DESEO (Parte II)

2405 Palabras
La situación era muy diferente en los aposentos de la pareja real. No había un tan solo cristal de fuego en todas las instalaciones.  Los cristales de fuego en si no ayudan a contrarrestar los efectos de la luna roja en el ciclo reproductivo, su poder radicar en equilibrar el Dagna que se sale de control en los individuos tanto hombres como mujeres a los que son expuestos en este periodo y que no tienen pareja de apareamiento, ayudándolos así a controlar el flujo de energía en sus cuerpos mediante estados de meditación, los cristales detectan el tipo de Dagna que los individuos poseen y adoptarán e irradiarán  energía contraria a ello, por ejemplo si el Dagna es fuego adquirirá la forma líquida de agua y bajará  su temperatura  al doble del Dagna de aquel a quien ha sido expuesto casi al punto de congelación, si el Dagna es de agua arderán hasta formar una hoguera evaporando el exceso de Dagna de agua.  Son llamados cristales de fuego porque al observarlos detenidamente parecen tener una llama en tonos rojos y naranjas ardiendo en su interior, provienen de las minas en las montañas de Lava, las villas han sido talladas al pie de las montañas en los yacimientos de cristales, en esta ocasión cada villa alberga a las delegaciones de clanes con el mismo tipo de Dagna para potenciar la efectividad de los cristales.  Los miembros de clanes puros como el Kent, Perce, Eyra, Garbo, Hekay y el extinto clan Zenji son monógamos una vez realizan el ritual en el que reconocen a su pareja de vida, el objetivo del ritual es la concepción, pero esa condición se puede deber a dos circunstancias: Por amor y por primer compañero o compañera s****l durante la noche de bodas, esta última condición es la que cumplen las parejas cuyos matrimonios han sido arreglados por sus padres o por el concejo de ancianos de cada clan.  Sin embargo, se puede dar el caso en que pueden mantener relaciones íntimas sin amor y sin compromiso de por medio, si esto sucede, aunque uno de los individuos tenga sentimientos románticos hacia el otro (amor unilateral) no habrá concepción, pero esta práctica es muy mal vista por los clanes, es considerada deshonrosa y humillante, aquellos miembros de clanes puros que han realizado esta práctica corren el grave riesgo de perder su línea sanguínea pues al hacer esto su Dagna puede no funcionarse con su pareja de vida por lo tanto no habrá descendientes.  Con tantas limitantes y condiciones para poder concebir y garantizar los herederos en cada clan es que durante la luna roja deciden hacer el encierro especialmente los hombres.  También pueden renovar los votos del ritual con otra pareja en caso que el compañero de vida muera.  El resto de los clanes: Targa, Serem, Varay y Hagen mantiene la costumbre de la monogamia realizando el enclaustramiento más que nada por honor, aunque la luna también sufre efecto en ellos no es tan potente como en el caso de los clanes puros, experimentando solamente un incremento desproporcional  de su libido, estos clanes  no tienen limitantes para concebir, pero los hijos concebidos fuera del ritual son considerados bastardos y sufren posiciones muy bajas y penosas y son discriminados dentro de los clanes.  El mayordomo Lenin llegó a la Torre Granate junto con varios sirvientes que cargaban cofres de oro adornados con gemas preciosas y una escolta de 10 soldados comandados por Sir Fayeth Targa de dieciocho años, teniente de la Guardia Real e hijo único de Lady Nilse de Targa quien es la actual Matriarca de dicho clan.  Los sirvientes ayudaron al Rey y a la Reina a despojarse de sus coronas y joyas, luego fueron cuidadosamente guardadas en los cofres. El mayordomo Lenin hizo el inventario en los libros de registro del tesoro personal de los reyes, los sirvientes salieron de la torre cargando los cofres encabezados por el mayordomo Lenin y fueron escoltados por los guardias hasta las bóvedas del palacio.  A la pareja los minutos antes de que los sirvientes se fueran les parecieron eternos.  Alessa y Ryuk son los monarcas más jóvenes de los cinco reinos, se casaron y tuvieron su primer hijo a los dieciocho años y aunque están casi en sus cuarenta años su apariencia y condición física no tiene nada que envidiarles a las parejas más jóvenes, todo lo contrario, son considerados el tesoro más codiciado de Drákan, en belleza, fuerza, riqueza y poder.  “¡Al fin solos..!”  Ryuk no podía más, su voz sonaba más grave e hipnotizante que de costumbre, sus ojos azules se tornaron más oscuros profundizando su mirada, su respiración era agitada haciendo que su pecho se moviera a un ritmo inusual mientras su boca se secaba obligándolo a salivar, sus mejillas y orejas irradiaban una pigmentación roja que lo hacía más seductor y su manzana de adán bailaba de arriba hacia abajo a cada trago de saliva mientras humedecía sus labios pasando por ellos su lengua.  Alessa se sentía hechizada, Ryuk se liberó de la capa roja que había envuelto en su brazo izquierdo, la protuberancia en su entrepierna se hizo visible, caminó hacia Alessa mientras desabrochaba sus pantalones para liberar el terrible ajuste que lo comprimía.  Atrajo a su esposa en un abrazo feroz y posesivo, rodeo su cintura con su brazo izquierdo mientras con su mano derecha acercaba su rostro hacia el suyo para luego devorar sus labios con un beso ardiente y desesperado cargado de deseo.  Soltó su boca para dejarla tomar aire y repartió besos desde sus mejillas hasta el lóbulo de su oreja dándole un sutil mordisco.  Sus labios siguieron bajando por su cuello hasta que el borde del vestido rojo de Alessa lo detuvo impidiéndole el paso hacia los huesos de su clavícula.  Alessa se puso de espaladas a él, se recogió el cabello con ambas manos hacia un lado mostrándole el cierre de su vestido.  Ryuk comenzó a bajar el cierre y mientras lo hacia deslizaba su dedo índice rozando la piel de su espalda provocando un impulso eléctrico a su paso que estremecía el cuerpo de su esposa.  Plantaba besos en sus hombros y nuca, la abrazó de espaldas y sus manos comenzaron a subir desde su cintura hacia sus senos presionando y acariciándolos suavemente hasta que el vestido finalmente cayó al suelo.  Ella se volteó, se puso de puntillas y lo abrazó por el cuello buscando sus labios, con su lengua rozó los labios de Ryuk haciéndolo abrir su boca, el beso se profundizó y sonidos del choque de sus lenguas comenzaron a escucharse, mientras las manos del hombre vagaban por su cuerpo presionándola contra la parte baja de su cintura frotando el abdomen de Alessa contra su erección.  Alessa besó su mandíbula y cuello, besó su manzana de adán dejándole una leve marca y con esta acción Ryuk dejó escapar un gemido, luego comenzó a despojarlo de su chaqueta y a desabotonar su camisa gris, ella se abrazó a su cintura sin soltar sus labios y bajó sus manos acariciando su piel hasta meter las manos dentro de sus pantalones aprisionando sus glúteos.  Ryuk la levantó levemente y ella enredó sus piernas a su cintura, Ryuk comenzó a caminar con ella en sus brazos en esta posición mientras continuaban besándose y él se abría paso hacia la cama.  La colocó sobre la cama y la despojó de la parte superior de su ropa interior liberando sus senos de buen tamaño, redondos, firmes y suaves donde dos botones de color rosa se erguían haciendo un contraste exquisito contra su piel blanca lechosa y su cabello n***o azulado se desparramó sobre las sabanas.  “¡Amor, eres tan hermosa!”  Se abalanzó a ellos besándolos, haciendo movimientos circulares sobre sus pezones con su lengua, dejando suaves mordiscos mientras su mano jugueteaba entre sus piernas acariciando sobre su ropa interior su ya humedecida entrada.  Rápidamente se quitó los pantalones que aun llevaba puestos junto con su ropa interior.  Se acostó de lado a ella acercándola a su cuerpo y arrancándole el ultimo trozo del delicado encaje que se interponía entre sus dedos y el centro de placer de su esposa.  Los gemidos de Alessa comenzaron a resonar en la alcoba, excitándolo aún más y quitándole la poca racionalidad que aún le quedaba.  Tenía que hacerse de su culminación al menos una vez para controlar su ritmo antes de entrar en Alessa o de lo contrario podría tratarla con tanta violencia que puede llegar a lastimarla.  “Alessa, ¡ayúdame antes! ¡No quiero lastimarte!”  Con esta suplica de su esposo Alessa tomó su erección con ambas manos, comenzó con movimientos lentos de arriba hacia abajo mientras le besaba el pecho y abdomen, poco a poco fue incrementando el ritmo, eventualmente lo acariciaba solo con una mano mientras con la otra frotaba sus testículos, líquido preseminal comenzó a salir aligerando la fricción de sus manos, bajó su cabeza y rozó la punta con su lengua, poco a poco fue bajando su boca hasta cubrirlo totalmente con sus labios, movía su cabeza copiando el movimiento de sube y baja de sus manos sin dejar de masajear, mientras Ryuk la sujetaba del cabello sin hacer mucha presión y apoyado en la cama  sobre sus codos observaba la acción de Alessa, de pronto su cuerpo se tensó, Alessa pudo sentir como el m*****o en su boca incrementaba su grosor y longitud, Ryuk se dejó caer sobre la cama, era su señal, él estaba por venirse, lo sacó de su boca y el la jaló a su lado y continuó masajeando con  su propia mano mientras la besaba.  ¡Hum… Gr… haaa!  El espeso y blancuzco líquido comenzó a resbalar entre su mano y caía sobre el abdomen desnudo de Alessa.  Se acostó a su lado mientras preso de su orgasmo recuperaba el aliento.  Alessa extendió su mano para sacar un pañuelo de casimir color lila de la mesita de noche.  “Déjame hacerlo”. Ryuk le quitó el pañuelo y procedió a limpiarla.  “¿Estás mejor ahora? ¿crees que puedes controlarlo?” preguntó a su esposo mientras acariciaba su rostro.  “Hum, mejor”  Ryuk dejó caer todo su peso sobre el pequeño y delicado cuerpo de Alessa, ella se aferró a su espalda y envolvió sus piernas alrededor de sus caderas.  Las manos de Alessa vagaban por la espalda de Ryuk, mientras él devoraba su boca y jugueteaba con los botones rosas sobre los que yacía.  El cuerpo de este hombre es todo un espectáculo, un metro con ochenta y siete centímetros de marcados y tonificados músculos, hombros anchos y caderas delgadas, pero la parte favorita de Alessa son sus glúteos firmes y redondos, a ella le gustaba sujetarlos y oprimirlos y eso era exactamente lo que estaba haciendo ahora, algunas cicatrices de batallas pasadas le daban un aire más masculino y varonil y una ligera línea de vello oscuro marcaba su abdomen unos centímetros abajo de su ombligo hasta su entrepierna.  En solo un par de minutos Ryuk estaba listo de nuevo, pero ahora era su turno de complacer a su esposa.  Repartía besos en su cuello y clavícula, se liberó del abrazo de sus piernas y se sentó en cuclillas sobre ella, su m*****o erguido y palpitante estaba ahora frente a Alessa ella se sujetó de los muslos de Ryuk y quiso volver a poner su inmensidad en su boca, pero él la detuvo.  “No amor, ahora es tu turno”  Como un tigre acechando su presa comenzó a resbalarse suave y lentamente sobre el cuerpo de la dama manteniendo sus caderas en el aire, su pecho rosaba los pezones erguidos y con forme el bajaba para acomodarse entre sus piernas la punta de su m*****o se abría camino rosando la piel entre sus senos hasta su ombligo dejando un hilo transparente y húmedo en su recorrido, se frotó en su bajo vientre y con su mano comenzó a masajear la placentera humedad de su mujer.  Los besos de Ryuk en el cuerpo de Alessa bajaron hasta su ombligo y vientre y se perdieron entre las piernas de Alessa mientras su lengua hacía un vaivén de movimientos tan tortuosos como placenteros.  De pronto el mar de fluidos saliendo de Alessa se intensificó, aprisionó la cabeza de Ryuk con sus piernas y arqueó su espalda sujetando firmemente las sabanas.  La dejo recuperarse del orgasmo unos segundos y continuó masajeando su entrada, esta vez fue ella quien lo detuvo cuando estaba a punto de introducir sus dedos. “Mi esposo, detente, no son tus dedos los que quiero dentro de mí”  Ryuk enderezó su espalda y sentó entre sus piernas, tomo con su mano derecha su m*****o y se posicionó en la entrada húmeda y enrojecida de su esposa, despacio empujó sus caderas y entró en ella iniciando así el baile de avance y retroceso, entre estocadas violentas y profundas, dos cuerpos jadeantes bañados en sudor, presos del placer, del calor del deseo y profundamente enamorados.  Si, haciendo el amor como la primera vez cuando hicieron el ritual y concibieron a su primer hijo, aunque llevan una vida íntima activa y satisfactoria no se compara con el profundo éxtasis de sus Dagnas fundiéndose y reconociéndose en uno solo, con la intensidad que solo la luna roja puede provocarles y de la cual se han privado los últimos cuatro años. … En las villas de cristales de fuego…  La reina de Condega yacía desnuda, tomando una copa de vino dentro de una piscina de cristales fundidos a ras del suelo.  “Te odio tanto Alessa, estás disfrutando del hombre que había sido elegido para mí, es conmigo con quien debió hacer el ritual, la madre de sus hijos debía ser yo, es mi Dagna el que debía ser reconocido y fundirse con el suyo.”  “Me lo quitaste, me quitaste mi amor, mis hijos, mi vida … ¡me lo quitaste todo! ¡Y me lo cobraré, cada año de miseria que he vivido por tu causa desde que te entrometiste en el compromiso entre Ryuk y yo… me lo cobraré el doble…”  "Edward Targa... tú también pagarás caro tu atrevimiento, me cobraré con tu hija, si yo no tengo al hombre que amo, tampoco ella tendrá al que ama... ¡JAMÁS!" … En el Valle de Yivana, Reino de Solheim…  “¿Aun no despierta…?”  
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