Capítulo 4 - Encuentro

866 Palabras
El reloj marcaba la 8 pm, Valentina estaba puntualmente en el Lobby de su glamuroso hotel, sólo a esperas de la señal para salir. Estaba allí, con una vestimenta poco usual en ella, unos pantalones negros, blusa blanca con detalles en tonalidades azules, maquillaje suave, accesorios modestos, perfumada como siempre y zapatos de tacón medio negros. Estaba muy informal, pero debía distraerse y atender a las recomendaciones de su amigo, todo con el fin de pasar una noche diferente. Tal y como demandaba su cerebro. —Estás perfecta. –expresó Mateo, saludando y abriendo la puerta de su coche a Valentina. —He hecho mi mejor esfuerzo. –responde cuando ya el piloto está en su sitio. —Valen, tranquila. —Cuéntame a dónde vamos. —Necesito que te olvides de ser la Valentina Carvajal que conocemos –volteó a mirarla de con una ceja levantada–, necesito que seas una persona distinta. –resaltó. —Gracias, te recuerdo que estoy aquí, cualquiera soy lo peor. –reclamaba simulando con voz de dolida. —Bueno, es que se te olvida que te conozco eres demasiado cuadriculada, debes abrirte un poco a nuevas experiencias… Mis amigas te van a encantar, vamos a la inauguración del restaurante de una de ellas, bueno es aniversario, pero ella insiste en llamarle inauguración, porque le hace alguna modificación al cumplir un año más y para ella es iniciar. –explica su amigo mientras conduce. —Perfecto, eso se llama la teoría de la renovación… —Sí, anywere. Nosotros la apoyamos, es súper agradable, te la llevaras bien con ella. —¿Nosotros? ¿Tú y tu pareja? –inquiere Valentina. —Ya quisiera yo, si fuese hetero esa morena sería mi mejor opción, pero no, somos Juliana y yo esta noche apoyando a nuestra amiga Lana, la dueña del restaurante –especificó. —Ya, entiendo. Y mentir en cuanto a la persona que soy… ¿te parece bien?, son tus amigas. —Valen, apenas las conocerás, sé que jamás volverás a frecuentarlas, sólo pienso en una noche distinta para ti. Ellas te van a tratar muy bien, pero por lo menos Juliana, ella repudia a los riquillos odiosos como tú... Piensa… ¿cómo quieres te presente? —Entiendo… pues obvio seré Valentina Carvajal, aquí no han de conocerme y estoy aquí porque te vine a visitar. Ya. —¿Y a que te dedicas Valentina? —Seré una escritora. —Vamos por Dios, hace mucho que dejaste esa idea de escribir. —Pero voy a retomarlo, lo estoy pensando seriamente. –asevera. —Perfecto, ya falta poco por llegar –señaló–. Val, ya que estamos hablando, lamento lo de Lucho, no te voy a preguntar lo que sucedió, pero estoy seguro que fue una infidelidad de él. –dijo con rabia. —Al parecer todos estaban seguros que él me iba a ser infiel, todos menos yo. –lamentó. —Querida, él nunca me agradó, uno sabe… —Gracias por decirme entonces en su momento. –reclamó. —No creas, me provocó siempre decirte pero en esos asuntos uno no se puede meter, confié en tu inteligencia para deducirlo, menos mal no sucedió hasta después de la boda –la miró–. Hemos llegado. Espero disfrutes de todo. Mateo estacionó el vehículo, y le abrió la puerta a Valentina. Cuando iban camino a la entrada, se percataron de algunos paparazis en la entrada, Valentina se sintió algo aludida, pero decició ignorarlos, hasta que se acercó uno y los flashes la dejaron perpleja, la habían reconocido. Esos paparazis estaban allí por Juliana Valdes, era su objetivo, pero como buenos acechadores, sabían de las celebridades o personas de interés que llegaban al país, uno la reconoció, aún y cuando su atuendo no era el común, pero cómo olvidar a una mujer con la presencia y el estilo de esa magnitud. —Camina e ignora. –le dijo Mateo agarrandola del brazo sutilmente, hasta que entraron al establecimiento. —¿Cómo saben que estoy aquí? –una asombrada Valentina exclama. —Ese es su trabajo, saber a quién chingarles la vida –se exaltó–. Se van a cansar y se irán, tranquila. —Lo estoy, qué hermoso está este lugar. –exclamó. Disfrutaba de la vista, los detalles agardables, con un toque estilizado y elegante, se percibía la intención de cada artículo y linéa del local. Valentina apreciaba el arte, le gustaba leer la expresión de la obra particular de cada persona. Apreciaba el arte, en cualquiera de sus expresiones. Mateo la encamina al salón principal, mientras ella estaba perdida observando los detalles, en medio de tantas personas que se encontraban allí, hasta que encuentra a Lana y le presenta a su amiga Lana. Juliana estaba tomando fotografías, del local y de los asistentes, aplicando en su mayor expresión el regalo que le ofreció a su amiga, a su vez iba aprovechando, como era costumbre de apreciar la belleza... Hasta que fue inevitable fijarse en una persona, que detallaba interesada la locación, Juliana estaba con su cámara y aprovechó para inmortalizar aquella hermosura, luego se fijó en la fotografía, le dio zoom, para asegurarse que no estaba alucinando.
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