— Pero que linda sorpresa Alex, no esperaba verte por aquí. El aludido enarcó una ceja, saludando con desprecio a la chica frente a ellos. — Hola Megan, que desagradable es volver a verte—recalcó lo último, muy al estilo Killian, aunque en lugar de inmutarse, la mujer de cabello rubio teñido y ojos verdes, rió. — Tan encantador como siempre, mi querido Alex, y a pesar de que lo dudes, a mí sí me da gusto volver a verte... Vamos— se acercó al castaño para tomarle del brazo —, invítame una copa y hablemos. El magnate se zafó de la chica, en un gesto bastante rudo y estoico. — No me interesa pasar ni un segundo contigo, ¿entendiste? — señaló, comenzando a enfadarse. — Por favor Alex— rió de nueva cuenta la muchacha —, tú y yo sabemos que no es así, al menos no decías eso cada vez que pa

