Filantropía

3575 Palabras
El sol resplandecía por fin, después de tantos días nublados y con los ánimos renovados por volver a las instalaciones de su amada universidad le hizo apreciar aún más la necesidad e importancia de regresar; respiró llenando sus pulmones de aire que ya no le parecía pesado. — ¿July? — cuestionó la voz aturdida de alguien a su espalda. — ¡Hola Daniel! El joven parpadeó hasta asegurarse de que no alucinaba y después de eso se aproximó a la rubia para abrazarla. — ¿En dónde diablos te habías metido?, estábamos muy preocupados por ti. — Si a mí también me da gusto verte— dijo, tratando de evitar el tema de donde había estado. Y era cierto, había extrañado a sus amigos y ellos también la extrañaron, o eso miró cuando Christian se les unió. — July, que bueno que estés aquí. Saludó, estrechándola fuerte también. — Si, a mí también me alegra estar de vuelta. — Nos has tenido sumamente preocupados, sobre todo a Grace. Es cierto, Grace, su mejor amiga, había tanto de que hablar y disculparse, apenas podía contener el esfuerzo de ir a buscarla. — Demonios, tenemos clase, te veremos luego para que nos aclares todo. — Cuenten con ello— guiñó July, recordando que también debía volver a sus clases. Así pues, se despidieron y la rubia corrió hasta su aula, aunque el "misterio" de su beca aún estaba pendiente. — Supongo que por fin tengo un ángel de la guarda— sonrió, entrando al salón percatándose de que no había nadie. Desconcertada miró su reloj, había llegado temprano por primera vez en su vida y no había nadie para corroborarlo, pero una hoja pegada en la pizarra le indicó donde estarían todos. — ES VERDAD, LA OBRA. Inmediatamente corrió hasta el teatro, sabía que no tenía ningún papel, pero aun así su deber era ayudar, por ello entró en el recinto con la frente en alto, esperando encontrar mínimo a Grace, sin embargo, en su lugar se encontró con una extraña escena donde un hombre "naufragaba" en medio de la "nada" — ¿Jack?— se sorprendió la chica. El joven generalmente era muy bromista y aunque era bastante bueno en el terreno actoral, supuso que un papel melodramático como ese seguramente era un reto para su peculiar carácter. Tomó asiento en la parte trasera y observó varias escenas, no fue sino hasta el cuarto acto que vio a su mejor amiga salir tras bambalinas.   Grace charlaba animadamente con Natalia, una chica dark que se encontraba sentada en una de las butacas de primera fila, la pelinegra sostenía con fuerza un radio comunicador y unos papeles; con precaución se incorporó y avanzó tras el telón intentando sorprender a su amiga, solo que la sorpresa se la llevaría ella. — Benditos los ojos que la ven señorita Wells. Aquella voz era inconfundible. — Profesora Emilia. — Me imagino que ha venido a integrarse a la obra, ¿no es así? — Sí... — ¿Sus múltiples ocupaciones se lo permitirán ahora? — Sí, sobre eso, me ausente porque... — No es tiempo de excusas— interrumpió la mujer—, no quedan papeles disponibles y casi todas las áreas están cubiertas; si desea ser parte de esta gloriosa puesta en escena entonces ayudara en lo que sea que se necesite, ya después hablaremos de sus faltas y su calificación, ¿entendido? — Sí— asintió July, sintiéndose con suerte de no ser mayormente sancionada. — Entonces repórtese con la profesora Victoria, ella le asignara algo. La profesora se dio vuelta y se retiró para seguir con sus asuntos. Mientras tanto Grace se esmeraba en dar indicaciones a los actores, indicaciones obviamente respaldadas por el productor, la pelinegra se sentía satisfecha de su labor, sabiendo que de eso dependían muchas cosas, desde la escenografía hasta el vestuario, el cual estaba avanzando mucho gracias a sus contactos con la profesora de danza. Suspirando terminó su charla con Natalia y Jack, ambos eran los protagonistas y debían ensayar sus escenas más que otros, no obstante, los chicos eran como serpientes y mangostas, mientras que Jack era un bromista empedernido que parecía tener como propósito molestar a medio mundo en sus ratos libres; Natalia era seria y oscura, miraba amenazadoramente al bufón cada vez que intentaba hacerle alguna broma, bajo el escenario eran imposibles, pero sobre las tablas lo hacían bastante bien, por algo habían sido elegidos. Suspirando dejó a ambos chicos discutiendo, todo por otra de las bromitas sin sentido de Jack, el cual se empeñaba en intentar hacer reír a su compañera. — Esto difícil— se dijo para posteriormente elevar la vista y admirar a Dante quien conversaba con algunos profesores. No pudo evitar sonreír discretamente, el italiano se había vuelto indispensable en su vida, mas como toda persona, sospechaba que faltaba un elemento, algo que terminara con el ausentismo y excesivo respeto de su inquilino, como anoche, el chico se comportó muy serio, argumentando estar concentrado en los preparativos de la obra, dejándola de lado con terribles deseos de algo más. No había algo claro entre ellos, nada que no fueran besos o caricias, sin embargo, los seres humanos no habían sido creados a base de madera y pegamento y la ojivioleta pensaba en ello con más frecuencia. — Necesito algo más— dijo triste. No contaba con que al entrar tras el escenario su sonrisa perdida fuera recobrada tan fácil. — ¡JULY!— gritó al ver a la rubia cargando unas cajas. — Hola Grace— saludó la aludida bajando su carga para poder hablar mejor con su amiga. Ambas se abrazaron felices por el reencuentro. — July, que alegría me da verte de nuevo. — A mí también me da gusto verte. — Es bueno saber que estás viva y con bien, ¿dónde te habías metido? estuve muy preocupada por ti. Riñó bajito la pelinegra y July solo se quedó a recibir la reprimenda que el lugar de hacerla sentir mal, le hizo darse cuenta de lo querida que era. — Es una historia muy larga, tengo mucho que contarte. — Yo también— afirmó la ojivioleta— por cierto, ¿ya tienes algún cargo dentro de la obra? Porque si no yo puedo... — Pues la profesora Victoria ya me dio una tarea, pero si pudieses conseguir algo que no me quiebre la espalda te lo agradeceré—  bromeó la chica haciendo reír a su amiga. Ambas chicas charlaron un poco y Grace le informó de su puesto de asistente de producción, lo que derivó en una sincera felicitación por parte de July, quien estaba convencida de que su pequeña amiga seguramente conseguiría un papel, no obstante, cuando le comento que el productor necesitaba mucha ayuda July enarcó una ceja con aire burlón. — Entonces ese sujeto debe ser muy importante. — No lo sé, solo sé que es un buen muchacho. Grace le señaló discretamente a lo lejos el rostro del productor quien continuaba su plática despreocupadamente. — Es muy joven para ser productor— Grace frunció el entrecejo. — Es bueno, tiene excelentes ideas, solo que no sabe cómo ponerlas en orden—  dijo refunfuñando — Hey, tranquila, solo decía. — Es que... — ¡Grace!—  la llamó una voz más que conocida por la ojivioleta. — Oh, me llaman... ven July, te presentaré a Dante. Sin poder objetar si quería ser presentada o no, July fue arrastrada por su amiga hasta donde el productor esperaba, de cerca se miraba serio, era atractivo y algo en su sobriedad le recordaba a Killian. — ¿Qué sucede Dante? Antes de hablar el italiano le lanzó una mirada desconfiada a la rubia y luego habló con su asistente. — ¿Podrías ordenar estas ideas?, surgieron de la conversación que tuve hace unos momentos, también dile a Jack que no se retire aun, necesita una ronda extra de ensayo y... — Ya hablé con Samara, está de acuerdo en tu decisión de que Natalia interprete a Mercedes más sumisa frente a Fernando. — Excelente. July observó la escena con curiosidad, había algo extraño entre la cordialidad y familiaridad que existía entre esos dos, naaa, seguramente estaba pensado de más. — Oh, Dante, quiero presentarte a mi mejor amiga, July. La rubia saludo y fue recibida por el joven con absoluta seriedad y se sentía rara con esa mirada verde escudriñándola. — Mucho gusto... — ¿Tú eres Julianna Wells?—  preguntó sin perder la seriedad. — Em... sí. Dante no agregó nada, simplemente regresó a su lugar en las butacas. — Que sujeto más extraño—  farfulló alejándose con su amiga. — No es extraño... solo es excéntrico. — Claro... enserio, ese tipo es raro. — No, no lo es. — Que sí. — Que no. — Que sí. — QUE NO. — Oye, deberías darme la razón, cualquiera pensaría que estás enamorada de él. July rió estruendosamente, pero Grace no, por el contrario, se sonrojo violentamente hasta las orejas. — ¿Te pasa algo? — No, debo regresar a mis deberes; ten, infórmale al encargado de escenografía que hoy les ayudaras. Y entregándole un papelito con su firma desapareció del lugar. — Vaya, me ausento unos días y todo cambia radicalmente. Grace corrió alejándose del teatro y se detuvo cansadamente en las oficinas centrales, lo que acababa de decirle su amiga la había alterado a sobremanera. — No lo amo, solo... solo... solo me gusta—  se aclaró a sí misma, tratando de detener el rápido palpitar de su corazón. Aunque algo muy dentro de ella le indicó que lo que sentía por Dante no era simple gusto, sin embargo, aún era muy temprano para afirmar o negar algo. * * * Alex se paseaba de un lugar a otro en el aula, y en ese momento discutía algo que a su parecer era tonto. — Entiéndame, yo no puedo hacer eso—  replicó la voz por quinceava vez, algo que estaba cansando al millonario. — ¿No puede o no quiere? — Es que yo... — Eso ya lo discutimos ayer, no entiendo porque se sigue negando a algo que ya es un hecho; ella está de regreso y usted no pierde nada, al contrario, está ganando un jugoso capital donado "altruistamente". Killian escuchó una maldición proferida en voz muy baja y harto de debatir con aquel hombre decidió finalizar la conversación. — Ya no hay nada más que se pueda hacer decano, todo está resuelto, así que supérelo y siga con su vida. — No es tan fácil, ¿usted sabe la clase de problemas que acarrea esa... estudiante?—  la última palabra salió con desprecio, algo que hizo enfurecer al magnate. — Francamente no me interesa. — Pues a mí sí, la integridad y estabilidad de esta institución dependen de... — Eso no me importa, usted ya tiene el trato cerrado y punto, ahora vaya a hacer algo productivo con su tiempo. — Pero... — Es mi última palabra, y como me entere de algo anormal de su parte, ya no seré tan condescendiente con su palabrería. La voz de Killian era fría y no cabía duda de que decía la verdad. — De acuerdo—  cedió el decano derrotado— , lo que no entiendo... ¿es por qué la ayuda?, esa chica es un caso perdido... cómo alguien como usted puede siquiera pensar en ayudarle. Alex no respondió, simplemente cortó la llamada, ese hombre realmente lo exasperaba, no sabía cómo tal incompetente podía dirigir la universidad, sin más los alumnos comenzaron a llegar al salón y él tomo su lugar para continuar con sus pendientes, esperando que nadie le interrumpiera, no obstante, la reciente charla sobre "ella" le hizo sentir estúpido. — Me estoy volviendo débil—  masculló, sabiendo que en otras circunstancias u otros tiempos no habría dado su orgullo a torcer por alguien que no valía ni un céntimo, pero que besaba tan deliciosamente que lo idiotizaba. Sonrió discretamente, July en realidad sí era un caso perdido, un alma olvidada por el creador que había puesto en su camino para ayudarle tan solo con la punta del dedo, y no más, o corría el riesgo de... — Buenos días—  anunció el profesor comenzado la clase. Killian como siempre no tenía interés en nada de lo que trataban en la universidad, aunque algo ese día lo había cambiado, y no se trataba de la fastidiosa llamada del decano, si no la última cosa que haría por July antes de despedirse para siempre de ella. — Más te vale que cumplas tu palabra, Dante, esta es la última filantropía que hago. Sin más regresó a su trabajo, al cual le costaba concentrarse, hasta que recibiera la "noticia" no podría dar por terminada esa fase de su vida. * * *   Los ensayos habían sido extenuantes, tanto, que al momento del descanso todos exhalaron de alivio; el estreno estaba a unos meses y las cosas en el teatro iban demasiado lentas para el gusto de Dante, aun así, debía admitir que estaban haciendo un buen trabajo, sobre todo sus ideas, las cuales eran discutidas y aprobadas por considerarse novedosas. — «¿Lo ves, padre?, hasta ahora no ha existido nada que me detenga, pronto tendrás que comerte tus palabras y regresarme lo que me pertenece»—  pensó. — Dante, ¿no vas a comer?—  preguntó Grace, habiendo terminado con sus labores. — Si, luego te alcanzo— sonrió suavizando sus expresiones, no le gustaba mostrarle su lado frío a la pequeña. — ¿Espero por ti? La pregunta fue hecha tan tentadoramente que el italiano estuvo a punto de mandarlo todo al diablo, tomar la cintura de su compañera y besarla, era demasiado el poder que esos ojos violetas tenían sobre él. — Creo que... — Hola Grace, ¿lista para comer?, muero de hambre—  interrumpió July, quien llegaba con su lunch en la mano. La aludida sonrió apenadamente, había olvidado a July. — De hecho, le estaba diciendo a Dante que... — Grace—  llamó el extranjero seriamente—, necesito hablar a solas con tu amiga. Ambas chicas se sorprendieron. — ¿Conmigo?, ¿de qué? — Es un asunto privado, ¿nos permites, Grace? Con desconcierto la pelinegra aceptó, tomó sus cosas y se retiró, ¿qué tenía que tratar Dante con su amiga que requería de tanta privacidad?, movió la cabeza con fuerza, sus pensamientos la estaban llevando a donde no, como la extraña manera en que el ojiverde había mirado a la rubia en cuanto la conoció o que sus ojos no se habían apartado de ella durante todo el día mientras ésta trabajaba. — «¿Acaso Dante...?, no claro que no, Grace no pienses tonterías, Dante solo quiere... hablar a solas con tu guapa amiga... la cual no dejó de mirar desde esta mañana». Quería regresar y averiguar que pasaba con esos dos, pero su conciencia le dijo que no era correcto espiar. — «No seas exagerada, ellos solo quieren hablar, es más, seguro que te lo dicen a su tiempo». Tratando de pensar así, he intentando auto convencerse se dirigió a la cafetería para comer con sus amigos, más su corazón se mantenía en incertidumbre. Cuando Grace desapareció, no pudo evitar sentirse nerviosa, ese tipo la miraba muy extraño y eso no le agradaba, sus ojos verdes mantenían una seriedad indescifrable. — Yo... ¿hice algo mal?— indagó la rubia para romper ese pesado silencio. — No, apenas ingresaste hoy, ¿cómo podrías? — Entonces por qué me mira de esa forma— tuteó tan rebelde como siempre. Dante sonrió un poco relajando y tras sentarse invitó a July a hacerlo también, la chica accedió con ciertas precauciones, esperando que nada malo pasara. — Tengo entendido que te ausentaste el día de las audiciones, ¿cierto? — ¿Se lo dijo Grace? ¿o la profesora Emilia? — Digamos que me enteré un poco por ambas. — Así es, tuve un contratiempo. — Ya veo, y ¿no regresaste a clases hasta hoy, me equivoco? — No, acertaste... ¿Qué tiene que ver todo esto con...? — ¿Qué significa actuar para ti? — ¿Perdón? — Solo dime lo que actuar significa para ti— dijo relajado para darle confianza a la rubia. Después de un silencio, aunque no comprendía a ese sujeto decidió contestar. — Significa todo, la máxima realización de mis sueños, el sentir que soy alguien más sobre las tablas y apropiarme del personaje como sí lo que sucediera lo pudiese vivir o experimentar de primera mano y sentir una infinidad de sensaciones a través de lo interpretado, creo que es lo más maravilloso que puede haber. Inspiración y pasión, esa chica tenia ambos, ya entendía porque Grace la había elegido como amiga. — Yo nunca podría haberlo dicho así, se ve que amas el teatro. — No solo lo amo, es mi vida. — Comprendo, y dime, ¿qué estarías dispuesta a hacer para tener un papel en la obra? La muchacha estaba confundida y no supo que decir. — Es una gran oportunidad, ten en cuenta que viajaran de gira y se podrían presentar oportunidades para que te ofrezcan más papeles y así; esto no es algo que se viva todos los días—  aclaró Dante, esperando impaciente su respuesta, algo que no le gustó mucho a July. — No voy a acostarme contigo—  dijo firmemente sin medir la imprudencia de sus palabras, aunque no contaba con que Dante se carcajeara haciéndola sentir vergüenza. — No, no pensaba en eso, pero gracias, es una oferta muy tentadora. — ¿En...entonces qué?—  indagó sintiéndose tonta. — Solamente quiero saber que estarías dispuesta a hacer para conseguir un papel, es todo. Luego de la pena sufrida, July meditó la pregunta, observando a los ojos verdes que esperaban su respuesta. — Mientras no implique lastimar a nadie o usar mi cuerpo como moneda de cambio, haría lo que sea. — ¿Estás segura? — Sí, lo que sea. Dante le sonrió y se acercó depositando en su regazo un montón de hojas. — Estudia esto, mañana después de los ensayos te haremos una prueba y más te vale que la pases porque me estoy jugando mucho por esto, ¿entendiste? La rubia asintió sorprendida, mirando el libreto del Conde de Montecristo. — Es todo, nos vemos mañana—  se despidió caballeroso esperando poder ir a comer con Grace. July salió de su trance quince minutos después, sonriendo como cuando le dijeron lo de su beca. — Si esto es un hermoso sueño, no quiero despertar. Y gritando de emoción, salió del edificio y dejó la universidad para comunicárselo a la única persona que le vino a la mente, no sin antes hacer su tarea. Dante vio correr a July fuera de las instalaciones y sonrió con gracia. — En verdad que estás loco Killian... pero al menos ya me di cuenta que tu frialdad solo es aparente, ojalá esa chica te dome para volverte un manso gatito. Y burlándose de la "amabilidad" de su patrocinador se encamino al encuentro de su pequeña asistente, ya más tarde se reiría en la cara de Alex. * * *   La jornada pasó deprisa, y como venía suscitándose desde hace algunos días Grace volvía sola a casa, Dante tenía mucho trabajo, así como hablar con los profesores de los avances. El italiano estaba obteniendo más confianza en sus decisiones y eso le enorgullecía, pero había algo que la preocupaba, no podía dejar de idear cosas locas sobre Dante y July, y como no pensarlas especialmente cuando su amiga salió gritando del teatro. — Es imposible. Después de todo July apenas había regresado de donde fuera que hubiera estado, no tenía sentido que Dante se fijara automáticamente en ella... aunque, como no fijarse en July, la bella rubia era un sol, su 1.70 de estatura la hacía ver como toda una modelo y tenía unos hermosos rasgos que cualquiera podía apreciar... maldita sea, solo se estaba deprimiendo al saber que no había comparación entre ella y su mejor amiga. En el pasado July le había arrebatado sin siquiera proponérselo a algunos candidatos que llamaron su atención, no obstante, la rubia había rechazado a todos esos chicos por tener a Tom, y no podía negarse que su poder de imán seguía siendo muy fuerte. — Grace voy salir esta noche, quede con unos colegas para discutir la nueva exposición en el museo central, así que probablemente llegue tarde; encárgate de cerrar la tienda, y duérmete temprano, no me gusta que estés hasta altas horas de la noche discutiendo cosas con el señor productor. La chica rió, no era ningún misterio que a su abuelito no le agradaba ni un poquito Dante, pero no objetaba nada porque según ella era un buen inquilino que pagaba a tiempo la renta. — Sí abuelito. — Por cierto, ¿dónde lo dejaste? — Se quedó en la universidad atendiendo unos asuntos, seguramente llegara tarde también. — Qué bueno; como sea, cualquier cosa sabes a donde llamarme. — Sí, pierde cuidado. La sonrisa tierna de su nieta no daba pie a preocupaciones, sin embargo, su ojo agudo de investigador le decía que pasaba algo, aunque lo mejor era darle tiempo, sabía que tarde o temprano Grace le diría lo que le pasaba o en su defecto él lo descubriría.
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