Capítulo 46

1234 Palabras

Federico Hartley: Delia no ha dejado de mirarme fijamente. Está sentada a mi izquierda en la única silla para visitas de la habitación, con los brazos cruzados tan fuertemente sobre el pecho que estoy medio convencido de que está intentando doblarse por la mitad. Sus piernas están en ángulo lejos de mí, pero sus ojos no se han movido. Ni una sola vez. Desde que el médico le dio permiso para visitarme. —¿Podrías dejar de mirarme, por favor? —refunfuño, acomodándome en la cama del hospital. Mi brazo está inmovilizado en un cabestrillo resistente, envuelto y elevado con lo que parecen cuatro kilos y medio de gasa y velcro. —Ya me duele. No necesito que me estés respirando en la nuca. Dalia solo me mira con más fuerza. —Podría ir a la cárcel por lo que hice —dice. —No, no lo harás. Te

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR