Con Locura y Desesperación
Anna.
Después de la pequeña charla que tuvimos ayer, me siento con la enorme curiosidad de explorar más a fondo mi lado creativo, así que me encuentro frente al computador buscando los fulanos grupos por f*******: que tan efusivamente me recomendó mi hermana Angélica.
Se despliegan cientos de páginas a continuación.
“Lectores y escritores aficionados”
“Si eres escritor… este es tu grupo”
“Amo la lectura”
“Escritores del S. XXI”
Solicito unirme a todos y con un suspiro niego con la cabeza mientras pienso en lo idiota que debo verme en este momento, ya no tengo edad para estas niñerías.
Inmediatamente me aceptan en el último de mi pequeña lista. Miro el reloj a ver si tengo algo de tiempo para mirar su contenido, ¿a quién quiero engañar? No tengo planes, estoy siendo estup… bueno, nada pierdo con revisar, sólo por curiosidad.
*Click*
Y comienzo a leer fragmentos de autores, miembros del grupo, nada mal… me encuentro con un párrafo que tiene más errores ortográficos que un niño aprendiendo a escribir ¡Dios mío! ¡Sacrifiquen a este individuo!, curioseo un poco los comentarios y me divierto con algunos bastante ocurrentes.
Sigo mirando y comienzo a aburrirme cuando observo una publicación solicitando números telefónicos para crear un grupo por w******p.
—No, eso de estar dando números telefónicos a extraños no va conmigo — dije en voz alta. —¿Y si resulta que hay secuestradores o terroristas? ¡Dios mío! Qué miedo — seguí conversando en mi soledad.
Después de pensarlo unos segundos, decidí que podría unirme un rato para divertirme de las sandeces que digan. Así que tipeo mi número móvil y voy a prepararme palomitas de maíz. Coloco en mi estéreo un poco de Evanescence, uno de mis grupos preferidos de todos los tiempos, la voz de Amy me hace experimentar un mini orgasmo, ok… borro inmediatamente este pensamiento.
Gracias a Dios no se escucha lo que pienso, me dije.
Me dispongo a acostarme a leer a mi querido señor K, “La historia del loco” me tiene enganchada, este autor sabe cómo crear misterio y controversia en el lector, ¡20 puntos Katzenbach!.
El sonido de alerta de mi teléfono interrumpe mi ritual, tengo 5 w******p de Raymond, ¡Wow! No lo había escuchado.
Hola Anna, ¿Qué haces?
Holaaa ¿Estás ahí?
Anna…
Bueno, no me respondas.
Bye
¡Dios! La intensidad y tu son uno solo, le digo a mi teléfono y lo coloco en la mesita de noche cuando…
—Anna ¡hola! — escucho a Raymond caminar hacia la habitación. —Te escribí varios mensajes de texto y he sido vilmente ignorado— dijo mientras tomaba un poco de palomitas de maíz.
— Pues eso es porque he estado ocupada Raymond—
— Últimamente estás ocupada siempre—
— Porque he estado ocupada siempre— dije muy tranquila.
— Anna… Me hace falta mi… novia —
— Me has peleado demasiado, lo único que haces es eso—
— Trato de que pasemos tiempo juntos, es por eso que lo hago—
— Tu me acostumbraste así, que rápido olvidas — y lo miro fijamente. un momento de silencio nos envolvió.
—¿Lees?— preguntó con sorpresa.
— Si — y le muestro la portada.
—Cuando salga al cine quizás la vea —me dice con un tono divertido.
— Deberías leer un poco… entretiene y enriquece tu vocabulario — digo.
— Me aburre, además de reconocer que no es lo mío — asentí sin verlo. — ¿Sabes qué se me antoja? — me mira con una sonrisa lasciva.
— ¿Qué? — y levanto una ceja por la promesa silenciosa.
Enseguida salta sobre mí asaltando mis labios delicadamente. La verdad Raymond y yo podremos tener muchos problemas pero el sexo nunca ha sido malo, al contrario, así que nunca me niego a pasar un buen momento s****l.
Solo que esta vez ha sido diferente.
Aquí viéndolo fijamente, debo decir que no me siento igual y no sé cómo explicarme esto qué siento, es demasiado complicado, quizás se trata de la monotonía o simplemente me aburrí de la relación, no lo sé.
— Preciosa — Raymond se incorpora y me da un tierno beso en el hombro.
— Ray… tengo cosas que hacer —
— ¿Me estas corriendo? —
— Cuando llegaste viste que estaba ocupada leyendo —
— ¿Prefieres un maldito libro sobre mí?—
— No voy a entrar en ese terreno — le digo mientras observo cómo se viste de mala gana. Se despide sin mirarme. Indicó que llamaría y no le respondí.
Suspiro aliviada por estar sola, siempre he disfrutado el sexo pero esta vez lo sentí tan diferente, casi como si estuviera obligada a hacerlo. Que complicado… suspiro nuevamente, quizás son cosas mías, así que repito las canciones de Evanescence y me dispongo a comer palomitas frías y continuar mi lectura.
-
Me metí de lleno en la lectura y el tiempo me pasó volando, por la ventana logro ver que ha oscurecido, me estiro un poco para sacudirme la pereza y la luz de alerta del teléfono celular, llama mi atención.
Ya me agregaron al grupo… rápido, pensé.
Obviamente habían aproximadamente 100 comentarios en la conversación y me puse a leer algunos, pero igual no entendí nada. Me pareció que había un moderador llamado Juan, porque se notó que de alguna manera dirigía de lo que se hablaba.
Estuve un rato leyendo su interesante conversación sobre grandes autores, géneros variados y una muy caldeada discusión sobre política. No era un tema que evidentemente fuese adorado por mi. La situación que vivía mi país era cada día más agobiante.
Yo: Hola chicos, gracias por aceptarme al grupo, soy Anna.
Persona 1: Hola soy Juan.
Perona 2: Hola soy Cristina.
Persona 3: Bienvenida, soy Victoria.
Persona 4: Siiii, bienvenida, soy Paula
Y así sucesivamente…
Juan: ¿Anna de dónde sos?
Yo: Venezuela ¿Y ustedes?
Cristina: Colombia
Juan: Argentina
Victoria: Venezuela también ¿De qué parte?
Yo: Valencia ¿y tu?
Victoria: Porlamar
Yo: ¡Nice! Me encanta la isla.
Victoria: Es bonita… normal.
Juan: Bueno, hablemos de temas literarios, al fin y al cabo para esto fue creado el grupo ¿No?
Desconocido: Me parece bien ¿Qué género prefieren?
Juan: Prefiero clásicos y me encantan los poemas, Neruda, Benedetti, incluso los de Allan Poe, si gustan les puedo recitar uno de este último.
Desconocida: Siiii Juan me encantaría.
Ruedo los ojos, no puedo con su egocentrismo.
Juan: *Nota de voz recibida*
No pienso descargarla, me digo.
Desconocida: Muy bonito Juan, me encanta tu voz.
Cristina: Yo prefiero el romance
Victoria: Yo también, aunque bueno, también leo erótica y he escrito algunas cosas también.
Yo: Yo también Victoria, me gustaría leerte en algún momento (Sin presión).
Victoria: Me parece genial Anna.
Desconocido: Ey no me he presentado, soy Julián, de España
Yo: Hola Julián
Victoria: Julián (Gift)
Desconocido 2: Pero que aburridos son
*Desconocido 2 Salió*
Juan: A ver chicos no nos desviemos del tema. Quisiera seguir recitándoles poemas de Poe.
Ay no, que egocéntrico es este hombre.
Lanzo mi teléfono en la cama y voy a buscar una bebida refrescante para sentarme en el computador a intentar escribir algo. A propósito del tema erótico decido escribir un relato.
“Me encanta el aroma de su cuerpo desnudo, me sostengo en su fuerte dorso…”
Cuando me doy cuenta ya es demasiado tarde y muero de sueño, así que guardo lo que pude escribir y me marcho a la cama agotada y agradecida porque después de todo no fue un mal día.
Tomo el teléfono para establecer la alarma y veo que hay aproximadamente 400 mensajes en el grupo. Esta gente no tiene oficio, me digo. Lanzo el móvil a la mesa de noche y me pierdo en un sueño donde me cubren muchas letras, palabras… y sin lugar a dudas, es mi paraíso.