— ¿Enserio bajaste a la cocina? — inquirió July algo nerviosa, preocupada de haber sido vista junto a Alex. La niñera sonrió un tanto divertida. — Sí, lo más curioso es que Bertha me pidió que no entrara. Oh, la amable cocinera, que alguien bendijese su prodigiosa boca. — Pues... no estábamos haciendo nada malo— se defendió la rubia cuando alcanzó el último escalón, su rostro estaba todo rojo. — Con todo respeto señorita July, yo jamás dije que estuviesen haciendo algo malo, es más, ni siquiera sabía el porqué de tanto misterio, pero gracias por aclarármelo. La de ojos melados pensó que ese sería un excelente momento para que la tierra se abriera y se la tragara por bocona, ciertamente había pasado una linda velada, la cual no dejaba de rememorar, estaba volviendo a experimentar algo

