Me había pasado el día entero llorando en mi habitación, sintiendo como si mi mundo se desmoronara a mi alrededor. No podía creer que Aidan no me amara. Él era mi todo, mi razón de ser, y ahora enfrentaba la cruel realidad de su rechazo. Mis lágrimas parecían no tener fin, cada una era un recordatorio doloroso de la situación en la que me encontraba. ¿Cómo podía ser posible que después de todo lo que había dado, después de entregar mi corazón por completo, él simplemente no sintiera lo mismo por mí? La angustia me abrumaba mientras intentaba buscar una explicación, cualquier razón que justificara su rechazo. Mis inseguridades me atormentaban, haciéndome cuestionar cada uno de mis actos. ¿Qué había hecho mal? ¿Qué más podía hacer para ganar su amor? A pesar de mi dolor, no quería perder

