"Tachando de la lista"

549 Palabras
La mamá de Juan no estaba segura de la lista de su hijo, ella decía que no estaba en condiciones de correr riesgos. Amelia la llamó al consultorio. —¡Hola Amelia!—dijo Julia —Hola Julia, pasa por favor, ponete cómoda. —Gracias... —Julia, ¿sabes por qué estás aquí? —Me imagino que mi hijo y mi esposo tienen algo que ver ¿cierto? —Exactamente, Juan me comentó que estás teniendo dudas con respecto a su lista de deseos. —Doc, es una locura lo que él quiere hacer! ¿Si tiene una recaída y se me va antes? Me muero con él—comenzando a llorar. —Yo sé que es una locura, pero ¿has entendido la connotación que él realmente le da a esa lista de deseos? —No la verdad que no lo entiendo. —Él no lo hace porque quiere hacer cosas que no va a alcanzar a hacer, él quiere que este tiempo que le queda lo pasen en familia, disfrutando todo lo más que se pueda. Quiere seguir viviendo en ustedes con estos recuerdos que él mismo ha pensado minuciosamente para compartir, quiere que lo recuerden con una sonrisa. Julia había enmudecido.... Luego habló —Yo a mi hijo lo voy a llevar siempre conmigo, no lo tomes a mal Amelia, pero no tienes hijos no podes tener idea de lo que siento en estos momentos, cuando él piensa en poner toda su vida en riesgo. —La verdad que como madre no te puedo entender, porque como bien lo dijiste no tengo hijos, no puedo saber que sentís. Pero.. Hace 9 años que trato al tuyo, que viene aquí y me cuenta todo. Lo que él siente si lo sé, y te puedo asegurar que con esta actitud que has tomado, que la respeto, porque sos una mamá y las mamás protegen, no lo estás haciendo feliz, él se apaga de a poco y no estamos aprovechando su luz. Andá tirate de ese paracaídas con él, Juan tiene miedo de dar ese salto solo y por eso los quiere junto a él, acampá al lado de ese río con ellos, mostrale las estrellas, hablen de ellas, inventen historias para que el día que él no esté, mirar la noche estrellada no te haga sentir tan sola. Abrazalo, besalo, no dejes que el día de mañana todos esos protocolos por tenerlo un día más, te hayan quitado la alegría de haberlo disfrutado hasta el final. Julia se retiró en silencio, pensando todo lo que Amelia le había dicho, en el fondo de su corazón sabía que el último deseo de su hijo, era lo único que tenía que importarle. Pasaron unos días y Juan no asistía a las consultas ni pedía turnos nuevos. Hasta que Amelia comenzó a recibir fotos de él y su familia, había embarcado a toda su familia, papás, abuelos, tíos, primos, en una verdadera aventura, habían saltado en paracaídas, había buceado, había escalado, había acampado. Nunca había visto una sonrisa tan plena y una mirada tan feliz. Se reflejaba en sus papás, ellos también sonreían sin poder contener la felicidad de esos momentos. Es que Juan era eso, un camino que te llevaba a ser feliz, Amelia muy pronto lo sabría más claramente.
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