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1793 Palabras
Gin estaba experimentando cosas por primera vez esas últimas semanas.  Nunca le había pasado en sus veinte años, pero al parecer últimamente era algo común.  Sus notas estaban bajando, sí.  Podía echarle la culpa a lo que había tenido que pasar en aquel evento, bueno, era eso lo que decían los profesores de escusa cada vez que le entregaban una nota que no era un A o un 100/100.  Su mente no estaba recuperada al cien por ciento y eso quizás afectaba a la hora de concentrarse y en el momento donde tenía que hacer su tarea y entregar algunos trabajos, simplemente no daba todo lo que tenía que dar.  Esa era la excusa perfecta, la que sus padres habían dicho en la universidad y todos los profesores creían.  Porque la hija de los Brown no puede estar teniendo esas calificaciones, que quizás, para un alumno normal no eran malas. Todo el mundo estaría feliz con una B, o con un 8. Pero para Gin era mucho más importante que eso, Gin Brown no era como el resto. Gin debía tener su nota en lo más alto posible, ella no podía simplemente recibir una B como si fuera una persona cualquiera.  Al contrario de ella, los profesores se sorprendían cada vez mas de los ensayos de Joshua Taylor, parecía que habían encontrado un nuevo estudiante favorito.  Todo giraba en torno a los trabajos de Joshua, al parecer tenía la mejor forma de expresarse entre el alumnado y lograba integrar cada una de las leyes que estudiaban en cada caso planteado.  Se lo veía bastante feliz además con esa atención, su nombre era el primero en la clase y la gente le sonreía amigable, olvidándose que era solo un becado y que no pertenecía a ninguna familia importante como el resto de ellos.  -Señorita Brown, ¿podemos hablar en privado? - cuestionó el profesor antes de salir del aula.  Gin asintió, y sintiendo todas las miradas de las personas en el lugar, siguió al profesor.  -Sus padres me llamaron para explicarme personalmente la situación y sabe que lamento muchísimo el episodio por el cual tuvo que pasar. - dijo el profesor cuando estuvieron solos en su oficina. - También entiendo que siempre fue una alumna ejemplar y que no debería tener problemas para volver a ser la que era antes. - tomó aire. - Si la llamada de sus padres fue para que no tomara en cuenta todas estas notas para la gran nota final, déjeme decirle que eso no va a funcionar conmigo. Mantengo mi ética laboral impecable y no quisiera que la posición o empleo de sus padres afectara en su nota. - Gin tragó saliva. Ningún profesor nunca se había quejado de eso. - más que nada porque yo la conozco señorita Brown, se de lo mucho que es capaz.  Gin tuvo ganas de rodar los ojos, todos decían ver potencial en ella.  Cuando la realidad era que no era nada especial.  -Quizás yo simplemente baje mi nivel y no tiene nada que ver con el incidente. - se encogió de hombros. -Ambos sabemos que eso es casi imposible. Eres la chica perfecta y eso también puede estar jugándote en contra. - suspiró. - ¿Conoces a Joshua Taylor? - Gin asintió, ¿por qué últimamente toda la gente se lo mencionaba? - Su forma de ver las cosas, la manera en que lo escribe…- alargó. - Es toda una persona refrescante para lo que estamos acostumbrados a leer nosotros los profesores. Él vive la vida de una forma diferente y eso se refleja en sus exámenes. - acomodó sus lentes. - Eso es lo que les falta a tus últimos trabajos, un poco de empatía… Conectar con el caso. Sentirte en la piel de la persona que estas defendiendo. Cuando logres hacer eso, estoy seguro que volverás al primer lugar. Eres una niña asombrosa Gin, no importa que es lo que lo demás piensen o digan de ti.  Gin terminó abandonando la oficina del director con miles de preguntas, ¿sentir empatía? Ella era lo suficientemente empática cuando pensaba en los casos.  No entendía bien que era lo que querían de ella, las leyes y los artículos estaban bien aplicados.  ¿Qué más querían de ella?  Suspiró, por supuesto que Joshua haría todo bien, por supuesto que la nueva estrella traería a la universidad toda una nueva forma de ver el mundo.  Rodó los ojos.  Si tan solo supieran…  Ni siquiera se sorprendió cuando lo encontró saliendo de la oficina del profesor de al lado, al parecer también tenían que hablar con él sobre algunas cosas.  Gin rodó los ojos nuevamente y se giró, saliendo para el campus.  La gente comenzaba a irse, las clases habían terminado y el día estaba hermoso para salir a almorzar o merendar.  -Ginny. - escuchó como Joshua la llamaba.  Se giró, tampoco iba a huir como una tonta de él.  Alzó una ceja, esperando que hablara.  - ¿Que sucede? Estoy apurada. - era mentira, no tenía ningún plan para más tarde.  - ¿Está todo bien? Oí que te llamaron para hablar con el profesor. - señaló.  Gin pudo ver en su rostro una pequeña marca morada debajo del pómulo y una pequeña cicatriz sobre su labio que le había quedado desde la otra noche.  Se lamentó en silencio por lo mal que se veían esas marcas en su rostro.  Pero no se iba a dejar llevar, estaba furiosa con él. Podía estrangularlo con sus propias manos si tan solo estuviera más cerca. Pondría sus manos contra su grueso cuello y apretaría.  Sacudió su cabeza. No era digno de ella estar con esos pensamientos.  -Ya sabes, cosas de mi rendimiento y yo perdiendo el primer lugar. - soltó como si no importara. - ¿Esta información la filtraras con los otros protestantes o porque te importa tanto? - ladeó la cabeza.  -Estas asumiendo bastante bien el hecho de que estés bajando tus notas. ¿Acaso necesitas ayuda para estudiar? Podemos organizar nuevamente una tarde de estudios.  Gin frunció el ceño.  Algo sobre recibir ayuda de parte de Joshua no se sentía del todo bien.  - ¿Estas burlándote de mí? - cuestionó, parándole el habla a Joshua, quien la observo con una expresión indescifrable.  -Gin, por el amor de todos los cielos, no tengo nada contra tú. - Gin dejó escapar una carcajada.  -Mira como me mientes en la cara, mira como intentas hacerte quedar como la maldita víctima. - entrecerró los ojos. - ¿No tienes nada contra mí? Entonces, ¿por qué estabas ese jodido día ahí? - cuestionó, subiendo su tono. - ¿Por qué estabas ahí después de decirme que estabas de mi lado? - tragó saliva.  Joshua se acercó a ella, tanteando si realmente podía acercarse sin terminar otra vez con su rostro lastimado, recibiendo una bofetada de su parte.  -Nadie estaba ahí por ti. - negó con la cabeza. - Tus padres se han encargado de arruinar la vida a más de una persona, y te lo puedo decir muy bien yo. El problema aquí son tus padres. Es por ello que estaba ahí, no puedo permitir que gente como ellos vuelvan nuevamente al poder.  Gin alzó una ceja.  - ¿Y llevaron la pistola solamente porque odiaban a mis padres? ¿Por eso me querían asesinar?  Sus ojos brillaban nuevamente.  -Yo no tengo nada que ver con eso. - moduló, había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había dicho eso.  - ¿Y por qué debería creerte? - exclamó. - ¿Por qué debería creerte cuando un día dices que me odias, al otro que me apoyas y estarás ahí para mí y al otro estas parado junto a la persona que amenazaba con quitarme la vida? - Gin suspiró. - ¿Y ahora quieres darme clases? - se rio. - Eres patético.  -Solo quiero ayudar. - alzó sus manos en signo de rendición.  -Imagina que el director se entere que tú eres de los protestantes. Imagina que descubran donde estuviste ese día. - pensó en voz alta. - Inmediatamente todas tus notas serán descalificadas y te quedaras fuera de la universidad. - se encogió de hombros.  Joshua mordió su labio inferior y cerró los ojos por un segundo, intentando mantener su compostura.  -Gin, haré cualquier cosa que quieras, pero por favor…- susurró. - Deja la universidad fuera de esto. - tomó aire. - Sabes lo importante que es para mí mantenerme con la beca. Sabes que esto no es un juego para mí.  - ¿Mi vida si es un juego? - frunció el ceño. -Si tus notas caen, no te expulsaran. Estar segunda no te saca ninguna posibilidad, siempre terminaras trabajando en algún bufete de abogados exitosos si no sigues los pasos de tus sucios padres. - pausó. - Pero para mí, es lo único que me queda en mi desgraciada vida. Es la única solución que tengo para tener una mejor vida, para mí y para mi hermano. Haré lo que quieras. - repitió. Gin esquivó su mirada y movió su pie impaciente.  Por supuesto que nunca se metería con el lugar de Joshua en la universidad, por supuesto que no era tan malvada para hacerle una cosa así que podría terminar de arruinarle la vida.  Ella no era así.  Ella no era como él.  Gin pasó una mano por su cabello, sonriéndole a Joshua que aún la observaba desesperado.  -Mis padres estuvieron buscando fotos de los sospechosos. - comenzó a decir. - Areciste entre sus ellos.  Joshua se ahogó con su propia saliva.  - ¿Qué?  -Ellos querían saber si yo te reconocía de aquel día. - también dijo.  Joshua cambió su expresión, sintió una extraña sensación en su estómago.  No estaba seguro si quería saber cómo terminaba esa frase.  -Entonces…-alargó.  -No Shua, dije que no te reconocía. - terminó admitiendo. - Dije que eras un compañero de la universidad y que no sabía qué demonios hacías afuera de la comisaria esperando a uno de los protestantes. - soltó un suspiro.  Joshua pudo volver a respirar cuando ella admitió aquello.  -Espera, ¿afuera de la comisaria?  -Mis padres tienen a gente siguiendo a cualquier persona que les parezca sospechosa, quieren atrapar a todos los que arruinaron el evento. Incluso ahora que están a mitad de juicio con el maldito de la pistola. Joshua debería haberse sorprendido, pero en realidad no le parecía tan descabellada la idea de que lo hayan seguido.  -Te debo una supongo.  Gin alzó la ceja.  -A estas alturas me debes mucho Joshua. Y debe estar pesándote en el corazón estar debiéndome algo. - rio. - Solo mantente alejada de mí y no te metas en mis asuntos.  -Ginny… -Y no vuelvas a decirme Ginny.  (...) 
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