Aidan Salvatore Desde mi más tierna infancia, fui moldeado con esmero y dedicación para asumir el manto de liderazgo del venerable Ejército Rojo. Cada paso que di, cada lección aprendida, estuvo imbuida con el propósito supremo de salvaguardar los intereses de la temida mafia rusa y la poderosa élite, en especial la venerable dinastía Romanov, cuyo dominio se extiende sobre las vastas tierras de Rusia. En las sombras, entre conspiraciones y alianzas, nos hemos forjado como guardianes incuestionables de su poder y prosperidad. En los sombríos recovecos de la historia de mi familia yace un relato marcado por la tragedia y la intriga. La figura de mi madre, Paulina Ferrer, emerge como un símbolo de valentía y desesperación en medio de un turbulento escenario. Fue víctima de un rapto brutal

