Asumiendo una Idea Equivocada - ¡Es mi hija! - le dijo el duque furioso a la mujer que tenía acorralada entre la pared y sus brazos en el despacho de la finca. - ¡No lo es! - la condesa defendió su posición. - Pero tiene mis ojos. - No eres el único con ese color de ojos. No seas egocéntrico - le dijo molesta tratando de alejarlo. - Estas mintiendo... - le dijo afectado. - No tengo por qué hacerlo - desafió - No es tu hija. - ¿Por qué tratas de engañarme? - le dijo angustiado. - No lo hago. Tú no has sido mi único amante. Lo sabes. Estuvimos juntos un tiempo y eso fue todo. Nunca te prometí algo más y tú tampoco. - ¿Y por eso la ocultaste de mí? - No vas a escucharme ¿verdad? - le dijo la condesa frustrada - NO ES TUYA ¿Está claro? Tiene 9 años. Haz los cálculos tu mismo, señoría

