Brisa: —¡¿Te volviste completamente loca?! —me grita Stef. Definitivamente, hoy llegaré tarde al trabajo. Stef apareció en la puerta de casa justo cuando estaba por salir a trabajar. No la esperaba hasta el siguiente día. Por lo visto, decidió volver antes de lo esperado. —No, no estoy loca. Estaba guiándome por mis sentimientos. No me sentía más cómoda con él. —Eres una estúpida, Brisa. Perdona que te lo diga, pero eso es lo que eres. ¿Cómo se te ocurre dejarlo? —Ya te dije por qué —agacho la cabeza. Mi mejor amiga me va a hacer llorar. Me siento una niña pequeña a la cual regañan por mandarse una macana. —Sí, y no lo entiendo. ¿Cómo le haces algo como eso a él? ¿Estás loca? ¡No me quiero ni imaginar cómo de destruido debe de estar el pobre Gastón. Él es un hombre como pocos quedan:

