Abrí los ojos lentamente, sintiendo un dolor punzante en mi cabeza. La luz del amanecer se filtraba por las cortinas, iluminando tenuemente al despacho. Giré hacia mi lado derecho y vi a Luca, aún dormido, con una expresión tranquila en su rostro. Me acerqué a él, envolviendo su cintura con mis brazos, y comencé a dejar suaves besos en su cuello. Su risa resonó en la habitación, rompiendo el silencio. — Debes despertar, el día apenas comienza, guapo — Ya basta, Sol, mi amor.— Pronuncia entre bostezos La confusión se apoderó de mí al escuchar a Luca llamarme "Sol". ¿Quién era Sol? ¿Acaso había alguien más en su vida? Antes de que pudiera articular palabra, Luca se giró hacia mí y su expresión cambió al instante. Sus ojos se encontraron con los míos, y pude ver el reconocimiento en

