Cp. 26-La besó.

1112 Palabras
Al oír la voz de Roger, el rostro de Adalynn cambió ligeramente. Tapó rápidamente su teléfono y salió del pasillo, respondiendo bajo una farola en el patio. —¿Qué quieres?— preguntó Adalynn con voz fría. —Adal, ¿cuándo tienes tiempo? Quiero hablar contigo a solas— La voz de Roger la llamó con insinuación. Adalynn lo rechazó de inmediato.  —¡Todavía me llamas Adal! Ya no hay relación entre nosotros. —Sé que me odias y que antes te compadecía, pero mis sentimientos por ti no han cambiado —Adal todavía me gustas, te amo —Roger habló por teléfono, expresando sus sentimientos. Adalynn no quería escucharlo. Dijo fríamente. —Lo siento, estoy ocupada— Dicho esto, colgó primero. Adalynn respiró hondo. Si Roger no aparecía, lamentaría ese sentimiento. Sin embargo, cuando apareció, descubrió que ya lo había olvidado y lo había dejado ir. Incluso si Roger volviera a estar frente a ella, nunca volvería a amarlo. Su forma de lidiar con los sentimientos es muy directa: el amor es amor, no amar no es amor, ya no pensaba en esa relación. La figura de Matthew apareció de repente en la puerta. Adalynn sostenía el celular con una expresión de asombro. No se dio cuenta de que él había venido a su lado. Al enterarse, no pudo evitar entrar en pánico por unos segundos. Rápidamente, ocultó su rostro perdido y puso una sonrisa tranquila. —Sr. Presidente. Los ojos de Matthew no pasaron por alto su expresión de pérdida de la razón. Supuso que lo que acababa de recibir era la llamada de Roger de su exnovio. '¿Volverán?' —Quiero dar un paseo— Matthew miró la farola del jardín y dijo. —¿Puedo estar con usted?— Adalynn, para ser una subordinada, respondió con respeto al jefe. Matthew se fijó en su rodilla. —¿No te duele la rodilla?. —No me duele. Está bien dar un paseo —dijo Adalynn negando con la cabeza. —De acuerdo, vamos conmigo— terminó Matthew, tomando la iniciativa y dando un paso adelante. Caminaba despacio, con pasos tranquilos, por el patio. Adalynn lo siguió paso a paso. Aunque ella dijo que no le dolía la rodilla, sentía un dolor sordo, pero no lo demostró. Por la noche, algunas farolas del jardín estaban cubiertas por ramas gruesas, oscureciendo el camino. Matthew caminaba hacia el punto oscuro, a pasos aún más lentos. En ese momento, Adalynn sintió que algo revoloteaba entre los árboles a su lado. Ella pensó que era una serpiente o algún otro animal salvaje. Se sobresaltó de inmediato y gritó en voz baja. Matthew, que caminaba delante de ella, se dio la vuelta y en ese instante Adalynn salto a sus brazos y lo abrazó. —¿Qué pasa?. Por un instante, Adalynn no lo notó, él estaba sosteniéndola. Señaló un lugar entre los árboles cercanos. —Algo se mueve ahí. En ese momento, un pájaro que aún no había regresado a su nido salió volando y voló directamente hacia la noche. Adalynn no pudo evitar respirar aliviada. ¡Resultó ser un pájaro! Pensó que era una serpiente o algún otro animal salvaje. Levantó la vista y descubrió que yacía envuelta en los brazos de Matthew. Levantó la vista y los dos rostros eran increíbles. Bajo la tenue luz amarilla, incluso la respiración se entrelazaba. El corazón de Adalynn latió con fuerza. Su mente se quedó en blanco por unos segundos. Por un instante, no supo qué hacer. ¿Se separaría de sus brazos o...? En una palabra, todo su cuerpo se acupuntó. En sus ojos, solo había las pestañas gruesas y finas de este hombre y los ojos claros, profundos e impredecibles bajo las pestañas que ella no podía comprender. Adalynn tragó saliva y, en ese momento, sintió el aliento del hombre cada vez más cerca de su rostro. La miró fijamente, movió ligeramente sus labios rojos, ajenos a su suave aliento, y los rozó. ¡La besó! La cabeza de Adalynn estalló de nuevo, creando un vacío aún mayor. Ese vacío la hizo sentir completamente desorientada. Solo sus labios estaban besados por el hombre, sintiéndose apretada. Matthew apretó sus labios con fuerza durante unos segundos. Luego, la soltó, pero no soltó el cuerpo de Adalynn. Todo el cuerpo de Adalynn se encogió en sus brazos, como asustada. Matthew entrecerró los ojos, liberándola, y retrocedió un paso. —¿Te asusté?. Adalynn se mordió el labio rojo. Había un aliento que no le pertenecía. Tragó saliva y negó con la cabeza. —¡No!. En ese momento, no le pidió explicaciones al hombre, y este no parecía querer explicárselas. Se dio la vuelta y camino hacia la casa, pero Adalynn, tras una breve vacilación, lo siguió, con la mente completamente desorientada. Desde el jardín, regresó a la entrada del salón. Para entonces, Daniel ya había empacado todo. Salió y se dirigió a los dos.  — Señor Presidente, señorita Evans, yo regreso primero. Nos vemos mañana. —Nos vemos mañana— le dijo Adalynn con una sonrisa, con los ojos brillantes como los de Daniel.  Matthew asintió un momento, y Daniel pareció sentir algo diferente. No se atrevió a quedarse más tiempo y se dirigió hacia su coche. En la puerta del salón, Adalynn miró al hombre que entraba. Dudó unos segundos antes de alcanzarla. Matthew se dirigió al centro del salón. Se giró y miró fijamente a la chica que entraba. —Acabo de ofenderte. El hermoso rostro de Adalynn se sonrojó. No se atrevió a mirarlo. Simplemente negó con la cabeza. Aunque no sabía por qué la besaba, no lo culpaba. —Buenas noches— le dijo Matthew, y se dirigió a las escaleras. Después, Adalynn lo esperó. Se sirvió un vaso de agua y caminó hacia las escaleras. Estaba confundida y no se tranquilizaba. No entendía por qué la besaba. ¿Era solo el ambiente en ese momento? ¿Porque en ese momento, ella también sentía una atmósfera cálida y ambigua, así que la besó por instinto masculino?. Adalynn regresó a la habitación y reflexionó. Abandonó todos sus pensamientos, pero no pudo tomárselo en serio. Es como una burbuja que ha existido por un corto tiempo y se rompe en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, esa noche, Adalynn seguía sin poder dormir; debido al beso, no tenía forma de calmarse. ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ Temprano por la mañana... Adalynn, como siempre, se levanta temprano. Daniel ya ha llegado. Adalynn no ve a Matthew bajar. —Señorita Evans, ¿no durmió bien anoche? Parece que no tiene el cutis perfecto— La mirada de Daniel es penetrante y palidece a simple vista.
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