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1796 Palabras
Era un soleado día, perfecto para un buen picnic en algún parque.  Joshua se había levantado para prepararse y a Kate.  Su tía los había invitado a pasar el día con ellos y aunque a Joshua no le agradaba mucho la idea, Kate estaba fascinado, era como un pequeño cachorro que solo quería salir a un enorme espacio abierto y ponerse a correr de aquí para allá.  Y Joshua no le iba a negar eso.  Así que, aunque estaba muerto de cansancio y solo quería dormir una larga siesta, terminó accediendo y preparando sándwich para todos.  El problema no era ver a su tía, el problema era los idiotas de sus primos mayores.  Eran ellos a quienes no soportaba.  Kate estaba contento, daba saltos en la calle y le sonreía a su hermano, cuando llegaron al parque fue corriendo con sus primos más chicos que estaban jugando con la pelota.  Joshua suspiró mientras lo veía tan contento y se dirigía a donde su tía estaba sentada.  Se sentó a su lado, sobre el colorido mantel.  -Hola Tía Susan. - besó su mejilla.  - ¿Cómo has estado cariño? - acarició su cabello, mientras le daba un vaso con agua.  -Las cosas han estado algo raras…- alargó.  -Lo sé, no debe ser tranquila la universidad con una Brown estudiando ahí y mucho menos luego de todo ese desorden. - negó con la cabeza. Joshua suspiró. -Ni te lo imaginas…- susurró. - Ella ya volvió. - le avisó.  Susan asintió.  -Trata de no meterte en esos asuntos, ¿sí? No quiero que te veas involucrado en nada de eso. - acarició su mejilla. Joshua tragó saliva, haciéndose el desentendido. - Sabes mejor que nadie que los Brown pueden llegar a ser muy peligrosos si te cruzas en su camino. - le dijo. Susan también lo sabía mejor que nadie, ella había perdido a su hermana y cuñado por culpa de la familia Brown.  No quería que nada le sucediera a su querido sobrino mayor.  Joshua mordió su labio.  -Está bien, tía. No lo hare. - sonrió, mintiéndole a su tía.  Ya era demasiado tarde para pararse lejos de los Brown, más cuando ahora le debía tanto a Gin y no sabía cuándo esto le podía jugar en contra.  Pero eso no eran cosas por las cuales su tía se tenía que preocupar, suficiente tenía con su propia familia.  Él nunca quiso ser una carga para nadie, es por eso que tenía tres trabajos, estudiaba y cuidaba a Kate solo.  Susan se quedó observando a sus hijos jugar a lo lejos, todo ese asunto de los Brown le había dejado un agrio sabor en la boca.  Ella sabía de todo lo que era capaz de hacer Jayden Brown y le aterraba que nuevamente uno de sus familiares estuviera involucrado con esa familia.  Ella misma había sido protestante en sus días de juventud, había creído que se sabía cada una de las cosas que podía salir mal, pero no era así. Y su familia había sido la que tuvo que pagar las consecuencias por sus actos.  Por eso había prometido sobre la tumba de su hermana que no volvería a poner a nadie en peligro.  Las horas pasaban en aquel picnic de la familia Taylor, Joshua había llevado sus apuntes para estudiar mientras que su hermanito jugaba, Susan no se había enfadado por eso, si algo le gustaba era ver el rostro de concentración de su sobrino.  La luz solar comenzaba a ser cada vez más tenue, era momento de que cada uno volviera a su hogar, Joshua había deseado que ese momento llegara desde muy temprano.  Quería llegar a su hogar, y poder descansar correctamente.  Pero al parecer, Kate tenía otros deseos.  -Kate, Dodo quiere que me quede en su casa. Dijo que tiene un nuevo juego de la consola para mostrarme. - se acercó tímido a pedirle permiso a su hermano. - ¿Puedo quedarme? - pestañeo varias veces.  Joshua sacó la mirada de sus apuntes para observar a Kate.  -Enano, no puedes simplemente quedarte en su casa porque tienes ganas. - le dijo.  Kate hizo puchero y siguió insistiendo.  -Pero él dijo que me lo quería mostrar. - se quejó.  Joshua suspiró, metiendo las cosas en la mochila.  -Ni siquiera traje ropa para que duermas. - siguió diciendo.  -Tienen casi el mismo tamaño, puedo prestarle algo de ropa. - se metió su tía. - Sabes que Kate y tú son siempre bienvenidos en mi hogar. Dominic estará feliz. - se refirió a su hijo menor.   Joshua fulminó con la mirada a Kate, quien seguía casi suplicándole quedarse.  - ¿Segura que estarás bien con uno más? - preguntó.  Susan se encogió de hombros.  -Puedes venir tu también si quieres, puedo armarte el sillón para que duermas. -  Joshua negó con la cabeza.  -Aprovechare a estudiar hasta tarde ya que este enano traicionero me abandona. - tomó a Kate entre sus brazos y lo abrazó fuerte. - Dime que me extrañaras. - ordenó.  Kate sonrió y abrazó a Joshua.  -No estés triste Shushu, siempre serás mi favorito. - Joshua sentía que se estaba derritiendo. -También eres mi favorito Kate. - besó la frente de su hermano. - Entonces supongo que ya puedo volver a casa. - señaló.  -Un abrazo más. - le susurró Kate antes de capturarlo una vez más.  En ese momento Joshua reafirmó que nunca podría hacer algo que dañara a su hermano, Kate era todo lo que le quedaba en la vida y debía conseguir que Gin no dijera nada sobre su verdadera identidad.  Tenía que solucionar las cosas con Gin lo antes posible, y esa idea le hacía doler la cabeza.  Se había colocado la mochila sobre su espalda, ya estaba decidido a retirarse, cuando Tom lo intercepto.  -Una lástima que no te quedaras al pijama da familiar. - dijo cruzándose de brazos frente a él.  Joshua se había preguntado por qué su primo mayor había estado observándolo desde lejos desde que había llegado sin decir ningún tipo de comentario en su contra.  Así había sido toda la vida Tom, tenía un problema en su contra y en realidad Joshua no sabía muy bien que era lo que tanto le molestaba de él.  - ¿Qué quieres ahora Tom? - cuestionó, cruzándose de brazos. Ya el sol se había ocultado por completo, quería llegar rápido a su casa para comer algo rápido y acostarse.  -Veo que últimamente no tienes problemas en dejar a Kate solo, antes ni siquiera te despegabas de él para bañarte. - recordó. Joshua rodó los ojos.  -Se trata de aprender a confiar en los demás. Esta con su tía y sé que ella lo va a cuidar. - ni siquiera sabía por qué estaba siguiéndole la conversación a Tom. Sea a donde sea que quería llegar, iba a terminar enfadándolo, como siempre hacia.  Parecía que Tom tenía un manual de cuáles frases usar para alterar a su primo.  -Bueno, ella es la que no debería confiar en ti entonces. - ladeó su cabeza.  - ¿Qué quieres decir? Tom, no tengo tiempo para tus juegos. - alzó una ceja.  Tom se acercó a él y le sonrió de lado, probando su paciencia.  - ¿Sabes? El otro día descubrí algo muy curioso mientras veía las noticias. - fingió recordar. - Algo del evento de cierre de campaña de los Brown, donde se veía claramente a tu amigo hippie, ¿Mattew? ¿Es así como se llama? - preguntó inocente.  Joshua pasó su lengua por la mejilla, bien, ya estaba comenzando a alterarse.  Joshua miró para otro lado, tratando de desligarse con ese asunto.  -Sí, sabes que Mattew es un activista. - soltó.  -Por supuesto que lo sé. - dijo con una cara de disgusto. - Lo que no esperaba reconocer… Es esa vieja sudadera que siempre llevas a todos lados, primito. - moduló poco a poco.  Joshua bufó, lo único que le faltaba para empeorar más su semana es que ahora Tom también supiera que él estaba presente en ese acto.  De todas las personas que pudieron haberlo reconocido, ¿tenía que ser el primo con una extraña obsesión con él?  -No sé a qué te refieres, yo no estuve ahí. - determinó. -Mira cómo te pones…- rio. - Es obvio que estuviste ahí. ¿No era que ibas a la universidad con Gin? ¿Te imaginas lo que harían de ti si la policía se entera que la persona que se sienta atrás de Brown en las clases, es una de las que intentó sabotear el cierre de campaña? Joshua se movió rápido para sujetar la remera de su primo y levantarlo.  -Sera mejor que cuides lo que dices. Te juro que si alguien escucha algo de esto… Cierra la boca y deja de esparcir tus estúpidas mentiras.  -Esto parece una amenaza. - le susurró. - ¿Me estás amenazando? - cuestionó.  -Tómalo como quieras, no dejaré que lastimes a Kate o a la tía Susan. Tu única prueba es un tonto buzo ¿crees que alguien te creerá? Después de todo eres el inútil hijo que no ha logrado nada en su vida. Eres una basura. - Antes de que pudiera decir algo más, Tom lanzó un golpe directo al rostro de Joshua, que perdió el equilibrio y dio unos pasos hacia atrás.  Y ese golpe fue seguido por otro y luego por otro más, ya comenzaba a salir sangre de la nariz del golpeado.  -Adelante, tus golpes me recuerdan lo cobarde, inútil y estúpido que eres. Solo eres un bueno para nada que lo único que sabe es usar tus puños con violencia. Estudió derecho, ¿realmente quieres recibir una demanda a mi nombre? - sonrió con completa arrogancia cuando Tom lo había tirado sobre el pasto.  El mayor agarró un puñado de su cabello y tiro su cabeza hacia atrás.  -No lo harás, lo sé. - escupió. - Eres un sobrino tan bueno que no querrás que mi madre se ponga triste por algo como esto. Tú le quitaste a su hermana y cuñado, gracias a ti no puede tener un día feliz sin recordar que el pobre de su sobrino está cuidando de un bebé solo. - suspiró. - No querrás darle otro problema. - le dio un último golpe antes de ponerse de pie y patearle las costillas. Joshua gimió de dolor. - Sera mejor que comiences a tratarme con respeto si no quieres que mi inútil boca se abra. No te atrevas a atreverte a desafiarme de nuevo. Vete al infierno. - soltó para terminar yéndose por el lado contrario.  Joshua apoyó su cabeza en el pasto y se quedó inmóvil por largos minutos, cerrando sus ojos y dejando que la briza del invierno lo refresque.  Nada iba como quería en su vida. 
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