" Una conversación, donde quiera, es manjar del alma.”
Mateo Alemán
Era más de media noche y Violet no podía dormir, se sentía algo abrumada por su imprudencia de tomar aquellas flores además de que obviamente tenía hambre debido a que se había negado a abrirle a el ama de llaves cuando subió con su cena así que todo eso ya estaba jugando en su contra.
Obviamente sabía que era algo tarde para pedir un aperitivo, a esta hora de la noche probablemente el servicio ya había recogido la cocina y estarian descansando en sus habitaciones, pensó que tal vez debería hacer lo mismo pero desgraciadamente su estómago tenía otros planes y pronto comenzó a reclamarle la falta de alimento.
Pero no podía hacer más por ahora y su única opción era tratar de conciliar el sueño, lo cual le fue imposible debido al hambre y desgraciadamente todo aumento cuando a su recámara se coló un delicioso olor a comida.
Violet creyó estar alucinando ya que no había modo de que ese olor llegase hasta ahi, la casa era lo suficientemente grande como para ahogar cualquier olor proveniente de la cocina y ella lo sabía, así que solo había una posibilidad, y era que su hambre la estaba orillando a imaginar cosas.
La joven decidió voltearse y cubrirse con la cobija para no permitir que su mente siguiera jugandole una mala pasada, desgraciadamente para ella, el olor no hacía más que aumentar conforme los minutos pasaban y de verdad que era exquisito, ya no estaba tan segura que esto fuera producto de su imaginación así que se destapo y se enderezó sobre su cama para comenzar a olfatear, esperando comprobar que ese olor solo estaba en su mente.
Sin embargo, el olor la golpeó con mayor fuerza, no era solo un juego de su mente, ahora comenzó a sospechar que ese olor si venía de la cocina cuando se sumó otro, y ahora había una mezcla de olores, uno de pan recién horneado y otro que no lograba discernir, pero era delicioso.
Violet se levantó de su cama para comenzar a seguir el olor, aún le parecía increíble que algo así llegara hasta su habitación pero tal vez había un pasadizo secreto aquí también que conducia a la cocina o cerca de, era la única explicación medianamente razonable que se le ocurría, así que estaba decidida a averiguarlo, comenzó justo a lado de su cama y continuó olfateando pegada a la pared, pero el olor comenzó a alejarse obligandola a regresar sobre sus pasos dirigiéndose al lado contrario.
En esa dirección el olor comenzó a hacerse evidente, hasta que llegó a la chimenea, pero esa no parecía una opción, estaba hecha de piedra y no era posible que existiese un pasadizo ahí, así que algo desilusionada se detuvo pero el olor a comida seguía presente, tenía que haber un lugar oculto, revisó ambos extremos sin mucho éxito, hasta que prestó mas atención al espacio entre la chimenea y la ventana había un muy ligero hundimiento casi imperceptible, ese debía ser, pensó Violet feliz.
Así que comenzó a tocar y empujar ligeramente esperando que algo se moviera pero no había ningún cambio, la pared seguia inamovible y no había cuadros o artilugios alrededor que pudieran servir como "llave", solo las dos faroles a cada lado de la chimenea.
Violet se alejo de ahí un par de pasos pero sin perder de vista la chimenea, estaba algo desilusionada pero el olor seguía inundando su nariz así que debia haber algún modo, permaneció ahi unos segundos cuando una de las farolas llamo su atención porque tenía algo diferente, era muy discreto pero ahí estaba un pequeño botón dorado justo por debajo, disimulado perfectamente por la montura del farol.
La joven ni siquiera dudo en presionarlo e inmediatamente, aunque con algo de polvo, un compartimento se abrió en la pared, Violet se asomó ligeramente solo para descubrir que se trataba de un elevador de alimentos y si, efectivamente por ahí salía el agradable olor a comida.
No sabía quién a esta hora podría estar en la cocina, pero si había ese olor era porque alguien estaba cocinando y podría compartirlo un poco de esos deliciosos platillos que desprendian un aroma tan exquisito.
Por lo que no dudó en bajar rápidamente, y en efecto había alguien ahí, la luz y los ruidos provenientes de la cocina le confirmaron su sospecha, Violet no sabía si tocar o simplemente hacerse presente pero tenía demasiada hambre como para considerar ser más educada, sin importar quien estuviera ahí, ella necesitaba comer por lo que sin pensarlo abrió la puerta y de inmediato se adentro en el lugar.
- Huele deli......- repuso con su mejor sonrisa hasta que descubrió que la persona que estaba cocinando no era otro que Pearson.
Violet se quedó petrificada al descubrir a su esposo con un delantal y ligeramente manchado de harina, mientras sostenía un refractario con algo recién salido del horno y con un apetitoso olor.
Pearson también se quedó inmóvil, pero vió como Violet miraba la comida en sus manos mientras se saboreaba discretamente.
- L....lo.....lo lamento.....- respondió la joven sin despegar la vista de la comida pero no podía pedirle algo a él, incluso a la señora Margaret lo habría hecho sin dudar pero a Pearson no y menos después de como la había estado tratando- no quise.....no quise molestarlo!
Fue todo le que le quedaba decir, esta noche tendría que acostarse sin comer nada y desgraciadamente sería muy difícil con ese olor llegando hasta su recámara y con la imagen de la deliciosa comida en su mente, sin embargo, Pearson no era tan cruel como para ignorar los inocentes ojos de hambre de Violet, sin importar que aún se sintiera molesto por lo de las rosas.
Aunque no dijo nada, simplemente colocó el refractario sobre la mesa y fue en busca de dos platos mientras Violet se giraba para irse sin despegar la vista de la comida y sin dejar de salivar, Pearson corto un trozo del quiche de jamón y queso, ofreciendoselo a la hambrienta joven que caminaba lentamente hacia la salida.
Violet definitivamente no esperaba esa acción, volteó de inmediato a verlo con el ceño fruncido pero él no dijo más, solo volvio a ofrecerle el plato; ella era una joven muy orgullosa y bajo otras circunstancias se habría negado con total dignidad pero tenía hambre y eso lucía tan bien y perfecto, como un platillo de revista de gastronomía, que simplemente no podía negarse.
Dudó un poco, a decir verdad, daba un par de pasos hacia la mesa y luego se detenia, dividiendo su mirada entre la comida y su esposo pero, maldición, tenía hambre.
- Vamos- la invitó Pearson al ver la duda en su joven esposa, Violet lo miró con temor, no quería que volviera a gritarle- anda.....se enfría!- repuso nuevamente con más amabilidad en su voz.
Violet caminó lentamente con algo de precaución pero finalmente se sentó frente a la comida oliendo y admirando el delicioso platillo mientras Pearson traía un par de cubiertos, el hombre también se sirvió un trozo y se sentó frente a su esposa.
Ninguno dijo nada, solo mantuvieron la vista fija en sus respectivos platos, Violet fue la primera en degustar la comida y definitivamente el olor y el aspecto eran maravillosos pero el sabor era increíble, tanto que cerró los ojos mientras daba el primer bocado.
- Te gusta?!- cuestionó Pearson con un poco de diversión al ver los gestos de Violet.
- Esta delicioso!!!- respondió sin querer, sin embargo, no tardó en avergonzarse al escuchar la sutil risa de Pearson- suele....mgh....suele cocinar mucho?!- cuestionó tratando de menguar la obviamente extraña situación entre ellos
- A veces......
- Y siempre lo hace tan tarde?!- preguntó confundida por la tan curiosa actividad de su esposo.
- Es una buena hora para mí- contesto Pearson mientras cortaba un trozo de su quiche.
- Por qué?!
- Hum.....en realidad me permite estar solo y sin interrupciones.
- Lo dice por mí?!- preguntó muy seria y en realidad no sería raro que quisiera correrla y Pearson lo sabía pero no iba a culparla por pensar de esa manera.
- En realidad por el servicio.
- Les tiene miedo?
- No, simplemente que no deseo innecesarios intentos de absurdo servilismo.
- Ya veo- Violet degustó otro gran trozo de quiche y casi estaba a punto de acabarselo.
- Mh....espera...... falta el pan!- Pearson se apresuró a ir por el pan que estaba enfriándose junto a la ventana, todo había sido tan repentino que le dió poco tiempo de preparar la mesa como era debido.
Violet seguia muy confundida por el comportamiento de su esposo, no parecía ser el mismo que hasta hace menos de 4 horas le había gritado y reclamado por sus rosas pero quién era ella para rechazar la deliciosa comida cuando estaba tan hambrienta.
- Adelante- Pearson colocó un platón con trozos de pan de romero que lucía como hecho por un profesional.
- Le gusta mucho cocinar?!- preguntó la joven mientras tímidamente tomaba un trozo de pan.
- Si..... aunque más bien me sirve de terapia, suelo hacerlo cuando estoy molesto y frustrado.
- Supongo que ha cocinado mucho desde que estoy aquí- dijo Violet con algo de vergüenza.
- En realidad hoy fue la primera vez en mucho tiempo.
Violet tomó su servilleta para limpiarse la comisura de los labios.
- Yo.....no sabía que eran tan importantes.......- expresó Violet con algo de pena, aunque no con culpa pues aún creia que no era totalmente responsable, nadie le dijo que cosas estaban prohibidas para ella.
- Lo son......son muy valiosas- repuso Pearson con algo de nostalgia y melancolía.
Pero esa reacción en su esposo provocó que la consciencia de Violet comenzara a atormentarla, era obvio que el hombre se puso algo triste y pensativo, la joven empezó a considerar que quizás si había tomado algo de gran valor.
- Si lo desea puede descontarlo de mi próximo deposito- dijo más por compromiso que porque en verdad lo quisiera de ese modo pero no encontraba otra forma de resarcir el daño que había causado, aunque Pearson no respondió se limitó a negar ligeramente con la cabeza- son muy costosas?!- Violet trato de saber en que problema económico se metió ahora.
- Bastante- repuso directamente.
- De verdad?!- la joven detuvo el tenedor justo antes de tomar otro bocado.
- Si........de hecho es el tipo de rosa más rara.
- En Escocia?!- Violet cuestionó algo incrédula.
- En el mundo.
- Qué?!?!- gritó la joven tan fuerte que sorprendió a Pearson- qué?!- cuestionó un poco más bajo al ver la reacción de su esposo ante su grito- pero, cómo es posible?!, solo es una rosa.
- No es solo una rosa, es una Middlemist Camellius, o comúnmente llamada Camellia japonica Middlemist's Red.
- Y solo por ese nombre es tan especial?!- preguntó totalmente ignorante, como si el nombre de la flor tuviera que decirle algo.
- Si supieras un poco más de flores, desde luego que debería decirte mucho- aclaró Pearson muy pensativo mientras regresaba su vista hacia su plato.
El silencio volvió a inundar la cocina, ambos se enfocaron de nuevo en degustar la comida, y eso lo agradecia el escritor, pues él seguía absorto en esa extraña tristeza y no deseaba ser interrogado al respecto, mientras Violet lo observaba de vez en cuando de forma discreta por la culpa que comenzaba a crecer.
- Y esa Camellos Japónica Middleware...... por qué es tan rara?!- cuestionó la joven como una niña pequeña, interrumpiendo el preciado silencio de Pearson pero la curiosidad la estaba consumiendo así que no pudo resistir más ese impulso de saber.
Pearson la miró de nuevo pero ahora con un semblante de resignación, Violet no parecía o no le interesaba entender las necesidades silenciosas de los demás y además había descubierto que no tenía miedo de preguntar cualquier cosa que generará curiosidad incluso poco le importaba si eso la hacía parecer ignorante, era como una niña pequeña.
- Es Middlemist Camellia, o Camellia japonica Middlemist's Red- aclaró Pearson, resignado a explicarse- es una de las flores más raras del mundo porque fue traida desde China hasta Inglaterra en 1804, y a.......
- Y cómo terminó aquí?- interrumpió Violet, pero ella no quería una lección sobre floricultura, solo le importaba lo que deseaba saber y nada más, y no tenía miedo en expresarlo, con lo cual Pearson comprobo, que efectivamente, su esposa era como una niña.
- Uhhhh.....- el hombre no estaba preparado para dar esa respuesta pues sabía que la joven no se quedaría con la duda y trataría de saber más de su historia y eso no era necesario, él era un hombre muy reservado que no acostumbrada compartir su vida con nadie y mucho menos con una indeseable extraña como su esposa, así que tuvo que contar parte de la verdad- vi la rosa en una exposición en Inglaterra.....me gustó su color y quise tenerla- repuso agachando la mirada, pero Violet supo de inmediato que había algo más para que Pearson volviera a mostrar esa pena en sus ojos.
- Lo siento, señor Galloway........yo no sabía que eran tan importantes......yo......simplemente me gustaron y quise tenerlas........ lamento haberlo molestado- sentenció Violet genuinamente avergonzada por su comportamiento, para ella habían sido unas simples flores pero no consideró lo eso podría significar para su esposo.
- Violet......... estamos casados y aunque no me importe que me digas señor Galloway, porque obviamente soy más grande que tú, no es muy prudente que alguien más te escuche...... podría ser un problema.
- Alguien más?!...... cómo quién?!- cuestionó sumamente interesada en conocer un poco más de la vida de Pearson y sobre todo sus razones para casarse con ella.
Él la miró de nuevo con resignación, desde luego que no pensaba hacerle saber a la joven esa parte de su vida y aún así le resultaba increíble la excesiva curiosidad que siempre tenía.
- Siempre eres tan curiosa?!- cuestionó con cierta burla para desviar el tema de la conversación.
Pero Violet no respondió, simplemente torció la boca pues todos regularmente le decian que era muy curiosa, sus padres e incluso Stephen, se lo mencionaban pero saber, conocer y averiguar siempre fue parte de su naturaleza.
- Cómo supiste que alguien estaba cocinando?!- preguntó Pearson al ver como Violet se había avergonzado un poco.
- Llegó el olor a mi recámara.......a través del.....del elevadorcito.
- Ohhhhh..... cierto......lo lamento, cuando cocino suelo abrir el elevador de servicio.......me olvide por completo que estabas aquí.
- Descuide.......de cualquier modo tenía hambre.
- Violet, tan difícil es que me hables de tú?- cuestionó un tanto incómodo por tener que recordarle a su esposa lo necesario de cumplir con las apariencias.
- No puedo hacerlo.......no cuando siento que algo le va a molestar y me va a gritar- respondió sin intención de disfrazar la verdad.
Pearson volteó a verla ante tan directo comentario que sabía no podía refutar, porque efectivamente desde que llegó al palacete no había hecho más que gritarle aunque jamás creyó que su trato para con él se debiera a eso.
Después de la respuesta de Violet el resto de la cena transcurrió en completo silencio, ella ya no tenía nada que decir y él comenzaba a considerar que quizas Edgar tenía razón y debió ser un poco más tolerante con su esposa.
Sin embargo, toda la situación había sido demasiado para él, la edad de Violet, su imprudencia y curiosidad, su constante intromisión, el insospechado cambio de rutina pero sobre todo el haber tenido que casarse, algo que no estaba en sus planes, todo eso lo terminó de sobrepasar y desde luego se desquitó con quien menos culpa tenía.
Afortunadamente para ambos la reunión no tardó en acabar y con apenas un gesto de cabeza y extrañas muecas se retiraron a descansar a sus respectivas habitaciones.
A la mañana siguiente, Pearson ya había tomado una decisión respecto a su matrimonio, las reacciones de Violet y su repentina huida hacia Glasgow le habían dejado en claro que no fue el mejor de los anfitriones e incluso podría llegar a admitir que su comportamiento fue grosero y sin duda su elegante educación inglesa no le permitía estar orgulloso, así que optó por ser más amable con Violet, al menos lo suficiente como para que ella aprendiera a comportarse como era debido y no se volviera un dolor de cabeza, y durante la mañana exigió al ama de llaves que llamara a su esposa al comedor, desde ahora comerian juntos esperando que con el tiempo la joven pudiera adaptarse a su rutina.
Desgraciadamente para él, la señora Margaret no estaba de acuerdo y le expresó su molestia aunque con cierta cautela, por supuesto, sin embargo, ahora Pearson estaba decidido y no le quedó más alternativa que obedecer, aunque solo era por protocolo, ella no iba a permitir que esas reuniones se volvieran una costumbre pero por el momento no podía hacer más así que cumplió con la orden que se le dió.
Violet bajo a desayunar algo incrédula por la solicitud de Pearson pero cualquier cosa era mejor que hacerlo en su recámara, enclaustrada y con el mismo escenario de fondo.
- Buenos días...... señor Galloway- saludó Violet apenas llegó a la entrada del comedor donde Pearson ya había tomado asiento y el ama de llaves fingía trabajar en el servicio.
- Pearson......creo que ya te lo había pedido anoche- esa respuesta por parte del hombre no le agradó al ama de llaves que por supuesto no esperaba tal revelación.
- Necesitó algo anoche, señorita?- cuestionó la señora Margaret para tratar de averigüar por qué un encuentro se había dado y sobre todo bajo que circunstancias- en ese caso debio haberme hablado a mi.....si necesitaba algo, no vuelva a molestar al señor, por favor- repuso con un fingido tono de amabilidad.
- Eso no es un asunto que le incumba a usted- contestó Violet por la pasividad de su esposo ante tal acto de insubordinacion de una empleada- si llegase a necesitar algo de usted, se lo haría saber créame...... así que por favor, limitese a hacer su trabajo- fue la contundente respuesta que dió la joven mientras tomaba su servicio y lo llevaba al lugar que le correspondía, junto a Pearson.
Y no es que tuviera mucho interés en sentarse junto a su esposo pero ya se había dado cuenta que eso molesto al ama de llaves, era una reacción que la señora Margaret simplemente no podía evitar, no sabía muy bien por qué, aunque no tardaría en averiguarlo, era algo que definitivamente le daba mucha curiosidad.
- Por supuesto, señorita.......yo solo quise serle de ayuda y evitar que el señor se molestara innecesariamente- dijo la señora Margaret tragandose la rabia que le dió ser tratada de esa manera cuando ella se creía superior al resto del servicio.
Violet no respondió en lo absoluto, se limitó a sonreirle con soberbia, mientras se colocaba con elegancia la servilleta en el regazo, Pearson tampoco intervino pero la señora Margaret no planeaba quedarse así, sin embargo, por el momento solo quedaba cumplir con sus labores, por lo que sin más sirvió el desayuno.
Pero el ama de llaves no pensaba rendirse y mucho menos aislarse de esta situación, así que discretamente se colocó en una esquina con el pretexto de estar al pendiente.
- Ya puede retirarse- repuso Violet quien no tenía interes de comer con esa gárgola vigilandola.
El ama de llaves de nuevo torció la boca pero no movió ningún otro músculo.
- No me escuchó?!- cuestionó Violet molesta- le dije que se retirara!!
Pero de nuevo la mujer no hizo más que ver a Pearson, él hombre no quería involucrarse en esos asuntos, sin embargo, era mejor intervenir ahora y poder desayunar en paz a terminar peleando con su esposa otra vez, y con un gesto de cabeza le indico a su empleada que se marchará dejandola sin más opción que obedecer, aunque lo hizo con un latente enojo.
- Esa mujer es impertinente!- repuso Violet apenas la mujer salió del lugar- cómo la toleras?!
- Ha estado al servicio de mi familia por años, es muy buena empleada y muy diligente.
- Pues a mi me parece maleducada, descortés, impertinente e insolente
- Todas esas palabras son sinónimos- aclaró Pearson.
- Pues es todo eso!!!......no has pensado en despedirla?!, esta casa no necesita más antigüedades- expresó muy tranquila provocando que su esposo escupiera el sorbo de café mientras soltaba una inesperada risa.
- Hum.....de verdad?......la mujer apenas tiene..... qué.....60, 70?!..... honestamente no lo sé!!!- expresó Pearson con cierta alegría.
- Pues ya deberías jubilarla!!!
De nuevo Pearson soltó una ligera carcajada, pero Violet tenía las ocurrencias más alocadas y no temía soltarlas pero eso sirvió también para que el extraño ambiente que habían tenido se relajará.
- Lo voy a pensar!- indicó Pearson.
- Deberías......y por qué siempre comes con música?!- repuso Violet al notar que la melodía ya comenzaba a notarse y no era algo a lo que ella estuviera muy acostumbrada pero aún así quería saber el por qué la peculiar elección de su esposo.
- Hummmm......- el hombre soltó un hondo suspiro, al parecer comer en silencio no sería una opción- me hace compañía- repuso Pearson sin querer y sin reaccionar en lo que acababa de confesar ante Violet- además hay estudios que demuestran que comer con música favorece la digestión.
Sin embargo, Violet si se percató del comentario de su esposo y sintió pena por él, en realidad tal vez solo se comportaba de esa manera porque estaba deprimido, así que decidió que a partir de hoy él no necesitaría esa música a la hora de la comida pues ella seria su compañía.
- Qué estudios son esos?!......yo nunca he escuchado algo así!!!- repuso muy convencida.
- Te interesa la ciencia y los artículos de divulgación científica?!- cuestionó Pearson al ver la seriedad en su esposa.
- N.....no....no en realidad!!!- indico entre risas.
- Te gusta leer?!- preguntó de nuevo, yendo al origen de la situación.
- Si- contestó un poco indignada.
- Qué libros has leido?
- Pues.....pues Los Juegos del Hambre, toda la saga de Divergente......ese tipo de libros.
Pearson negó con la cabeza pues para un escritor clásico como él esos libros resultaban básicos y ni siquiera los consideraba una mala lectura.
- No se supone que tu padres tienen una editorial.......supuse que leerias algo másssss........elevado- sentenció con condescendencia.
- Qué es para ti elevado?!......sus libros en latín??!!!- respondió con indignación ante el obvio señalamiento de ignorancia que hizo su esposo.
- No, esos libros no son para leer.
- Y si no se leen para que los guardas?!
- Se leyeron pero ahora son tan valiosos y delicados que deben conservarse.
- Todos los libros de tu biblioteca parecen viejos....no creo que ninguno pueda leerse
- En realidad, la mayoría son para leer......la pregunta es, si realmente estas interesada en leer alguno?!
- Podría intentarlo.
- La lectura no se intenta.
- Claro que si......hay libros que si te atrapan merecen leerse y otros que no.
- Si inicias un libro lo más sensato es que lo termines.
- Por supuesto que no......o acaso tú perderias tu tiempo en un libro que no te gusta?!.....no crees que eso sería como un castigo?!- sentenció Violet convencida que el tiempo no debería perderse en placeres que resultaban dolorosos.
- Pero si no lees un libro completo como sabrás si te gusta o no?
- Pues si no logra atraparte.....no lo merece, la vida es muy corta como para perderla leyendo algo que no te gusta.
- Vaya!!!.......acabas de matar a varios autores clásicos- Violet sonrió con orgullo ante la respuesta de Pearson, pero verdaderamente estaba convencida de sus palabras- aún así deberías leer algún libro clásico.
- Y con cuál crees que debería empezar?- cuestionó la joven dándole el beneficio de la duda a su esposo.
- Aquí hay varios que podrían resultarte interesantes...... aunque depende de lo que te guste.
- Tal vez debería empezar con algo que tú hayas escrito.
- Por qué harías algo así?
- Creo que debería conocer lo que mi esposo escribe..... sería muy extraño que no conozca tu obra..... sería sospechoso, no lo crees?!
- Entonces debo suponer que no conoces mi obra?!- cuestionó Pearson, pero no estaba molesto en cambio le parecía curiosa la desenfadada actitud de Violet.
Pero en respuesta ella solo mantuvo el tenedor dentro de su boca mientras lo veia con una divertida culpa, en realidad no supo de Pearson hasta el día que aceptó casarse con él y obviamente tampoco conocía su obra.
- Cuál es tu mejor historia?!- repuso genuinamente interesada en saber que escribía aunque no muy segura de que le gustara, después de todo parecía un hombre bastante clásico.
- Es demasiado para ti......si realmente quieres leer mi trabajo, quizás deberías empezar con mis cuentos.
- También escribes cuentos?!- preguntó creyendo que su esposo, un día simplemente había decidido escribir.
- Como la mayoría de los escritores..... empecé con historias cortas, de hecho hay un compendio con mis 45 cuentos.
- Qué?!- exclamó Violet asombrada, eso era demasiado para ella- y pretendes que los lea todos?!
- Por supuesto que no, probablemente seria demasiado para ti- indicó el hombre con sarcasmo, provocando que la joven lo viera con fingida molestia pero Pearson, aunque aún no era consciente de ello, empezaba a comportarse de manera más casual con Violet, era algo que fluía naturalmente.
- Quizás estas equivocado y puedo leerlos todos......los libros que lei son sagas completas de muchas páginas- fue el firme argumento que dió la joven convencida de su validez.
- Entonces creo que tendrás que demostrarlo......yo francamente lo dudo.
- Pues veras que si- pues si algo motivaba a Violet era la poca confianza que a veces decian tener en ella- acabaré tus cuentos y tú tragaras polvo......- expresó con arrogancia dejando a Pearson confundido por tal expresión- tienes una copia aquí, no es verdad?!
- No......yo entrego el manuscrito a la editorial aquí no hay copias.
- Pero debes tener alguna formato digital.
- Violet, soy un autor clásico.....todos mis borradores son escritos a mano.
Violet frunció el ceño mirando a su esposo, si bien es cierto que parecía un hombre clásico en sus manerismos y comportamientos, jamás creyó que llegara a tanto.
- Lo lamento- respondió Pearson con una sonrisa burlesca ante las naturales expresiones de Violet.
- Y cómo se supone que voy a leerlo?
- Tendrás que comprar el libro.
- Mmmm......de verdad no tienes ninguna copia?!......ni el original?!.......- cuestionó poniendo una dulce cara.
- Tengo el manuscrito original........hum.......- Pearson suspiro porque no era un hombre que compartiera su trabajo tan fácilmente, de hecho, por eso trabajaba con sus amigos más cercanos, precisamente por su natural desconfianza, sin embargo, ya que su esposa parecía tan confiada en que podría con la lectura, estaba dispuesto a prestarselo, aunque no estuviera del todo convencido, solo para corroborar si lo haría comer polvo- quizás...... quizás podría prestartelo, solo si prometes cuidarlo.
- Lo prometo- respondió Violet muy feliz levantando su mano izquierda y poniendo la otra en su pecho a modo de promesa.
Pearson sonrió y negó con la cabeza ante la expresiva mujer a su lado, Violet parecía todavía una dulce niña pequeña.
- Y puedo conseguir el manuscrito autografiado?!- cuestionó con mucho interes.
- Solo es un préstamo Violet...... además para que querrias el manuscrito autografiado?!
- Podría venderlo- expresó, provocando que Pearson detuviera su mano con el cubierto justo ante su boca- un manuscrito autografiado vale mucho?!- el pobre hombre se quedó boquiabierto, en realidad no sabía que le impacto más, si la sola idea de vender o simplemente la ignorancia de la joven que parecía muy decidida aún sin saber del tema- descuida......vamos a averiguarlo!!!
Violet sacó de inmediato su teléfono y comenzó a navegar en diferentes páginas, Pearson solo veía las habiles manos de su esposa deslizarse por la pantalla mientras ella parecía muy concentrada, sin embargo, él también tenía curiosidad de averiguar cuánto valdría hoy en día su obra.
Y no eran los únicos con la curiosidad a flor de piel, el ama de llaves no se había alejado del comedor, escondida detrás de una extraña puerta, estuvo al pendiente de la conversación, desde luego, poco alcanzaba a entender, pero no iba a perder de vista la situación y más cuando un peligro latente comenzaba a crecer frente a sus ojos, Violet había acercado su silla demasiado a la de Pearson, dejandolos codo con codo, y ese acercamiento estaba prohibido y debía ser informado de inmediato.