Son las seis de la mañana, mi alarma me lo confirma con su alegre tono. Me levanto llena de energía, estoy feliz porque hoy me veré con mis amigas. El domingo amanece con una luz tenue que entra por los pequeños vidrios de la ventana al lado de la cama. El buen ánimo que tengo me hace ir casi bailando hasta el baño donde me consigo mi reflejo para darme una sonrisa acogedora. Me doy un baño para iniciar el día fresca, luego reviso la ropa que he traído, ¿Qué me coloco hoy? Saco algunas camisas, ninguna termina de convencerme, veo los pantalones y también los veos dudosa, por ultimo llego a mis vestidos y consigo uno que me parece cómodo e indicado para dar un paseo. Un precioso vestido azul agua de tela ligera, me queda ajustado en la cintura y los senos, y la falda tiene una caída de cola de pato casi hasta la mitad de las pantorrillas. Doy un giro y veo como se mueve con soltura. Me encanta como luzco cuando me veo al espejo que esta fuera del cuarto, ahora me falta solo unos zapatos. Reviso algunos que traje, no hay mucho entre los cuales escoger, me termino decidiendo por mis zapatillas negras.
Escucho mi teléfono timbrar. Me ha llegado un mensaje, ¿Quién será tan temprano?
Buenos días Dianita, ¿Cómo amaneces? Espero que bien. Seguro ya te estas preparando para salir. Te deseo un buen día con tus amigas y un feliz domingo. Cuídate mucho por allí.
Ram Mare.
Oh, que expresión tan linda, me enternece el corazón leer su mensaje. Que buen amigo me he conseguido.
Le respondo antes de continuar con mi preparación antes de salir.
Hola Ram, buenos días para ti también. Estoy genial, feliz porque voy a salir con mis amigas, y esta vez sí va en serio, ¿Tu como amaneces? Espero que también pases un feliz domingo.
Diana.
Mi madre ya se ha levantado, incluso antes que yo. Creo que ya está acostumbrada a su propio horario.
— Hija, te ves preciosa — me dice mi madre que está sentada en uno de los muebles de la sala.
— Gracias mama, no sabía que colocarme y este vestido me pareció una buena opción.
— Y sí que la es. Te luce muy bien, Me imagino que vas a desayunar antes de irte.
— Por supuesto, no pienso irme por allí con el estómago vacío.
— Así me gusta. Allí en la nevera hay unas masas de pastelito para hacerlos horneados o fritos y una carne mechada con pimentón para rellenarlos — me dice señalando hacia la cocina.
— Gracias, ¿Quiere que te prepare unos?
— No, gracias. Voy a esperar que se paren el señor Pedro y la señora Carmen para comer juntos.
— Vale.
Me dirijo a la cocina y mi madre vuelve a su teléfono a hacer sus cosas, le encanta utilizar ese aparato, incluso más que a mí. Todavía es bastante temprano para salir, así que me tomo las cosas con calma, apenas son las siete y cuarenta y cinco de la mañana. En la cocina tomo todo lo que necesito y me preparo el desayuno para iniciar el día con el estómago lleno y contento.
Son las nueve y veinte de la mañana, ya estoy lista para salir; pero antes hago una llamada a mis amigas. Necesito confirmar nuestro lugar de encuentro.
— Buenos días — escucho la chillona voz de Marie que contesta el teléfono cantarina.
— Buenos días Marie, ¿Cómo están?
— Súper genial, amiga. Ya casi listas para salir.
— Eso no es cierto — escucho la voz de Rut al fondo — Todavía nos estamos arreglando para salir.
— Por favor, la que se está arreglando eres tú. Yo ya estoy lista.
— Sí, claro en blúmer es que estas — se escucha la risa de Rut.
— Bueno, ¿Y es que uno no puede ser libre y andar como quiera?
— Eh, no creo que sea muy apropiado que anduvieras en blúmer por allí mi ciela. — le digo a Marie.
Me sorprende lo escandalosas que están hoy. Bueno, de Marie no me sorprende tanto que digamos.
— Sinceramente esta sociedad no me deja ser libre — responde Marie en un quejido.
— Dame el teléfono Marie, ve a vestirte — escucho a Rut.
— ¡No! — grita Marie alargando las os — Mi teléfono.
Ahogo la risa que me da escucharlas así, las dos son tan unidas, que oírlas en una pelea tonta me da gracia. Extraño esos días que compartimos juntas en nuestro pequeño apartamento en el centro de la ciudad.
— Nuestro teléfono — afirma Rut — Hola Diana, ¿Cómo estás? Bueno, ya sabes cómo es Marie de ocurrente. — se rie.
— Hola amiga, tranquila —le digo con un poco de gracia — ya extrañaba escuchar sus alborotos.
— Sé que me extrañas mi ciela — escucho su voz lejana pero inconfundible al fondo.
— ¡Marie! — dice Rut — Apúrate si quieres que nos veamos con diana.
— Voy.
— No puedo con ustedes dos — se me escapa una risa.
— Te sorprendería cono son las cosas a diario.
— No me lo quiero ni imaginar. Cuéntame ¿Dónde nos vamos a ver en definitiva y a qué hora?
— Por la hora nos tardaremos una hora más en estar listas y salir. El centro de la ciudad de seguro va a estar muy concurrido porque es un día antes del treinta y uno de diciembre, pensamos en ir a un lugar más tranquilo alejado de tanto ajetreo.
— Está bien, ¿A dónde entonces?
— ¿Qué te parece el centro comercial Paseo Cristal?
— Es un buen lugar, me parece bien.
— ¿verdad que si? Está un poco retirado del centro; pero es mucho más tranquilo y arriba hay una terraza muy bonita donde podemos sentarnos con tranquilidad para hablar y comer algo.
— Desde aquí no me queda tan retirado como a ustedes. Me parece bien vernos allí, ¿A qué hora?
— A las once, creo que es lo ms rápido que podemos llegar.
— Chévere. Allí nos vemos en un rato. Adiós.
— Adiós.
Bueno, ya todo está cuadrado. Estoy lista, vestida y desayunada; pero aún es muy temprano para salir de casa. Me siento en la cama del cuarto donde estoy durmiendo, no se me ocurre hacer más nada para hacer. Reviso el teléfono y observo que me había llegado un mensaje hace un rato.
Amanecí genial, con algo de frio. Algo raro por donde vivo jajaja. Me alegra saber que estés feliz. Una pregunta, ¿Ya terminaste el libro que estabas leyendo?
Ram Mare.
Ahora que lo pregunta. No, no lo he terminado, me he distraído haciendo otras cosas y o me concentre en terminarlo. Que extraño que lo pregunte, ¿Debería contestarle de una? No quiero quedarme hablando mucho tiempo, y siempre que nos ponemos a hablar es como si se consumiera a mayor velocidad sin darnos cuenta. Solo un mensajito y ya, apenas han transcurrido veinticinco minutos, todavía hay chance.
No, no lo he terminado. Es un libro interesante; pero me he distraído en otras cosas y lo he dejado de lado, ¿Por qué la pregunta?
Diana.
Oh, que lastima. Te lo preguntaba porque quiero que me cuentes el final, como ya me habías resumido una parte, no quería quedarme sin la historia incompleta.
Ram Mare.
Ya veo jajaja, en cuanto lo termine te cuento en que quedo, de seguro tiene algún final descabellado por como va el libro.
Diana.
¿Tú crees?
Ram Mare.
Si, la mujer tiene ideas muy locas en su cabeza y una gran imaginación o delirios, ese es el tipo d final que espero.
Diana.
Por favor, recuerda contármelo. Así no tengo que leerlo luego jajajajaaja. Por cierto, ¿Aun no has salido?
Ram Mare.
Reviso la hora, son las diez de la mañana. Debo salir cuanto antes para llegar a tiempo. Gracias por preguntar Ram, eres un sol, nunca dejes de brillar.
Claro que te lo contare, paciencia amigo. Además, que flojo eres deberías leer un libro tú. Justo ahorita estoy a punto de salir, así que me despido de ti. Feliz día.
Diana.
Envió el mensaje y me levanto rápido de la cama. Reviso la cartera que me llevare hoy, tengo todas mis cosas conmigo y por ultimo meto el teléfono. Le pido el favor a mi madre para que me abra la puerta porque obvio, no tengo llaves del edificio, se levanta con pesadez del mueble y va conmigo para salir.
Después de un corto viaje hacia el este de la ciudad, llego al centro comercial Paseo Cristal. Este centro comercial cuenta con una variedad de tiendas de ropa, zapaterías, locales de accesorios para damas y caballeros, perfumerías, licorería, entidades bancarias, feria de comida, supermercado, peluquerías, barbería, venta de celulares, opciones para la diversión de los niños, restaurant, cine, café y venta de dulces, entre otras. Tiene un amplio estacionamiento y excelente seguridad, en serio, no pensé ver tantos guardias por allí cuidando el lugar. Es bastante amplio, con tres pisos, escaleras mecánicas y ascensores para facilitar el acceso de su público. Me encanta este lugar apenas entro, me parece acogedor y muy bien ubicado
Sin duda un lugar donde puedes pasar un rato tranquilo y divertido con amigos o familiares, con una gran variedad de locales y opciones de acuerdo a la preferencia de cada visitante y más, a mí me lo parece en cuanto comienzo a observar todo cuanto hay a mi alrededor. Esperaba conseguir el lugar un poco más vacío según la descripción de Rut; pero aun así está lleno de gente, no tanto como en el centro, eso lo hace más relajante. He llegado con veinte minutos de sobra, por lo que aprovecho para dar una vuelta antes de subir a la terraza que me dijeron para encontrarnos.