De vuelta ha aquella licorería veía como esa más que una forma de divertirse era una forma de vida y ya me había planteado que esa no era la forma en la que quería vivir la mía. Comí justo a la licorera en una panadería que aún estaba abierta y me subí de nuevo a mi moto en busca de un lugar donde sentarme y pensé un poco. Pase por la plaza en la cual no había casi nadie y me detuve a caminar en ella, asi que me senté en uno de los bancos a pensar sobre todo lo que debía hacer y el rumbo que tomaría en ese momento. Ya tenía claro que me quería ir pero debía hacer arreglos para ello. Por eso tome mi móvil y llame a mi hermano y le dije — Hermano me voy a Caracas– A lo que el sorprendido respondió —Ire por ti cuando me digas– Estaba feliz porque al fin viviríamos de nuevo juntos yo le

