"Tú turno"

888 Palabras
Habían pasado los días, y Juan continuaba con sus deseos, era sorprendente la fortaleza que tenía para cumplirlos. Amelia continuaba trabajando en su consultorio y alegrandose cada vez que su paciente preferido le enviaba fotos de sus locuras. —¡Hola doc!—dijo una voz detrás de ella —Hola... —contestó intentando descifrar quien hablaba. —¿Me ha extrañado?—dijo Juan cruzandola en el ascensor. —¡Claro que sí!—dijo Amelia feliz de verlo tan animado. Aún usaba el barbijo era la única condición que su mamá había puesto al igual que el alcohol en gel—¿Teníamos cita? —Sí, pero le dije a Caro que era una sorpresa, asique bien ¡sorpresa!—ríe —Bueno, pase entonces señor—haciendo un ademán invitándolo a entrar al consultorio que ya estaba acondicionado para él—¿Cómo te ha ido con esa lista? He visto que has estado muy ocupado y has arrastrado a mucha gente con vos. —Ni yo puedo creerlo doc, y lo otro fue idea de mi mamá, ella arrastró al resto de la familia. Creo que por primera vez pudimos divertirnos todos juntos. —Me pone muy contenta que tú mamá haya entrado en razón, es una gran mujer y entendió que tú felicidad está primero. —Te lo debo a vos doc... Y quería pedirte algo más, algo que ya antes te había comentado. —Mmm dime —Necesito una terapia. —¿No es lo que hacemos acaso? —De hipnosis —¿En serio Juan? ¿Porqué estás Obsesionado con la idea de las vidas pasadas? —¿Le vas a negar esto a un paciente que está al borde de la muerte? —Sos un desgraciado y ese fue un golpe bajo. —Por favor, quizás es como decís y no pasa nada, pero ¿y si consigo las respuestas que estoy buscando? Tengo que intentar doc. Por favor—dijo suplicando. —Está bien, te voy a ayudar pero el dichoso hipnotizador tendrá que venir aquí, no voy a dejar que te metas en cualquier sitio descuidando los protocolos. —Gracias Amelia, sos mi mejor amiga. —¿De nuevo los golpes bajos? —No, esa es la verdad. —Mañana tengo un bache de una hora y media, me cancelaron. Una vez que el consultorio esté en condiciones podrás ocuparlo. ¿De acuerdo? —Sí, ¡muchas gracias!—dijo visiblemente emocionado. —Juan... Una cosa más. —Ya sé, que le diga a mí mamá. —No Juan, todo lo contrario no le vayas a decir a tú mamá que nos mata. —Está bien doc, será nuestro secreto—dijo él con una sonrisa. —Necesito los datos de quien va a realizar la hipnosis. —¿Porqué? —Tenemos que tener referencias, no podes arriesgarte con cualquier charlatán. —Está bien, te lo envío al mail. —Gracias... Juan se retiró, y Amelia se quedó pensando en qué clase de locura se estaba metiendo. Luego recibió la información de Juan, investigó y en efecto era una estafa, se sentía mal por él, estaba tan ilusionado, entonces ella misma buscó a un profesor que había tenido en la facultad que realizaba ese tipo de terapias y que justamente, investigaba esto de las vidas pasadas y sus memorias. —¡Hola!¿Hablo con el profesor Daniel Viera? —Buenas tardes, sí él habla, ¿con quién tengo el gusto? —Bien, yo soy Amelia Castillo, usted fue mi profesor hace unos años. Necesitaba saber si aún realiza hipnoterapias. —Sí aún realizo esas terapias, ¿es para tratar la ansiedad, disfunción s****l? —Regresión de vidas pasadas... —Lo siento, abandoné esa práctica. —Se lo pido como un favor, mire yo sé que es un golpe muy bajo y es poco profesional de mi parte, pero es para un paciente que lo necesita , él tiene una expectativa de vida muy escasa, ha padecido una enfermedad que lo ha hecho sufrir mucho, el único consuelo que le queda es encontrar una respuesta a su sufrimiento y él cree que se trata de algo relacionado con sus vidas pasadas. —Yo... —Por favor doctor, de verdad no lo molestaría sino fuera realmente importante. —Está bien Amelia. —¿Puede pasar mañana a las 17? Ya le mando la ubicación. Muchas gracias, de verdad muchas gracias. Respiró y se sintió más aliviada, podría cumplir con su promesa de ayudar a Juan. Esa tarde él estaba muy nervioso, ingresó al consultorio y esta vez tenía toda la seguridad de que saldría con una respuesta. —Hola Juan, yo soy Daniel, especialista en hipnoterapia. ¿Estás seguro de que quieres continuar? —Hola doc... Sí estoy seguro Amelia notó sus nervios. —Juan, recuerda que estoy aquí—dijo ella. —Sí él se siente más seguro podemos hacer una hipnosis en conjunto. —¿Hipnotizarme también?—preguntó Amelia —Sí claro. —¡Por favor Amelia!—suplicó Juan. —Está bien... —Bien comencemos, quiero que se concentren en mi péndulo, y escuchen cada palabra que sale de mi boca...—comenzó diciendo Daniel, pronto Amelia y Juan sentían su voz a lo lejos. —Esperanza... —susurró Juan —José... —contestó Amelia.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR