En el Valle de Yivana, Reino de Solheim…
“¿Aun no despierta…?”
“No, Leben, ¿Qué le sucede a nuestra hija? ¿Por qué el maestro Zivot tarda tanto?”
“Hyanka, mi esposa, no desesperes, el maestro llegará en cualquier momento, también envié por la hechicera Felisa, entre ambos llegarán a una respuesta de lo que le sucede a nuestra hija”.
Una joven de dieciséis años estaba acostada en la cama de su habitación, de largo cabello castaño, el tono de su piel asemeja un claro y fino champagne rebosante en una copa, tiene su boca pequeña y su labio inferior era ligeramente más carnoso que el superior, sus ojos en forma de almendra con pestañas cortas pero rizadas, de nariz pequeña pero estilizada, sus cejas delgadas enmarcaban perfectamente su rostro, su cuerpo aun en desarrollo ya mostraba unas torneadas caderas con una cintura pequeña y su busto de poco tamaño pero firme y curvo, una joven de belleza exótica.
Tenía sus cejas surcadas y su rostro estaba pálido con una expresión de dolor en él.
Un carruaje se detuvo frente la residencia de los angustiados padres.
Un hombre de mediana edad vestido con una túnica color negra con bordados dorados y un bastón de madera que asemejaba a una vara torcida y vieja y más larga que su propia estatura, un cinturón de oro adornado con esmeraldas y hematitas negras rodeaba su cintura, ojos marrones y pobladas cejas que casi cubrían la totalidad de sus parpados superiores, su cabello grisáceo por las canas lo llevaba recogido en una larga trenza que llegaba hasta la mitad de su espalda.
“Mi Señor Leben, el maestro Zivot ha llegado”.
“Pronto, háganlo pasar”.
El maestro Zivot entró a toda prisa en la habitación donde la joven en estado inconsciente era vigilada por sus padres.
“Mi Señor Leben, Mi Señora, lamento la tardanza”.
“Maestro Zivot, por favor, revisa a nuestra hija, hace unos minutos tubo otro episodio y aun despierta”.
“¿Mi señora, ella volvió a decir algo más?”
“No ha vuelto a pronunciar nada más”.
“Escuché de su sirviente que también llamaron a La Hechicera Felisa, eso está bien, yo me haré cargo de sus síntomas físicos mientras ella vigila su fluctuación de energía”.
“Mi Señor, Mi Señora, he llegado, Maestro Zivot”.
La hechicera Felisa es la usuaria de magia más poderosa de Solheim, está al servicio del Rey, pero tiene una deuda con Lord Leben quien salvó su vida hace unos años, se apresuró al Valle de Yivana en cuanto supo de su pedido de ayuda.
Gracias a su poder mágico aparenta una edad no mayor a veinticinco años, pero realmente ronda casi un centenario, de ojos verdes y cabello corto ondulado de color magenta que llega hasta su nuca, se dirigió al maestro Zivot.
“¿Maestro, ¿Cómo está su cuerpo?”
“Hechicera Felisa, he estado vigilándola a través de mi orbe en mi camino hacia aquí y su condición es Igual que hace unas horas, aunque… esto… es nuevo.”
El Maestro observaba el rostro de la chica percatándose de algo. La piel de la joven comenzaba a enrojecerse y subía su temperatura corporal.
“¿Qué sucede? ¿Qué le pasa a nuestra hija?
La madre estaba a punto del colapso, su única hija yace tendida en una cama casi sin signos vitales.
“Hechicera acércate, registra su energía, tengo… tengo una sospecha. De ser cierta mi suposición estamos frente a un caso en verdad único en todo Solheim”
“HUMM… HAAA, HAAA, HUMM”
La joven comenzó a quejarse, sus mejillas sonrosadas y su respiración era entrecortada una fina capa de sudor comenzaba a asomarse en su frente.
“¡HIJA!”
Rápidamente la hechicera colocó sus manos sobre la frente de la joven, un círculo de hechizos en tonos verdes y morados comenzó a formarse en su frente y se proyectó hacia la frente de la chica y un resplandor color rojo intenso y brillante comenzó a salir del cuerpo de la joven.
“¡Esto no puede ser!” exclamó la hechicera, “¿Cómo puede ser esto posible?, Maestro Zivot, ¡debemos exponer a la Señorita a cristales de fuego inmediatamente!”
“Lord Leben, mi Señor, no hay tiempo que perder, la señorita corre un grave peligro, Maestro Zivot es… la luna roja”.
¡¿QUÉ?!
Los padres de la chica no salían de su asombro, la luna roja solamente afecta a los diez clanes poseedores de Dagna, en Solheim predomina el poder mágico del cual son guardianes, ningún habitante de Solheim pertenece a los clanes por lo que no tienen permitido mezclarse con otras razas, poder mágico y Dagna no combinan, si dos individuos se arriesgan a hacer el ritual ambas energías tratarán de fusionarse pero los cuerpos de los poseedores de energías opuestas no lo soportarían, el más débil perderá la vida y en esta batalla el Dagna siempre sale ganando.
“Mi hija no tiene un solo gen con Dagna en su sangre, eso es imposible, hechicera estuviste presente cuando la dí a luz, Maestro usted también estuvo allí, no hay sangre de clanes en nuestro árbol genealógico”.
“Mi Señora lo sé, mi sorpresa no es mayor que la suya, pero es un hecho, el estado de la señorita es producto de la luna roja, hay que sacarla inmediatamente de aquí”.
“Llevarla… ¿Adónde? Esto no es Drákan, para cuando encontremos cristales de fuego será demasiado tarde”.
Hyanka tenía su rostro cubierto en lágrimas, sus manos temblaban, no quedaban rastros del impecable maquillaje que llevaba hace unas horas y el lujoso vestido cubierto de cristales que le tomó casi una hora en ponerse estaba arrugado y empapado a los costados pues al limpiarse sus lágrimas con sus manos se secaba las mismas en su vestido.
“¡La cueva en el Monte Dahl! es el único lugar donde podemos llevarla, hoy es la primera noche y nos quedan seis más, estará a salvo allí, el único problema es… el Ermitaño que la habita”.
“Maestro Zivot solucionaremos eso una vez lleguemos, ¿hechicera puedes enviarnos allí?
“Mi Señor, puedo abrir un túnel de espacio, un portal, pero… el volumen de su cuerpo y el de la señorita, puedo enviarlos a ambos a la vez, pero… el resto pasarán uno por uno y yo al final”.
“Felisa, esa acción implica un desgaste tremendo de energía, ¿Podrás soportarlo?
“Maestro Zivot debo hacerlo, no sé si podré enviar al resto, por eso pido que crucen primero Lord Leben y la señorita”.
“Felisa, por favor abre el portal, consideraré saldada tu deuda de vida conmigo y te recompensaré a mi regreso si llegamos con éxito a la cueva”.
“Mi Señor, prepárese, abriré el túnel ahora”
Lord Leben levantó a la joven de la cama y la acomodó en sus brazos con la ayuda de su esposa, mientras la hechicera recitaba un conjuro para abrir el portal.
“Mi señor, el ermitaño…”
“Maestro Zivot, soy un padre desesperado en este momento, le daré al ermitaño lo que sea que me pida, soy el Archiduque del Valle de Yivana, ¿cómo protegeré a mi pueblo si ni siquiera puedo cuidar de mi hija?
Hyanka, mi esposa, si no pueden cruzar se fuerte y preparen carruajes para partir a la cueva, nada ni nadie me impedirá salvar a mi hija”.
…
Horas antes…
…
“Feliz cumpleaños hija mía, esta bellísima”.
“Gracias madre”.
La joven sentada junto a sus padres alrededor de una larga y suntuosa mesa llena de manjares y copas de vino recibía un cálido beso en su frente mientras su rostro era sostenido con ambas manos por parte de su progenitora.
“¿Estas feliz?”
“¡Muy feliz Madre!”
Sus ojos avellana brillantes con destellos color dorados se entrecerraban cuando sonreía y una blanca y alineada hilera de dientes se mostraban entre sus labios.
La fiesta no era el gran acontecimiento que su madre había planeado, pero ella lo dispuso así, algo no tan pomposo y extravagante como sus padres suelen acostumbrar, en cambio pidió algo más íntimo, una cena con sus mejores amigos y parientes más cercanos.
Le costó trabajo convencer en especial a su madre, tuvo que prometerle a cambio que si asistiría al baile de debutantes el próximo año, eso implicaba un año más sin cumplir su deseo.
“¡Es hora de tu deseo! Vamos todos al jardín”.
Lord Leben estaba radiante, su única hija cumplía dieciséis años.
“Padre, ¿sincronizaste el reloj con la hora de Drákan?”
“Lo hice personalmente”
“Haaa, ¡salgamos entonces!”
La felicidad no le cabía en el pecho, cada año le pedía a su padre sincronizar el reloj con la hora de Drákan, para que la hora de pedir su deseo de cumpleaños sea la misma con el florecimiento del Gran Vysnia, ella y el príncipe de Drákan nacieron el mismo día.
Ya en el jardín bajo la luz de la luna roja todos los invitados no sumaban más de veinte personas, hicieron un círculo a su alrededor mientras eran iluminados por un mar de luciérnagas, la joven juntó sus manos y cerró sus ojos, a una sola vos los invitados comenzaron el conteo.
“cinco… cuatro…”
“Mi deseo sigue siendo el mismo…”
“Tres...”
“Deseo…”
“Dos… uno…”
“¡Ver florecer al Gran Vysnia con mis propios ojos!”
“¿Qué… jem... que me pasa?”
Una corriente de aire fría se hizo sentir en el jardín, la joven no podía respirar, su pulso se aceleró, un terrible dolor desgarraba su cuerpo obligándola a gritar mientras todos los presentes eran presa del pánico.
“HAAAAAaaaaaa”
Un horrible y ensordecedor grito salió de su garganta, perdió el conocimiento y antes de que su padre pudiera tomarla en brazos su cuerpo era cubierto por una fuerte y cegadora luz y comenzó a elevarla horizontalmente por los aires, al mismo tiempo en Drákan comenzaba la danza de pétalos.
“¡Hija mía!”
“¡Señorita!”
Su cuerpo flotante se posicionó verticalmente, su cabello ondulaba a su alrededor, sus ojos se abrieron, pero dos orbes fucsias ocupaban ahora el lugar de sus ojos avellana.
De pronto comenzó a hablar con su voz dulce y suave, mientras las mismas palabras eran escuchadas en las terrazas del palacio.
- ¡Pronto, diles, despiértame a mí también, ayúdame a abrir mis ojos!
Y con el mismo efecto de los pétalos cayendo al suelo su cuerpo se deslizó en picada sobre los aires y con una rapidez sobrehumana Lord Leben pudo hacer uso de su magia para levitar suavemente el cuerpo de la chica hasta dejarla reposar en el suelo.
El Maestro Zivot es como su padrino, no pudo asistir a la fiesta debido a otro compromiso, pero estaba observando la celebración a través de su orbe mágica.
En su habitación, la chica llevaba poco más de una hora sin recobrar el conocimiento, el Maestro Zivot ya estaba en camino al igual que la hechicera Felisa.
¡hum, haaa, hum! ¡Haaaaaaaaa!
La joven comenzó a gritar de nuevo y toda la habitación se iluminó con la luz que una vez más irradiaba su cuerpo, pero esta ocasión sin elevarla por los aires y durando en ese estado no más de cinco minutos.
Al mismo tiempo que en Drákan el príncipe Ángel liberaba su Dagna incendiando su cuerpo antes de entrar a la piscina de cristales líquidos.
Minutos después…
“¿Aun no despierta…?”
“No, Leben, ¿Qué le sucede a nuestra hija? ¿Por qué el maestro Zivot tarda tanto?”
…
-Fin del flashback-
…
-En la cueva del Monte Dahl…
Lord Leben acaba de cruzar el portal dentro de la cueva, llevando a su hija en brazos.
“¿QUIÉN OSA INVADIR MIS DOMINIOS?”
Una voz tan fuerte cual rugido de feroz animal hacía eco envolviendo con su estruendo las paredes de la cueva.
“Soy Lord Leben Demyhre, Archiduque del Valle de Yivana”.
“¿Qué hace el archiduque fuera de sus tierras? ¡NO ERES BIENVENIDO!”
“¿Eres el Ermitaño? Solicito tu ayuda para salvar a mi hija”
“No soy médico ni hechicero, y aunque lo fuera, ¿Por qué te ayudaría a salvar a tu hija?”
En este punto Lord Leben dudaba si decirle al ermitaño que su hija, usuaria de magia estaba siendo afectada por la luna roja que solo ejerce poder sobre los diez grandes clanes, era como decirle al mundo que su hija en realidad no lo era.
“Dime que quieres a cambio Ermitaño, te daré lo que quieras, solo déjame a mí y a mi hija habitar la cueva Dahl por esta y seis noches más”.
El eco de pasos arrastrados golpeando el suelo se comenzó a escuchar y un anciano vestido de blanco se paró frente al Archiduque, su blanca túnica tenia bordados en sus pliegues lo que parecían ser pétalos de flores de color rosa y coral que no pudo identificar, un cinturón de cordón de seda verde y dorado atado a su cintura, completamente calvo con una larga y poblada barba blanca que llegaba hasta la mitad de su pecho, su rostro ovalado mostraba el paso de muchos años, lucía como un anciano de más de ochenta años.
El anciano se paró frente al él y lo observó detenidamente, también sondeó a la joven en sus brazos.
“Alojarte por siete noches… vienes a esconder a tu hija de la luna roja, ¿por qué un noble de Solheim usuario de poder mágico tiene una hija con Dagna?”