Cuando Grace abrió los ojos se sintió desubicada y al intentar incorporarse se dio cuenta que le dolía deliciosamente todo el cuerpo; suspiró al mirar que la lluvia de anoche ni siquiera fue notada por ella y al regresar en sí, recordó. Había hecho el amor con Dante o eso pensaba, ya que una unión tan intensa e increíble como esa no podía llamarla de otra forma. Giró a su derecha y se percató que debajo de las sabanas, ahí, boca abajo se encontraba dormido el italiano, sus cabellos castaño oscuro contrastaban con la blanca almohada, lo que ambos necesitaban en ese momento era un peine o un baño, lo cual resultaba aún más tentador. Sus pensamientos le sacaron el primer rubor del día y no pudo evitar sonreír a sus propios pensamientos y depravados deseos. Había sido su primera vez, descubr

