El refugio de Luna de Oro, ahora envuelto en una atmósfera de determinación renovada, comenzó a movilizarse como nunca antes. La llegada del Fénix y el despertar del poder de Jaden habían inyectado un sentido de urgencia y esperanza en todos los que vivían en el refugio. Cada criatura mágica, cada guerrero, cada habitante, entendía que la batalla final se acercaba, y debían estar listos para lo que vendría. Kael, con una mirada de acero en sus ojos, se reunió con Aelarion, Eldrin, y los líderes de las diferentes criaturas mágicas que se habían refugiado en Luna de Oro. El claro del bosque, donde se habían reunido tantas veces antes, se había convertido en un centro de planificación estratégico. Los centauros, cambiaformas, hadas, vampiros y demás aliados se congregaban alrededor de un gra

