“Su Majestad, escuché que esa joven es la hija del Capitán de la guardia, podré acercarme a ella una vez ingrese a La Academia Real de Drákan gracias al intercambio”.
Para garantizar los tratados de paz y fortalecer la confianza entre Los Cinco Grandes Reinos, Drákan, Condega, Solheim, Almen y Keminah, acordaron enviar a sus herederos una vez cumplen diecisiete años a un intercambio diplomático de tres meses durante el baile de Debutantes, tiempo en el cual asisten al país anfitrión de ese año, esto incluye ingresar a la institución educativa oficial de cada reino, asistir a eventos culturales, visitas diplomáticas en la corte, formar parte de al menos una campaña militar así como asistir a eventos para incrementar sus socios y relaciones comerciales.
Este año Drákan es el territorio Anfitrión, por lo que Kelvin sobrino de la Reina y único heredero en segunda línea de sucesión al trono será el representante de Condega para esta ocasión.
“Si, pero no está de más que Julius investigue también por su cuenta, mientras más información, mejor, con lo ocurrido esta noche dudo que Alessa quiera enviar al Príncipe Ángel a Condega el próximo año, ya le sacaré ventaja a eso en su momento.”
“ Tu prioridad, Kelvin, será identificar y conectarte con las facciones de los clanes que se oponen al Dominio del Clan Kent, no todo debe ser color de rosa en Drákan, los Hekay fuimos los primeros en levantarnos contra ellos hace siglos, pero no debemos ser los únicos, los Kent han permanecido en el poder y mantenido a raya la oposición con esa historia del portador del Dragón, el príncipe ángel ha sido identificado como el portador, eso… nos obliga a un cambio de planes, por el momento démonos prisa en llegar a esas malditas villas o ninguno de uds llegará a ver la luz del día en sus cinco sentidos”.
…
Dentro del castillo…
“Esa mujer se atrevió a desafiarnos y a provocarnos en nuestro territorio, no esperé que vendría, el Rey de Condega murió hace apenas un par de meses”.
Alessa seguía furiosa, lo que más la fastidió fue la forma en que se fue dejándolos con las palabras en la boca y sin oportunidad de reaccionar, como si fuese su propio palacio y territorio.
“Con el Rey Olsen muerto no hay quien la contenga, él era quien la tenía a raya para no buscar problemas, ahora ella tiene el poder absoluto en Condega, me temo que vienen tiempos difíciles para los cinco reinos, en especial para nosotros”.
“Padre este asunto para ella es personal, sabíamos de antemano que abría un gran cambio en las relaciones entre Drákan y Condega cuando el Rey Olsen murió, solo no nos preparamos para su temprana toma de acción”.
“¡Jahh!”
¡¿Pero qué…?!
De repente un impulso eléctrico recorrió el cuerpo de ángel y del Rey, ambos dejaron salir un quejido casi al unísono, el Rey que aún estaba detrás Alessa se aferró a la cintura de su Reina cerrando sus ojos y con la diferencia de estatura entre ambos apoyó su quijada sobre la cabeza de Alessa, mientras el Príncipe estaba frente a ella, se volteó rápidamente mientras su vista se nublaba y una sensación incomoda bajaba desde su nuca hasta la parte media de sus caderas.
El enorme reloj que posaba sobre la pared de la antesala dio tres campadas, Alessa comprendió el motivo de la reacción de sus hombres, la hora pico de la luna roja había llegado, Padre e hijo estaban en su límite.
“Mi Príncipe, debemos irnos ahora”.
El mayordomo Lenin ya tenía todo listo para llevar a Ángel a sus aposentos, la Reina se encargaría de asistir al Rey.
“Alessa no te muevas”. El rey le susurró al oído con la voz entre cortada y respiración pesada.
Lady Marian y El Consejero Marcus venían hacia a ellos. Alessa no entendía el pedido de su esposo al notar a los ancianos, el presionó más fuerte el agarre de su cintura, fue entonces que entendió la razón, un cuerpo punzante y sólido se presionaba contra la parte baja de su espalda, la hombría de su esposo sería vergonzosamente visible ante la pareja de ancianos que venían a un par de metros de distancia, él estaba usando su abrazo como escudo.
Discretamente el mayordomo le pasó un abrigo al príncipe que de espaldas a su madre se encontraba en el mismo estado que el Rey, eso le dió una idea a Alessa y soltó los broches en sus hombros de la capa roja que llevaba puesta.
“Toma mi capa, esta posición tampoco es apropiada”.
La capa se deslizó por sus hombros y el la tomo, la envolvió en su brazo izquierdo y apoyo su brazo sobre su abdomen cubriendo la parte en cuestión.
“Su Majestad, todas las delegaciones ya han sido retiradas, y todos los soldados que permanecerán en guardia, así como la servidumbre han sido abastecidos con cristales de fuego, incluso aquellos que no poseen Dagna puro, pueden retirarse con tranquilidad, nos ocuparemos de lo que haga falta”.
“Gracias por su gran ayuda esta noche Consejero Marcus”.
“Majestad hay algo más” el anciano le dio una mirada expectante al príncipe.
“El Concejo de los Clanes desea sostener una reunión para discutir la identificación del príncipe como portador del Dragón, el Sabio de Eyra también ha solicitado la presencia del príncipe”.
“Hablaremos de eso mañana durante la reunión de ministros de la corte, por ahora necesitamos retirarnos”.
Ángel ni siquiera prestó atención a las palabras del Consejero, un zumbido ensordecía sus oídos, su vista estaba cada vez más nublada y cuerpo comenzaba a arder.
El anciano vio la condición del joven y del Rey, debían retirarse inmediatamente.
“Marcus debemos retirarnos también, el resto de los sirvientes se encargarán de lo demás, su Majestad, mi Reina, mi príncipe, ha sido un honor acompañarlos esta noche, no pierdan más tiempo por nuestra causa, ya es la hora pico”.
La pareja de ancianos se retiró y salieron del salón, Ángel se dirigió rápidamente a los jardines rumbo a la Torre Zafiro, tras de él, el mayordomo Lenin apenas podía seguirle el paso, Alessa y Ryuk se miraron mutuamente y sonrieron burlonamente.
“Vamos, salgamos de aquí también, ni siquiera se despidió”
Alessa renegó de la falta de modales de su hijo, pero en una situación como esta era comprensible.
Lograron alcanzarlo en el momento en que estaba frente a la torre Zafiro.
“Hijo todo está preparado para ti adentro, si necesitas algo nos lo haces saber”.
“Madre estaré bien, he aprendido del mejor los últimos tres años”.
Le dió un fuerte abrazo a su hijo como hace tiempo no lo hacía, el joven está más robusto y firme, más alto, se sintió incluso más pequeña, ya no queda rastro alguno de aquel niño que correteaba a su hermano mayor en los campos de entrenamiento, ahora es todo un hombre.
“Vendré a verte en un momento”.
“Padre no será necesario, realmente estaré bien”.
“¡Vendré de todos modos!” le dijo con una sonrisa forzada y con los dientes apretados, sintió que era un estorbo para el muchacho y que no lo quería cerca.
“Por favor tómate tu tiempo” le respondió imitando su gesto -Definitivamente va a volver- pensó. –Debo estar alerta-
Ángel entró a sus aposentos, dos soldados permanecían de guardia en la enorme puerta doble de madera de roble tallada con detalles alusivos al Clan Kent, escamas de Dragón tallado a lo largo del travesaño superior, inferior y en el travesaño central de ambas, mientras los tableros centrales mostraban tallas del escudo de Drákan que estaba compuesto principalmente por la cabeza de un imponente Dragón elaborado en reluciente platino y que mostraba zafiros incrustados en sus ojos.
“Mayordomo Lenin, puede retirarse”.
“Como lo disponga su Alteza”.
El mayordomo salió. “Escuchen lo que escuchen y vean lo que sea que vean, tienen estrictamente prohíbo abrir esas puertas”.
“¡SÍ SEÑOR!”
Ambos guardias respondieron al Mayordomo, el hombre de no más de cincuenta años volteó hacia la puerta y soltó un suspiro, después de tantos años de servicio en el castillo conocía muy bien a sus habitantes, a este joven en especial, lo vió nacer y ha sido testigo fiel de su evolución.
-Estará bien, tienes que estar bien- con esto en mente siguió con su recorrido hacia la Torre Granate, a los aposentos de la pareja real para dar las últimas instrucciones de la noche a los guardias y servidumbre.
Una vez adentro Ángel lanzó al suelo el abrigo que el mayordomo le había dado, abrió su chaqueta con tal fuerza que los botones de oro con diamantes en el centro salieron volando y esparciéndose por toda la habitación, su camisa y pantalones se llevaron la peor parte, estaba tan al límite que no tuvo más opción que liberar su Dagna, su cuerpo entero fue cubierto por una llama de fuego tan ardiente como el deseo que hace un buen rato lo estaba consumiendo, se convirtió en una antorcha viviente que ardió por unos minutos reduciendo a cenizas el costoso traje que tantos meses de trabajo le tomo al sastre real, incluidos sus zapatos.
Tomó una inhalación profunda y exhaló por la boca con desesperación, cerró sus ojos y al abrirlos se dirigió a su alcoba, mientras a cada paso que daba el fuego que cubría su cuerpo se desvanecía.
Su alcoba se había convertido en una réplica de las villas de cristales de fuego, todas las paredes estaban cubiertas con enormes filas de cristales del suelo al techo, el enorme candelabro que colgaba al centro reflejaba rayos de luz plata y escarlata, enormes puertas de cristal daban acceso al balcón, aún quedaban rastros de la decoración original de la habitación, espacios abiertos de estilo minimalista, muebles de cuero en tonos blanco pisos de abedul rojo y una enorme cama con sabanas de seda blanca y almohadas con sobre fundas azules sobre la cual un imponente dosel sostenía cortinas en color blanco casi transparentes, todo el juego daba un contraste exquisito con la pared gris tras de ella.
Se dirigió al baño, su jacuzzi se había convertido en una piscina burbujeante de cristales de fuego fundidos en estado líquido, el patrón de las paredes cubiertas de filas de cristales de la alcoba se extendía hasta aquí dando la sensación de estar dentro de una caverna de hielo rojo debido al reflejo de los cristales, montículos de cristales estaban depositados en el suelo alrededor de la ahora piscina.
Ángel miraba su reflejo desnudo en las paredes, sus músculos se contraían principalmente su bajo abdomen, todo su cuerpo estaba enrojecido, tomaba bocanadas desesperadas de aire que apenas podía sentir pasar por sus pulmones, su corazón latía a mil por hora, todo su cuerpo palpitaba y ni hablar de la terrible incomodidad en su ingle, su hombría se erguía imponente, gruesas venas se marcan bajando por su abdomen y abriéndose paso desde la base de su m*****o a la punta, la cual comenzaba a mostrar una gota aterciopelada y destellante de fluido que salía de ella.
- ¡Duele! –
Si, le dolía como nunca antes, entró a la piscina e instantáneamente su cuerpo era enfriado por los cristales líquidos, su calor corporal se evaporaba y humo salía producto de ese contacto cual carbón caliente al arrojarle agua, cerrando sus ojos se hundió completamente dentro de la piscina, contuvo la respiración unos minutos y saco su cabeza apoyando sus brazos en los bordes, volvió a cerrar sus ojos y bloqueando todo pensamiento en su cabeza entró en un profundo estado meditativo.