Pidiendo Ayuda Killian suspiró inquieto sentado en la dominadora de su escritorio. Habían pasado tres días desde que besó a Viktoria y no había tenido noticias de ella. Después del beso, no hablaron por el resto del trayecto y eso lo confundió más. Ya estaba dividido entre el deseo que sentía por ella y su cuerpo de mujer y la voz de su padre repitiendo una y otra vez que debía casarse con alguien que trajera prosperidad y alianzas que favorecieran al ducado. Sus padres se habían casado de esa forma y, si bien, la alianza con el marquesado del que provenía su madre ayudó a los negocios de su abuelo ellos nunca se amaron. Después de que éste murió, su padre paulatinamente fue perdiendo los contactos y los beneficios por no ocuparse de ellos apropiadamente. Por otra parte, su madre nunc

