Estaba sentada en la mesa del desayuno junto a Irina y Ana, pero mi mente estaba en otro lugar. La ansiedad por la llegada de Aidan me invadía, sabía que su presencia podía traer más problemas entre Luca y él. Traté de ocultar mis nervios, preparándome para enfrentarme nuevamente al pelinegro de ojos verdes esmeralda. Mientras tomaba mi desayuno, escuchaba a Irina hablar mal de los Salvatore, especialmente de la familia de su primo Max. Su odio era evidente, y Ana, como de costumbre, permanecía en silencio. Tuve que soportar esos comentarios durante varios minutos, sintiendo la incomodidad crecer dentro de mí mientras me preparaba para el día que estaba por venir. — Aitana, ¿qué piensas de todo este asunto con los Salvatore?— Pregunta Irina — Prefiero no opinar sobre nada. — Pero han o

