10. El encanto de la disculpa.

4988 Palabras
"Una disculpa es un perfume encantador, transforma el momento más torpe en un regalo lleno de gracia". Margaret Lee Runbeck Violet no estaba de ánimo para bajar a cenar y no es que continuara enojada simplemente no tenía intención de bajar a seguir siendo cuestionada, si es que esa era la intención de Pearson, aunque también cabía la posibilidad de simplemente estuviera tratando de ser tolerante, sin embargo, cual fuera su razón no era momento para que ella lo averiguara. Así que se encerró en su habitación y espero que el servicio le subiera la cena, lo cual hizo personalmente el ama de llaves, la mujer no era la encargada de esa tarea pero tenía claro su objetivo de averiguar cualquier cosa que resultara útil. - Señorita........ bienvenida....... espero que haya disfrutado su viaje!!!- repuso con fingida amabilidad. - Gracias- fue la escueta respuesta que Violet le dió sin siquiera prestarle atención. - Glasgow, es una hermosa ciudad, no lo cree?!- cuestionó mirandola discretamente mientras colocaba los platos en su sitio. Violet continuó mensajeando en su celular pero fue consciente de la mirada de la mujer y no sabía que pretendía con esa conversación pero era evidente que no era por amabilidad como quería hacerle creer. - Ya esta todo listo?!- preguntó para no hablar temas que no le interesaba tratar con el servicio. El ama de llaves volteó hacia la joven y con una fingida sonrisa asintió, pero en su mirada se ocultaba algo más, era una mujer mayor y con mucha experiencia e intuición y las reacciones de Violet y Lewis le dejaban en claro que había algo más por lo que valía la pena indagar, era necesario saber que había pasado en ese viaje, como un seguro, por supuesto, para su "señora". - Muchas gracias......ya puede irse- aclaró Violet para no tener que continuar con esta indeseable visita. La señora Margaret simplemente hizo una reverencia y se marchó sin decir más pero definitivamente haría sus averiguaciones. Violet negó con la cabeza en cuanto la mujer abandonó su recámara, pero ella simplemente se limitó a creer que el servicio de la casa era chismoso así que no le tomó mayor importancia, comió aún pensando en cómo manejaría esta situación y después se acostó a dormir esperando que con el tiempo encontrar una salida. A la mañana siguiente la situación no cambio, Violet volvió a desayunar en su recámara a pesar de que Pearson la había mandado llamar al comedor y no es que no quisiera bajar es que curiosamente no recibió el mensaje que su esposo envió con el ama de llaves y para ser honesta para la joven era mejor, sentía que no había hecho nada malo pero simplemente no tenía intenciones de seguir elaborando mentiras que tuviera que recordar eventualmente. Así que ya pasado medio día y cansada de su encierro decidió recorrer un poco el primer y segundo piso del palacete, solo para corroborar que el lugar era innecesariamente enorme, en el primer piso había demasiadas habitaciones e incluso un salón de reuniones con una muy elaborada chimenea pero lo que si la asombró fue el segundo piso, aunque en realidad no se le podría llamar así. Violet había descubierto una angosta escalera de piedra al final de uno de los pasillos bastante escondida y custodiada por un par de farolas de herrería antiguas, no parecía nada especial pero si bastante lúgubre y demasiado oculta para no resultar llamativa así que decidió seguir ese camino. Efectivamente, la larga escalera de dos niveles terminó en lo que ella creía era otro piso de la casa, sin embargo, esto era más un tipo de celdas que antiguamente fueran utilizadas como cárcel para los sirvientes que cometian crimenes en contra se sus señores. Era un largo pasillo de piedra que se dividida en dos pasillos más, uno llevaba a un tipo bodega y el otro hacia la "prisión", aquí era dónde estaban dos largas filas de un toral de 6 celdas, las cuales eran muy pequeñas, parecían frías y muy oscuras pues no había ni siquiera una sola ventana por pequeña que fuera. Violet observó el lugar y aunque las puertas estaban abiertas no quiso entrar a ninguna pues temía quedar encerrada así que volvió sobre sus pasos hacia el otro lado del piso, rumbo a la bodega, la cual era custodiada por una enorme puerta de madera en forma de arco y con cerrojo antigüo sujeto con un gran candado. Pero tampoco estaba cerrada, era sorprendente para ella que nada en este lugar parecia imposible de penetrar, y sin dudarlo un segundo ingreso solo para corroborar que en efecto era una enorme bodega con barriles, alimentos y vinos colocados cuidadosamente, sin embargo, al ver los muebles antiguos arrinconados, supo que esto en algún momento sirvió como cuarto para los custodios. Así que siguió su recorrido por el enorme lugar hasta que descubrió dos puertas más dentro de una pequeña torreta, una era un cuarto con perchero de pared y un par de bancas de madera, donde probablemente se guardaban las armas, ahi nada llamó su atención por lo tanto no había más que ver. Y se dirigió al otro cuarto, pero ese no era un cuarto era otra escalera mucho más angosta que la anterior y además bastante oscura, Violet no veía hacia donde se dirigía pero la curiosidad pudo más que ella, así que decidió averiguar a que otra parte de la casa conducía. La joven comenzó a descender con cuidado por lo angosta que era la escalera además tuvo que encender la luz de su teléfono para continuar su camino, resultó que fue una larga, muy larga, escalera de caracol que no tenía un destino plausible hasta que finalmente llegó a una puerta de madera cerrada con un cerrojo pero sin candado. Desde luego que su intención fue abrirla, desgraciadamente para ella esa cerradura no se usaba muy a menudo por lo que estaba algo oxidada obligandola a hacer amago de todas sus fuerzas para abrirla, de hecho le costó poner mucho ahínco para que la cerradura comenzara a ceder, pero poco a poco logró moverla hasta que finalmente la abrió con un estruendoso ruido, la puerta también rechino pues aparentemente llevaba mucho tiempo sin uso. Violet abrió lentamente la puerta, apenas y asomó la cara para saber donde había terminado su expedición pero para su sorpresa el que la esperaba del otro lado era Pearson, él había escuchado los constantes ruidos producto de los esfuerzos de su esposa para abrir la cerradura lo que lo obligó a acercarse con cierta confusión, pues esa puerta no era utilizada por ninguna persona del servicio y mucho menos por él. Violet finalmente abrió la puerta de par en par solo para comprobar que la persona frente a ella era Pearson, todo esperaba al final de su recorrido menos terminar enfrente de su esposo, ella no supo que hacer y ya que el hombre no hacía más que verla con curiosidad mientras tragaba saliva y lo miraba fijamente. - Cómo llegaste aquí?!- preguntó Pearson mientras revisaba la cerradura de la puerta. - Yo....solo...... subí al segundo piso- respondió Violet con un poco de vergüenza. - No deberías andar curioseando......- expreso el hombre asomándose hacia las escaleras y su innegable oscuridad. - Entonces solo debo quedarme en mi recámara enclaustrada?- repuso con molestia- también conocer la casa en la que voy a vivir va contra sus reglas?! Pearson la miró con el ceño fruncido por lo rápido que asumió la razón detrás de sus palabras pero no podía culparla cuando no le dió la mejor de las bienvenidas. - No, no deberías hacerlo porque puede ser peligroso.....este lugar tiene muchas áreas que casi no se usan y que se cerraron por una razón...... podrías herirte o terminar en una situación riesgosa- aclaró Pearson volviendo a revisar la cerradura que en teoria debería estar con candado. - Solo quería conocer un poco más......no sabía que terminaría en......en......- Violet miró a su alrededor pues no sabía a dónde había llegado- qué es aquí?!- preguntó mirando curiosamente. - Es mi despacho- respondió su esposo observando las oscuras escaleras. - Oh......y por qué hay una escalera oculta que trae hasta aquí?!- indicó con mucha curiosidad. - Hum........ porque este es el despacho del palacete.....desde aquí solia controlarse todo. - Y por qué lleva hacia las celdas?!- cuestionó Violet girandose hacia el camino por el que había llegado. - Bueno, porque cuando aquellas celdas estaban en uso, el dueño de la casa podía subir e inspeccionar a los guardias y los presos. - Y por qué esta oculta? - Para pasar desapercibido...... así nadie sabía cuando subía a castigar a los presos y no incomodaban al resto de los habitantes con asuntos tan......penosos. - Ya veo......y encierras a personas ahí, aún?- expresó con una infantil sonrisa. - Solo a las curiosas. Violet respondió con un puchero ante la respuesta de Pearson, sabía que no era cierto pero aún así le molestó un poco. - Si quieres puedo volver por donde vine. - No sería buena idea...... aquella puerta por la que entraste solo se abre desde afuera......si regresas terminarias atrapada en las escaleras. - Y cómo es que entraban, si se supone que solo se abre desde afuera?- cuestionó con suspicacia pues sospechaba que Pearson solo trataba de intimidarla para evitar más expediciones. - Hum......- expreso el hombre al darse cuenta que Violet era más perspicaz de lo que pensó- cuando alguien subia tocaba para que los guardias abrieran......no se molestaba en cargar llaves.....era necesaria la discreción más absoluta. - Y qué pasa con esta?!........por qué esta puerta también está con una cerradura por dentro?, si fuera cierto lo que dices tendría un cerrojo por fuera- refutó la joven con mucha firmeza. - Las personas querian pasar desapercibidas.....y esta puerta tenia un cerrojo......ves- Pearson le mostró el lugar donde se suponía estaba el cerrojo- pero fue retirado para evitar curiosas expediciones- dijo con un divertido reproche. Violet asintió y se quedó de pie dudando que hacer, si lo que Pearson decía era cierto no quería quedar atrapada y no sabía si podía salir por el despacho sin enfadar al hombre, pero él notó su duda y simplemente dió un paso atrás para dejarla pasar y después cerrar la puerta. - Y.....hay..... más..... escaleras escondidas como esta o pasadizos secretos?!- cuestionó con una picara e infantil mirada. Pearson la observó y suspiro profundo, sabía que no era buena idea decirle todo lo que esta casa ocultaba pues no tenía intención de ser sorprendido o espiado. - No necesitas saber eso- repuso con firmeza volteandose hacia ella mientras metía sus manos en los bolsillos de su pantalón. - Si voy a vivir aquí por un año......creo que si tengo que saberlo, uno nunca sabe en qué situación podría necesitarlo. - Cómo en que situación lo necesitarias? - Pues que tal si entran a robar y necesito esconderme. - Hay suficiente vigilancia y esta casa no ha sido robada en más de 150 años. - Eso no implica que no lo puedan hacer. Pearson volvió a suspirar con cansancio pero el argumento de la joven no era algo fácil de debatir. - Puede ser peligroso para ti...... - Por qué?!- cuestionó Violet de nuevo con mucha curiosidad- puedo descubrir tesoros o sitios ocultos que guardan vergonzosos secretos? - No...... simplemente porque esta casa es muy grande y hay sitios que tienen muchos años sin ser usados, podrias terminar en medio de un oscuro y frio cuarto y sin señal en el teléfono.......nos tomaría dias encontrarte- sentenció con un toque un tanto mandon para darle mayor énfasis a sus palabras. Sin embargo, Pearson notó en el semblante de Violet una mezcla de resignación e interés así que era muy poco probable que le hiciera caso, después de todo ya había descubierto que el palacete tenía algunos pasadizos secretos y no dudaría en saber más, sobre todo si estaba aburrida. El hombre suspiro profundo y sabía que no era buena idea lo que iba a decir pero era preferible eso a que Violet enfrentará algún peligro por lo que él llamaba "estadounidense e imprudente curiosidad". - Pero.....pero.....si estas expediciones van a seguir ocurriendo, al menos pídele a alguien que te acompañe......la señora Margaret conoce la casa muy bien. Pero esa no era una alternativa para Violet de sobra sabía que al ama de llaves no le agradaba en lo absoluto. - Y crees que enviarme con esa mujer es mejor que hacerlo por mi cuenta? - Ella es algo......osca.....pero es una buena empleada. - Ehhhhh- respondió Violet girandose y comenzando a caminar por el enorme estudio. Desgraciadamente para Pearson la curiosidad de Violet volvia a hacer de las suyas y comenzó a tocar las cosas del escritorio con mucho interés. - Cómo es que esa puerta era un pasadizo secreto?!....es demasiado obvia su presencia!- repuso Violet mientras comenzaba a hojear los documentos que Pearson tenía sobre el escritorio. - Hummmm......- soltó el hombre mientras fruncia un poco la boca, esto era lo que más le molestaba de Violet su carencia total de respeto, a ella simplemente parecía no importarle si era correcto o no tomar las cosas que desde luego no le pertenecían, sin embargo, Pearson trataba de controlarse y ser un poco más tolerante- ugh....ahi....ahi..... había antes un enorme.... cuadro- respondió mirando fijamente los movimientos de Violet. - Ohhhh..... entoncessssss.........- expresó con mucho interés comenzando a revisar la parte posterior de algunos cuadros. - No.....no.....no- expresó tajante esperando que la joven dejara sus averiguaciones. - No?!.....de verdad?!- preguntó con suspicacia pues sospechaba que su esposo no quería que se enterase de lo que había en este lugar. - No- Pearson no pudo decir nada más pues sentía que cualquier respuesta solo la alentaría más. Violet torció la boca pero continuó recorriendo el sitio, aparentemente sin mucho interés, sin embargo, estaba buscando cualquier posible señal de algún otro escondite. - Tienes muchos libros......los has leido todos?- indagó Violet acercándose a un librero enorme supuestamente interesada en los libros aunque más bien estaba interesada en ver si atrás de ese mueble se escondía alguna otra puerta como pasaba en las películas. - No todos.......nadie tendría el tiempo suficiente para leerlos pero es algo que hemos hecho por generaciones- dijo un inocente Pearson creyendo que de verdad la joven estaba interesada en los libros. - Oh.....y yo puedo tomar alguno?!- repuso mientras volteaba a ver a su esposo. - Si..... aunque los de la biblioteca serán más de tu agrado- sentenció con la intención de que Violet no invadiera su despacho. - Que tienen de especial estos?!- y ese peculiar brillo volvió a sus ojos, lo que hizo que Pearson comenzara a sospechar que Violet quería saber algo muy diferente. - Bueno, nada en realidad..... simplemente que en la biblioteca hay más variedad y es factible que encuentres algo de tu agrado. - Ósea que no quieres que vuelva aquí- dijo con suspicacia. - Es....es.....es que.....es dif..... aquí trabajo y allá es más cómodo. - También trabajas allá.......es difícil saber en dónde vas a estar y no molestarte. Pearson volvió a suspirar, y es que a pesar de lo atolondrada que Violet pudiera parecer, tenía buenos argumentos para debatirlo. - Bueno trabajo en toda la casa. - Entonces cómo sugieres que no te moleste?....tienes acaso una planeación o agenda que me indique a que lugar no acercarme? - No.....no la hay. - Ves.....no tengo habilidades de adivinación. - Podrías preguntarle al servicio. - O tú podrías poner un letrero en la puerta de "No Molestar", como en los hoteles. - Bueno, en realidad eso no había hecho falta hasta el día de hoy. Violet lo miró con un poco de molestia, sabía perfectamente que con esa respuesta se refería a su presencia pero de verdad no entendía como él no podia ser más tolerante. - Escucha......hum- expresó Pearson al ver la reacción de Violet y sabía que no podía continuar con esa actitud, si, habia sido un cambio muy radical para él y más con alguien como su esposa pero entendía que era muy injusto culparla solo a ella de firmar un documento sin conocer las condiciones en las que iba a vivir, él también debió preveer las implicaciones de casarse con alguien tan joven, al menos debió conocer un poco de la persona con la que se iba a casar y no dejar todo en manos de Edgar, esperando simplemente lo mejor- la....lamento.......lamento haber sido tan brusco y lamento haber provocado que te fueras de ese modo.....es solo.......que..... que no estoy acostumbrado a un.....cambio.....tan drástico en mi rutina- aclaró Pearson serenamente. Violet contrajo inmediatamente el ceño ante tales palabras, jamás pensó que Pearson terminara disculpándose por su comportamiento y además lo hacía de forma tan genuina, al menos era lo que su semblante decía. - Creo que....que si encontramos un modo de convivir..... podríamos llevar un año más.... más..... más...... tolerable para ambos. Pearson se expresaba con mucha seriedad y convencimiento, efectivamente estaba siendo honesto y eso ahora dejaba a Violet en una pésima situación pues contaba con los malos tratos de su esposo para poder escaparse cada mes a ver a Stephen. - Yo.....no....no ..... honestamente no se que decir- y de verdad que la joven no sabía que decir. - Solo piénsalo.......al menos sería más tolerable este matrimonio. Violet se limitó a sonreir como único medio para una respuesta segura y es que si Pearson estaba siendo más consecuente y hasta amistoso con ella, difícilmente podría mantener su secreto ocultó por mucho tiempo. - Si....si....si.....- fue lo único que Violet atinó a responder. - Entoncessssss.......- Pearson esperaba que ella pensara la situación pero en su recámara o en cualquier otro lugar pues dejarla en su estudio así como así no era parte de su plan de convivencia. Ambos permanecieron en silencio, ella mirando al piso y él mirando hacia el techo mientras se rascaba la nuca, ninguno parecía saber qué hacer o decir ante la nueva situación. - Entonces vas a pensarlo?- cuestionó de nuevo el hombre esperando que Violet entendiera la indirecta y se marchará pues la pasividad de la joven ya lo estaba incomodando así que trataba de respirar profundo para mantener la calma. - Uhum......- repuso la joven sin saber que más hacer- uhum- repitió. Violet se quedó titubeante, pero necesitaba ya escapar de esta incómoda situación y sin previo aviso, salió corriendo, literalmente, del despacho de Pearson; el pobre hombre no le quedó más remedio que verla huir con el ceño fruncido, pero ese peculiar escape le dió una idea. Rápidamente regresó a su escritorio y sacó de uno de sus cajones una libreta nueva y su pluma fuente Montblanc, era un escritor clásico en su forma así que prácticamente aún hacia todo a mano y casi mágicamente la historia comenzó a fluir con una asombrosa velocidad. Por su parte, Violet salió al jardín, sentía que acababa de cruzar una extraña dimensión y que esa puerta fue el vehículo de transporte, pues jamás creyó que Pearson terminara disculpándose, no sabía si era sincero o no, pero al menos eso parecía abrir la posibilidad a una convivencia y estadía menos deprimente. Se quedó ahi de pie en medio del amplío jardín trasero observando el ir y venir de los empleados, en este lugar había más gente de la que conoció el día de su llegada, todos parecían muy enfocados y casi ignorantes de su presencia hasta que a lo lejos divisó el lago y las hermosas rosas de un color rojo muy intenso, plantadas relativamente cerca. Violet observó aquel lugar y le llamó mucho la atención el modo en que estaban colocados los dos plantíos, más que un rosal común parecían un altar o algo muy simbólico, las flores tenían un crecimiento ordenado y sutil, además de que estaban rodeadas por una pequeña base de ladrillos rojos, y se notaban que estaban muy bien cuidadas. La joven no lo pensó más y se acercó a las plantaciones, las observó con detenimiento y descubrió que eran únicas, en realidad ella no sabía mucho de flores pero tenían algo peculiar que no había visto antes, Violet no lo sabía pero se trataba de una variedad de Middlemist Camellia, la rosa más rara del mundo. La joven quedó tan maravillada al ver lo hermosas que eran, todas estaban abiertas con una increíble uniformidad y los pequeños botones que las rodeaban le daban un perfecto toque, eso sin mencionar que el verde de las hojas era increíblemente vivo, así que sin pensarlo las tocó y se acercó a olerlas, para admirarlas mejor. Estaba tan absorta en las rosas y su exquisito olor, que no se dió cuenta que todos los trabajadores que estaban a su alrededor empezaron a verla e incluso detuvieron sus labores, todos comenzaron expresar en su semblante preocupación, sobre todo cuando Violet se acercó a revisarlas más de cerca con obvias intenciones de tomar algunas, lo que provocó que un joven mozo saliera corriendo increíblemente rápido rumbo al palacete. El mozo sin pensarlo entró directamente a la cocina donde regularmente estaba el ama de llaves y lo hizo con tanta premura que todos voltearon a verlo. - La.....la....la.....señ.... señorita.....la huésped del señor....est.....est....esta en los rosales!!!!- gritó sin más haciendo que todos expresaran el mismo temor que los otros trabajadores y voltearon a ver a la señora Margaret con preocupación. - Esta bien...... gracias por avisar- respondió el ama de llaves sin ningúna reacción. Todos se quedaron petrificados ante esa respuesta y su pasividad, no creian que de verdad no pensara hacer nada ante la peligrosa acción de Violet. - Señ..... señora Margaret......no va.....no a va a impedirlo?!- cuestionó Doris con incredulidad. - No. - Qué?!- preguntó Lewis- por qué?! - Bueno.....el señor dijo claramente que la señorita tenía absoluta libertad. - Pero crees que las rosas estén incluidas?- de nuevo el chófer cuestionaba con demasiado interés. - No dijo que no- fue la escueta respuesta que el ama de llaves dió antes de continuar con sus labores. Todos se miraron entre si, incrédulos por la respuesta de la mujer pero alguien tenía que hacer algo y más de uno consideró ir a decirle algo a Violet, sin embargo, el ama de llaves sabía de sobra que algo harían y eso iba en contra de sus planes. - Y nadie va a decirle nada......no queremos que se sienta incómoda de nuevo y quien se atreva a desobedecer se atendra a las consecuencias. Y más de uno frunció la boca con molestia y resignación pero para su desgracia la señora Margaret habia adquirido demasiado poder dentro de la casa gracias al apoyo de Simone y la indiferencia de Pearson así que de sobra sabían que haria efectiva la amenaza. Así que no hubo más discusión al respecto, aunque Doris e Isabel se asomaron a la ventana del jardín para ver lo que ocurria y efectivamente comprobaron con temor que Violet ya traía consigo unas rosas en las manos y de nuevo estaba tan absorta en ellas que no notó que los trabajadores a su paso la veían con el mismo temor que el personal de la casa. Pero al ama de llaves no le importó, aunque sabía que todos estaban asustados, para ella hacer que Pearson se molestara aún más con Violet era su única motivación, sabía que no había peligro de un acercamiento pero si podía ensanchar más la grieta, por qué no hacerlo. Violet, por su parte, subió directamente a su habitación a colocar las rosas que había conseguido, eran hermosas sin duda, ella jamás había visto un ejemplar así por lo que creyó le darian un toque más agradable a su recámara, además el olor era exquisito y añadía una atmósfera más cálida. De inmediato las colocó en un florero en medio de la sala de su habitación, en la pequeña mesa de centro, eran hermosas sin duda y con la ligera luz que entraba daba la sensación de un cuadro clásico, fue perfecto y la hizo sentir más alegre. Y con esa sensación decidió llamar a sus padres, para saber como estaban y si ya habían recibido el depósito que Edgar tenía que hacer, para sus papás fue una gran sorpresa pues se sentían ansiosos de saber cómo estaría su hija y si se su estadía era agradable. La conversación giro en torno a saber como estaban unos y otros, era un alivio para Violet que su papá ya había recibido el primer depósito ayudándolos a echar a andar la editorial nuevamente, Edgar ya había enviado las copias de los libros que Pearson accedió a publicar con ellos y todo parecía augurar un buen resultado aunque era todavía muy pronto para hechar campanas al viento. Por lo que la conversación se enfocó en la necesidad que tenía su mamá en saber si realmente Violet estaba bien y si Pearson no la había maltratado, desde luego que la joven no iba a decirles que en menos de una semana ya le había gritado, no era necesario preocuparlos de esa manera, así que continuaron platicando mucho más tranquilos al saber que su yerno casi no tenia contacto con su hija y eso era bueno. Fue una conversación bastante larga, la familia tenía mucho que decirse, así que eso consumió dos horas de la tarde de la joven que era completamente ajena a lo empezaba a ocurrir en la planta baja. Pearson entraba a la sala furioso al ver la forma tan burda en que habían cortado sus preciadas rosas, todos en la casa sabían que solo él podía tocarlas y ahora las habian hurtado sin el menor cuidado. - Señora Margaret!!!!- gritó tan fuerte que incluso en la cocina donde el servicio estaba terminando de limpiar se escuchó. Las personas ahi reunidas voltearan de inmediato a ver a el ama de llaves, pero ella no expresó temor o sobresalto, en realidad ya esperaba esa reacción y de inmediato acudió al llamado. - Señora Margaret!!!- gritó de nuevo. La mujer entró por la puerta de servicio con el mismo semblante impasible aunque en el fondo se ocultaba una enorme satisfacción. - Señor- dijo tranquila mientras se inclinaba ligeramente. - Quién diablos se atrevió a arrancar las rosas?!!!!- preguntó en un grito y completamente rojo de la rabia, y este era el momento que el ama de llaves había estado esperando. - Disculpe, señor- desde luego tenía bien ensayado su acto. - No me responda idioteces....... quién mierdas arrancó mis rosas?!- expresó Pearson incluso temblando de coraje. - Oh......si, fue la señorita Violet......los mozos me informaron cuando ya lo había hecho- dijo fingiendo que no pudo evitarlo. Pero esa simple frase soltó a Pearson, salió rumbo a las escaleras sin pensarlo. - No fue la intención de la señorita......no es su culpa!- exclamó el ama de llaves con fingida preocupación pero el hombre ya no la escuchó y ella sonrió con satisfacción. Violet acababa de colgar la llamada con sus padres y se sentía feliz de saber que todo comenzaba a marchar bien hasta que un par de golpes bastante fuertes y agresivos la obligaron a voltear hacia la puerta. - Quién?!- cuestionó algo confundida porque nunca la habían llamado de esa manera. - Abre!!!- gritó Pearson, lo que obviamente la asusto pero no dudo en abrir creyendo se trataba de una emergencia. - Qué ocurr....... - Cortaste las rosas del lago?!- cuestionó furico. Violet lo observó con un creciente miedo y con total razón, pues el semblante de Pearson era para temer, su cara estaba totalmente roja, sus fosas nasales se ensanchaban con cada violenta respiración, había una peculiar vena en su frente que comenzaba a palpitar con fuerza y ni que decir de lo mucho que apretaba sus dientes. - Yo.....s....si....si.....- respondió con miedo. - Mierda!!!- gritó nuevamente Pearson golpeando la pared al lado de la puerta- esas ros.....esas rosas eran muy valiosas!!!- exclamó muy fuerte lo que obligó a Violet a dar un paso atrás- no debiste tocarlas!!!- sentenció apuntandole con el dedo indice- acaso no sabes respetar? - Yo....n....n....no lo sab..... sabía!- se excusó Violet con recelo, pero eso no era suficiente para él. - No..... tú nunca sabes nada...... respeto es lo que deberías aprender!!!- le recriminó muy molesto pero no dijo más, se limitó a tomar el pomo de la puerta y la cerró violentamente. A la pobre Violet poco le quedó hacer, sin importar la disculpa y lo que dijera su esposo, su comportamiento distaba mucho de querer ser conciliador, y ella de nuevo se sintió molesta y triste, no era una joven irrespetuosa pero no tenía idea que tomar las rosas estaba prohibido y nadie se lo advirtió, incluso cuando había muchas personas a su alrededor. La joven volteó a ver las hermosas rosas que tanto la habían cautivado, si eran diferentes a todo lo que ella había visto pero no entendía qué tenían de especial para que Pearson llegará a gritarle de esa manera aunque debia concederle que tuvo razón en que debió ser más consciente de los límites que debía cruzar, así que tomó las rosas y fue a buscar a su esposo. Violet sabía que probablemente no habría oportunidad de hablar con él pero al menos quería regresarle sus flores para que no pudiera recriminarselo posteriormente, no tenía idea de dónde empezar pero para su fortuna alcanzó a Pearson quien ya iba rumbo a las escaleras. - Señor Galloway- lo llamó con apenas un audible tono de voz, pero él no volteo, simplemente se detuvo- no sabía que estas flores estaban prohibidas........me parecieron hermosas y quise tenerlas en la habitación...... pero no volvera a suceder....... créame que procuraré no importunar demasiado- expresó mientras dejaba las rosas en el amplio barandal y sin más se fue. Pearson observó las flores, para él eran demasiado significativas y aunque su reclamo era legítimo, comenzó de nuevo a reprocharse su conducta, finalmente ella no era consciente de su importancia.
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