunca tuvo.
Lloró porque la vida le parecía injusta, él tenía tantos sueños todavía.
Al día siguiente no fue al hospital, canceló las citas, necesitaba respirar, necesitaba ser suficiente para Juan, él la necesitaba más que nunca aunque no lo dijera esa vez que le dijo "Tengo miedo Amelia" es porque esperaba su ayuda para salir adelante, necesitaba que ella le diera las fuerzas para afrontarlo.
Hablaban a diario por chats, él le contaba como se iba sintiendo. Un día inesperamente había pedido una consulta y asistió, ella se enteró cuando vio que limpieza acondicionaba el consultorio para él.
—¡Pero qué sorpresa más maravillosa!—dijo ella asombrada cuando lo vio en su lugar.
—¡Hola doc!—contestó Juan
—¿Cómo has estado?
—Bien, lidiando con todo esto, en realidad intentando que mi mamá no sufra tanto, se oculta para que no la vea llorar. Pero igual la he escuchado, ella tiene miedo, creo que todos tenemos miedo a lo desconocido y ella no sabe cómo será su vida sin mí. Y debo aceptar que me asusta saber que no voy a estar para ayudarla, ¡qué difícil es despedirse cuando uno no quiere irse!
—No te vas Juan, vos vivís en lo que haces, en lo que das.
—Doc... ¿Usted qué piensa de la muerte? ¿Le teme?
—Yo creo que irremediablemente todos vamos a llegar a ese punto, la muerte nos muestra un final, y es un comienzo de algo desconocido, nos asusta no saber que va a pasar con nosotros pero tampoco podemos evitar pensar que sucederá con aquellos a quienes amamos, muerte es incertidumbre también. Pero es descanso, es un final, que nos permite dejar toda dolencia atrás.
—¿Ese debería ser mi consuelo? ¿Qué no voy a sufrir ya?
—Depende... ¿Te consuela saberlo?
—Me da consuelo que mis papás ya no vayan a tener que lidiar con esto.
—Pero te asusta pensar qué harán sin vos ¿cierto?
—Cierto...
—¿Qué tenés ahí?
—Es una lista
—¿Lista?
—Sí, ¿no se supone que si voy a morir tengo que hacer una lista de las cosas que me gustaría haber hecho?
—¿Qué se te ocurrió?
—No hice una lista egoísta como esa, hice una lista para crear recuerdos, cosa que cuando mis papás se pongan tristes se acuerden de estas cosas y sonrían recordando lo bien que la pasábamos. Obviamente que también puse cosas que quisiera hacer antes de irme.
—¿Puedo verla?
—¡Claro! Hay un par para las que voy a necesitar tú ayuda.
—Bien, Veamos, Saltar en paracaídas, acampar, aprender a conducir, ver una película para adultos, hacer tiradas de cartas para diferentes personas, regresión a vidas pasadas, besar... Es una lista muy larga. Pero tendrás mi ayuda en todo lo que necesites, excepto en lo de paracaídas, estoy segura que será un bello momento familiar—ríe
—Amelia quiero que me ayudes a conseguir una sesión de regresión de vidas pasadas, mi mamá no quiso, mi papá menos. ¿Me ayudarás?
Ella lo observó, pensaba negarse pues él necesitaba muchos cuidados, pero algo le decía que quizás eso era lo que necesitaba para perder el miedo.
—Está bien Juan, yo te voy a ayudar.