Después de pedir hablar con él, y de que éste aceptase, July aceptó seguirlo, cediéndole el apacible cuerpecito del bebé a la nana y caminó tras su cuñado quien tuvo precaución de cerrar la puerta antes de discutir cualquier cosa. Nada de lo que estaba pasando le gustaba a la chica, sin embargo, necesitaba indagar antes de cometer alguna indiscreción.
— ¿Así es como planeas resolverlo?
— No tengo tiempo para tus sermones Julianna.
La rubia se molestó y deteniendo al genio por el brazo trato de ser más razonable.
— Responde, ¿de esta manera planeas distraer al mundo para que olvide lo que hiciste?, podrías crear un caos con tu fantástica idea.
— Si tienes alguna mejor, lamento decirte que las inscripciones cerraron hace tres días.
— No estoy jugando Alex, hablo enserio.
En ese instante Killian supo que era seria, en lo que llevaba de casado no recordaba que July lo llamara por su nombre.
— Fue idea de mi diseñadora— murmuró, esperando que toda esa conmoción no fuera a terminar en lo que la rubia temía.
— ¿Y ella pensó las consecuencias?
— Todo está perfectamente planeado, no puede haber error.
— Utilizar a tu familia como escudo público es lo más ruin que te ha visto hacer, y eso que he visto muchas cosas.
Killian no lo catalogaba como tal, sino como una salvación inmediata a su reputación. Estaba seguro de que los medios comenzarían una guerra sobre si aquello era su maquiavélica manera de enfrentarse al mundo o si realmente eran buenas intenciones de su parte; tenía presente todos y cada uno de los puntos, arriesgándose con el único objetivo de triunfar y así lo haría.
— Mira Julianna, no espero que comprendas nada de lo que hago y mucho menos cuando te inmiscuyes en algo que no te incumbe, solo trata de verte decente y de no abrir esa bocota tuya que solo sirve para dos cosas: para nada y para nada; de lo demás me encargo yo.
— Hijo de...
— Eres actriz, en las próximas horas haz lo que mejor sabes hacer: actuar.
Sin decir más el ojiazul desapareció de la vista de July quien no terminaba de digerir las palabras recién pronunciadas.
— Maldito Killian, ojalá te den un escarmiento— aunque, sabía que eso era casi improbable ya que algo que caracterizaba a Alex Killian era su perfección y habilidad para que todo saliera como él quería.
Quince minutos después ante un Alex desesperado, la señorita Andersen llegó, su atuendo era de un gris claro en son de ejecutiva en el trabajo con una desbordante belleza que no podía ocultarse.
— ¿Listo, querido?
— Por supuesto.
— Bien, guíame hacia el lugar donde será la presentación, debo mirar primero a tu "feliz familia".
El castaño gruño un poco, pero hizo lo que su asesora pedía, llevándola hasta la sala donde su "familia" se había acomodado bajo sus órdenes.
Con carácter abierto y hasta histriónico Annya entro al lugar, saludando a Serena y a su madre, quienes ya la conocían perfectamente. No obstante, cuando los ojos azules de la joven se enfocaron en la rubia que estaba recargada en la pared, no supo descifrar lo que su pecho le indicó.
— Ella es mi hermana mayor— anunció Serena ante la falta de presentación de la chica que al escuchar su apelativo caminó hasta la recién llegada.
— Oh, no sabía que tenías hermanas.
— Claro que sí y es toda una dama.
July enarcó escépticamente la ceja y extendió educadamente la mano que la chica frente a ella recibió titubeante.
— Soy Julianna Wells, mucho gusto señorita.
La diseñadora de imagen tardo una milésima de segundo en responder el saludo de la rubia, sin embargo, cuando lo hizo, una extraña sensación le decía que las cosas que conocía iban a cambiar drásticamente.
— El gusto es mío, soy Annya, Annya Andersen.
July pensó que el nombre de la joven era muy bonito, en realidad todo en ella lo era, ahora que podía mirarla más de cerca: era delgada, alta; si Alex tenía unos zafiros de color azul prusiano, los de ella eran un azul celeste, tan hermosos como un cielo despejado de enero, con su cabello rubio platinado casi tirándole a blanco que no se perdía entre su tono de piel tan claro, parecía un maldito ángel, era una combinación fatal si se tomaba en cuenta la profesión de aquella mujer.
Pero todo eso no le basto para sentir eso que noches atrás había experimentado cuando la vio bajar de su auto, si indagaba demasiado estaba convencida de que terminaría por enterarse de más cosas que no quería, por eso prefirió alejarse lo más que pudo de la muchacha y actuar, porque como Killian le había dicho: eso era lo mejor que sabía hacer.
— Apresúrate— le susurró con presteza a su diseñadora permitiendo que la joven saliera de su ensoñación.
— Ah, sí, disculpen... bueno, ahora veremos cómo mejorar este lindo cuadro familiar.
En los siguientes diez minutos, Annya se dedicó a dar instrucciones sobre el lugar, modificaciones y actitudes que todos y cada uno de los rostros debían adoptar cuando se lanzara algún cuestionamiento. No muy alegre, July había aceptado sentarse a lado de su madre la cual estaba tan disconforme como ella, objetado el asunto tres veces recibiendo la misma respuesta: "es necesario". Por ello a la mujer no le había quedado de otra más que soportar la cercanía de rubia, sonreír y fingir que era la madre más amorosa del universo, cosa que no se le dificultaba, algo que July comenzaba a entender, "su talento" era herencia familiar.
— Listos, la prensa espera afuera, no olviden lo que les he indicado y por favor... sonrían.
Annya giñó el ojo a todos en general y desapareció tras la puerta dejando un aire tenso dentro de la sala.
— Esto es una locura— susurró July cruzándose de brazos ante la mirada insistente de su madre quien no terminaba de aprobar que ésta le tomara la mano.
— Es lo mejor que Alex ha ideado— fue lo que Serena pronunció, mirando al dormido Matt en brazos de su esposo.
July habría querido reír histéricamente ante el cúmulo de adulaciones, pero había aceptado esa farsa por el bien de su hermana, aunque la rabia aún la quemara por dentro, estaba dispuesta a cumplir su palabra con todo y tener que soportar a su madre. Killian por el contrario trataba de mostrarse tranquilo, si aquello no resultaba, pronto tendría millones de diarios y revistas circulando en torno a la treta que había fraguado. Aun no se encontraba muy convencido de que esa idea era la mejor, siendo tarde para pensar otra cosa solo le quedaba: aparentar.
La rubia creyó que estarían reunidos en ese lugar un millar de reporteros hambrientos de chismes y armados con preguntas mordaces acerca de esa repentina conferencia, pero había olvidado quien era Alex Killian y aunque en parte sabía que eso era obra de su diseñadora, no le cupo duda de que aquello lo decidió el castaño.
— Le agradezco que nos abra las puertas de su hogar, señor Killian— expresó el entrevistador que educadamente sonreía a los presentes.
— Es un placer— asintió el genio, quien repentinamente se tornaba demasiado amable para el gusto de July.
— Bueno, comencemos con la entrevista. Dígame, ¿por qué decidió hasta ahora presentar a su heredero al mundo?
— Digamos que esto ha sido una decisión que tanto mi esposa como yo habíamos estado discutiendo desde que Matthew nació.
— ¿Y por qué precisamente hoy?, ¿Tiene esto alguna conexión con lo que últimamente se ha dicho?
July cerró los ojos, ¿qué acaso nadie había revisado las preguntas que se iban a formular?, si su hermana se enteraba de algo, ni todo el dinero o lo que fuera que Killian tuviera lo salvaría de su ira.
— No, esta presentación estaba planeada desde el mes pasado, sin embargo, debido a la salud de mi esposa decidimos postergarlo hasta que ella se sintiera mejor, y ahora que lo está, ¿por qué esperar?
Era una buena respuesta, tan buena que July lo alabó, aunque sabía que no se lo merecía.
— Comprendo— dijo el entrevistador tachando varias cosas que llevaba en su libreta. —Veo que ha reunido a toda su familia, ¿podría presentárnosla?
— Por supuesto— aceptó, feliz de que las cosas se desviaran del tema—. Ella es Serena, mi esposa.
— Encantadora como siempre señora, ya habíamos tenido la oportunidad de verla el día de su boda, ¿qué opina de esta presentación?
— Bueno, creo que Matt ya está listo para ser conocido por el mundo— sonrió la pelirroja respondiendo sinceramente.
— Seguramente, nada mejor que un príncipe heredero conociendo sus próximos dominios.
Una risita en general y aunque el castaño no lo evidenciara, la rubia supo que su risa en especial iba particularmente cargada de enfado y estrés.
— Sí, creo que yo no habría catalogado a nuestro hijo de la mejor manera— contestó la joven madre.
— En el futuro, este pequeño heredara un enorme imperio señora, ¿qué piensa al respecto?
Serena meditó la respuesta un poco, por lo que mirando a su bebé hablo desde el fondo de su corazón.
— De ser sincera desearía que mi hijo no fuera el dirigente de todo eso, pero es inevitable, lleva en la sangre el apellido Killian, aun así, me gustaría criar a Matt como cualquier niño normal y llegado el momento preciso, el deberá decidir lo que mejor le convenga.
July sonrió, esa mentalidad la compartía con su hermana menor y a pesar de la sonrisa tatuada en aquel rostro, su mirada triste delató su pesar, sabía que la chica no llegaría a cumplir esos sueños, pero se mantenía lo más que pudiese y la admiró por eso.
Las siguientes preguntas giraron en torno a la empresa, las acciones en ascenso y cosas sobre Matt, lo necesario para la entrevista, July comenzaba a aburrirse jurando dormirse en cualquier momento de no ser por la parlanchina boca de su progenitora, quien a cada rato deseaba lucirse y expresar lo "excelente madre" que era. La falta de sueño la estaba matando tanto que no escuchó cuando el entrevistador le hizo una pregunta.
— ¿Señorita Julianna?
— Perdón, ¿decía?
El entrevistador sonrió anotando algunas cosas en su libreta, algo que le hizo girar involuntariamente al castaño y mirar desaprobación en sus ojos.
— Le preguntaba el por qué se encuentra viviendo en esta casa; tenía entendido que solo el matrimonio Killian vivía aquí.
La rubia no se esperaba eso, ella no sabía si la prensa conocía que tan grave se encontraba su hermana o que tanto podría decir sin meter la pata, por eso trato de hacer lo mejor posible.
— Porque deseaba estar más cerca de mi sobrino.
El entrevistador pareció estar complacido, al igual que Alex y Annya quienes compartieron una significativa mirada de aprobación.
— ¿Cómo es su relación con el pequeño?
— Ha decir verdad yo nunca había tratado con bebés— el mohín que la chica efectuó hizo reír al entrevistador quien le indicó que continuar— sin embargo, es... algo indescriptible, casi como una conexión mágica que me lleva a protegerlo y quererlo pese a todo, es una sensación de alegría e incertidumbre a la vez... realmente no sé cómo describirlo.
Killian miró a July, podía imaginarse lo que la rubia había sentido hacia su hijo la primera vez que lo vio, aun así, no tenía idea de lo mucho que su concepto sobre él había cambiado y se sintió feliz de escucharlo, lo que le hizo sonreír verdaderamente; Serena al notarlo pensó en el seguramente gran avance que su esposo y su hermana estaban teniendo.
— Seguramente será una gran madre señorita Julianna.
Eso fue un golpe bajo para ella, pero el entrevistador no lo sabía.
—Mientras tanto, dígame ¿a qué se dedica?
— Soy...
— Tiene relaciones muy estrechas con el medio artístico— respondió rápidamente su madre, interrumpiendo en algo que no le concernía.
— ¿Eso es verdad, señorita?
A July jamás le había importado que las personas no apreciaran su profesión, no obstante, en ese momento no se sintió lo suficientemente grande como para competir con toda la buena imagen que se estaba creando alrededor de esa familia, por eso, aunque le doliera decidió seguirle el juego a su madre, solo por esa vez, por el bien de todos.
— Sí— externó con una sonrisa—, algo así.
— Entonces conoce a los medios perfectamente.
— Si, más o menos.
— ¿Y qué opina sobre la repentina presentación del heredero Killian?, como tía me imagino que debe tener una opinión certera si tanto dice tenerle afecto al pequeño.
July frunció el entrecejo, aquel tipo empezaba a exasperarla de verdad.
— No lo digo, lo siento y opino que es un gran paso para Matt.
— ¿Sin importar lo que pueda llegar a interpretarse?
— No sé a qué se refiere.
— La imagen del señor Killian es una, ¿cree que vaya a cambiarse con todo esto?, es decir, nos abre las puertas de su casa, nos presenta a su familia. ¿Cree que allá afuera se crea todo esto?
Serena apresó el brazo de su marido quien súbitamente se tensó; Annya negó con la cabeza al entrevistador, quien olvidando el trato de no mencionar nada sobre los recientes chismes, se adentraba en el peligroso terreno de la ira de Alex Killian. July por su parte también se tensó un poco, pero siempre se había caracterizado por su mente ágil y no permitiendo que nada interfiriera con su actuación, continuó con una bella sonrisa.
— Yo no sé lo que las personas allá afuera crean, lo que yo sé es que esta familia les ha abierto las puertas en una noble ocasión por ser el representante de una de las revistas más populares de Estados Unidos, Alex Killian tiene una imagen que se ha forjado a través del esfuerzo y la dedicación a su trabajo; si lo que usted busca es entenderlo, déjeme decirle que debería ver más allá de las notas sensacionalistas.
— ¿Cómo qué?— indagó el hombre, prestando mucha atención a las palabras de la rubia.
— Como por ejemplo la labor que hace su empresa en los laboratorios, ¿sabe usted la cantidad de medicamentos nuevos y más eficaces que se han logrado estos últimos años para la cura de infinidad de enfermedades?; además, Alex Killian también es un filántropo, sin nada excepto su voluntad ha ayudado a familias pobres no solo con generosas donaciones e instituciones, si no ofreciendo más empleos para mantener su economía. Cosas como esas no va por ahí presumiéndolas, no es algo que se vea en los diarios y si eso no le basta puedo indicar un sinfín de cosas que han labrado el camino de Alex y que no dude, valen más que cualquier cosa que puedan decir de él; ha demostrado que su hijo es importante, véalo como otro modelo de lo que he dicho.
El entrevistador tuvo que reconocer que la rubia tenia agallas, eso o un muy grande afecto hacia su cuñado, quien permanecía inmutable aguardando cualquier otra cuestión de su parte, sin embargo, el entrevistador decidió que era todo, había recabado bastante información por lo que debía trabajar en ella cuanto antes, así que después de varias fotografías Annya acompañó a la prensa a la salida mientras la familia podría volver a ser ella misma.
— Qué bueno que todo salió bien Alex.
— Así es, Serena.
— Gran entrevista, ojalá hubieran tomado mi mejor ángulo— aseveró la mujer pelirroja, ignorando el bostezo de July quien se alejó lo más posible de su madre.
— Deberías subir a descansar, todo esto debió ser muy pesado para ti Serena.
— No, quiero quedarme a escuchar de Annya lo bien que salió todo esto, aunque no entiendo el afán de ese entrevistador por desprestigiarte.
— Así son todos— afirmó el castaño, no queriendo ahondar en asuntos indeseables.
July sonrió a la farsa, al final las cosas resultaron no tan malas, solo faltaba mirar la publicación esperando que no hicieran modificaciones de ningún tipo, sin decir nada la rubia salió de la sala y se dirigió a su habitación, el sueño se estaba apoderando de ella y aunque no terminaba de sentirse enfadada hacia su cuñado, al menos lo que hizo sirvió de algo, pero alguien la detuvo antes de que pudiera llegar a las escaleras.
— Estuviste bien para variar.
La voz le erizó la nuca, por lo que al girar la cabeza se encontró al ojiazul.
— Cumplí con mi hermana, hice lo mejor que estuvo a mi alcance para que tú estúpida imagen no se enlodara más, no creas que estoy feliz contigo, aun pienso que deberías decirle la verdad.
— Sabes que no puedo.
— Entonces procura no hacer nada hasta que ella...mejore; no es justo que la engañes cuando ella te ama tan desinteresadamente.
La rubia no deseaba agregar nada más por lo que rápidamente se dispuso a subir las escaleras y llegar a la puerta de su habitación, pero Killian volvió a detenerla.
— No sabía que pensaras cosas buenas de mí.
La chica se sobresaltó momentáneamente, tomó aire y mirando al castaño de frente le dio solo una respuesta.
— Solo actuaba ¿recuerdas?, hice lo que me dijiste.
Después de eso July se escabulló y Killian miró hacia la puerta que se cerraba.
— Mentirosa— susurró con una leve sonrisa.
Y es que escuchar a la rubia hablar de tal manera hacia su persona le había hecho recordar tiempos mejores, su corazón había comenzado a latir nuevamente casi asegurando que la sangre volvía a correr por sus venas.
El poder de las palabras era fuerte y lo era aún más cuando provenía de alguien impensable.
— Interesante señorita, querido— escuchó de Annya al bajar por las escaleras.
— Es una molestia.
— ¿En verdad?, se expresó muy bien de ti allí frente a los leones, tanto que nos dejó boquiabiertos.
— Es actriz Annya, si se lo propone es capaz de engañar a cualquiera.
La muchacha miró al castaño adentrarse en la sala donde su mujer y su suegra le esperaban, no obstante, aunque quiso creerle a su cliente, algo dentro de ella comenzó a emitir una señal de alerta, donde la principal oponente era esa a quienes todos llaman: Julianna Wells.