DEFENSAS INESPERADAS

2347 Palabras
KHOA Una hora después de mi reunión con Kylie. Lennox Grant, mi abogado personal, llegó a mi oficina. Lennox era discreto, eficiente, y lo suficientemente leal como para no hacer preguntas incómodas. Especialmente porque también no pertenecía al consorcio de mi padre. —Khoa, revisa el contrato. Está con todas las demandas que me mencionaste. —Estaba un poco sorprendido ante mi solicitud tan repentina—. Esto es inusual, pero no es muy diferente de algunos otros con los que he trabajado. Me sorprendió que no hubiera algo sobre hijos. —¿Qué sobre hijos? —pregunté. Aunque sabía que no los tendríamos, podría ser una posibilidad, viviríamos en la misma casa y siendo esposos, la carne tendría necesidad. —Sobre quién se queda con los hijos, sobre manutención, pero a pesar de todo eso, tengo que preguntarte, como tu abogado y como alguien que te conoce desde la universidad, ¿estás seguro de esto? —Rasqué mi nuca. Esta era la pregunta del millón de libras. —Síendo honesto, no, pero lo voy a hacer de todos modos. —Lennox suspiró, colocó el documento sobre mi escritorio y lo empujó en mi dirección. —Las cláusulas que presentó la señorita Henderson son sofisticadas. Su abogado la debía asesorar muy bien, porque sabe lo que hace. —¿Algún problema? —Varios, pero nada que no podamos manejar. —Movió algunas hojas entre el documento frente a él, lo que deduzco que es una copia—. La cláusula de vicepresidencia permanente es arriesgada. Estás esencialmente garantizándole un puesto ejecutivo de por vida, incluso después del divorcio. —Ella tiene razón sobre las apariencias. Si la despido después, pareceré vengativo. —O podrías parecer profesional manteniendo los negocios separados de lo personal desde el inicio. —Justo lo que ella había dicho. —Es tarde para eso. —Evidentemente. La cláusula de fidelidad mutua también es interesante. En un matrimonio contractual, eso es casi imposible de hacer cumplir legalmente. —No es sobre lo legal. Es sobre las apariencias públicas. —¿Y si alguno de los dos la rompe? —No había pensado en eso. Principalmente porque la idea de estar con alguien más en ese momento me revolvía el estómago. —Cruzaremos ese puente si llegamos a él. —Khoa. —El ambiente con Lennox se volvió cada vez más serio—. Como tu abogado, tengo que preguntarte esto directamente. ¿Esta mujer te está manipulando? ¿Hay algo que deba saber? —Esa pregunta me molestó más de lo que debería. —Kylie ha trabajado para mí durante tres años. Es la persona más confiable que tengo a mi lado. Más que... —me detuve antes de decir "más que Alexa". —Entendido. Solo ten cuidado, porque un matrimonio, incluso uno falso, tiene implicaciones legales reales. Propiedades, deudas, responsabilidades y si esto sale mal, no me quiero imaginar lo que significaba para tu empresa y tu familia. —No saldrá mal. —Eso es lo que todos dicen antes de que salga mal. ¿Tu padre sabe de esto? —Nuevamente volvemos a tocar territorio pantanoso. No es que tenga una mala relación con mi padre, solo que no ha superado el hecho de que su primer hijo no siguiera sus pasos y quisiera ser un abogado. Le tocará esperar a que mi hermano Landon decida qué quiere hacer con su vida. Porque mis hermanas, Cristal y Jade saben muy bien hacia dónde llevar su vida. Su futuro en el gremio de la medicina. —No y no debe saberlo, Lennox. Necesito tu completa discreción en esto. —¿Planeas mantener tu matrimonio en secreto de Alan Galeano? Khoa, él es abogado. Uno de los mejores de Londres. Eventualmente se enterará especialmente al ver que su hijo decide casarse con su secretaria en poco tiempo. —Lo sé, pero no ahora. No hasta después de la boda. —¿Por qué? —Porque mi padre cuestionaría cada aspecto. Investigaría a Kylie exhaustivamente. Probablemente la vería como una cazafortunas, a pesar de que ella no sabe nada sobre las cuentas reales de la familia Galeano. Mi madre era más discreta con su fortuna, pero mi padre tenía conexiones que podían desenterrar cualquier cosa. —Porque necesito hacer esto sin su interferencia. —Lennox guardó silencio por un momento. —Está bien, pero, Khoa tarde o temprano tendrás que enfrentar a tu familia con esto. —Lo sé. Solo dame tiempo. —De acuerdo, llámame cuando ya ambos tengan el acuerdo firmado. —dijo poniéndose de pie. —Tal vez me puedes ayudar a revisar lo de la cláusula en el contrato de Alexa. No quiero tener que aguantarla ni un momento más en mi empresa. —Yo hice lo mismo. —Claro, te comentaré el paso a seguir. —Nos despedimos con un apretón de manos. Luego volví al trabajo. Abrí mi laptop, la curiosidad me llevó a X y fue un grave error. X explotaba con el nombre de Alexa Brown. Alguien había filtrado algo, aunque no sabía quién. Hashtags como #AlexaBrownExposed y #LibonGaleanoEscandalo trending en Londres. "Fuentes cercanas confirman: Alexa Brown, socia de L&G Designs, involucrada con su propio hermanastro" "CEO de 24 años Khoa Galeano traicionado por socia y novia en escándalo familiar" "¿Fin de Libón & Galeano Designs? Inversionistas cuestionan estabilidad tras escándalo" Cerré la laptop con más fuerza de la necesaria, perfecto. Exactamente lo que necesitaba. Mi vida personal convertida en entretenimiento público. Mi teléfono no paraba de vibrar. Mensajes de colegas, "amigos" curiosos, medios pidiendo declaraciones. Los ignoré todos. Menos el de mi madre. "Khoa. voy camino a tu oficina. Ahora." Mierda, pero antes de que pudiera responder, escuché voces afuera de mi oficina. Una que reconocí inmediatamente y que hizo que cada músculo de mi cuerpo se tensara, Alexa. Me puse de pie justo cuando la puerta se abrió de golpe. Ella entró como si todavía tuviera derecho a estar aquí, vestida con un traje Chanel blanco. —¿Quién te crees que eres? —gritó, cerrando con fuerza la puerta detrás de ella. —El dueño de esta empresa. Sal de mi oficina. —¿Filtrar nuestra relación a la prensa? ¿Hacerme ver como la villana? Khoa, esto es bajo, incluso para ti. —Me reí, al darme cuenta de lo estupido que fui todo este tiempo. —Yo no filtré nada, pero considerando que estabas follando a tu hermanastro mientras fingías estar conmigo, no creo que necesites mi ayuda para ser la villana, Alexa. —Sus mejillas se sonrojaron, pero no de vergüenza, sino de rabia. —Cuidado con lo que dices. Todavía soy socia de esta empresa. —No por mucho tiempo. Revisa tu contrato. Cláusula de conducta perjudicial. Mi abogado te estará contactando. Alexa dio un paso adelante y de aquellos ojos dulces que siempre me habían mirado, ahora me miraban con frialdad. —¿Quieres jugar así? Bien, pero recuerda, Khoa, yo sé cosas. Todas las veces que salvé esta empresa de tus decisiones impulsivas. Todos los contactos que traje. Los inversionistas que convencí de quedarse cuando tus números no cuadraban. —¿Mis números que no cuadraban? —La interrumpí—. ¿Te refieres a los fondos que desviaste hacia "gastos de marketing" que nunca se materializaron? Tengo los registros, Alexa. Cada transferencia sospechosa y cada factura falsa. —Vi el momento exacto en que se dio cuenta de que estaba atrapada. Kylie siempre me mantuvo informado sobre eso. —No puedes probar nada. —Puedo probar suficiente para destruir tu reputación. Así que te sugiero que firmes los papeles de terminación de sociedad cuando lleguen, tomes tu liquidación y desaparezcas calladamente. —¿O qué? —Su voz se volvió venenosa—. ¿Me expondrás? Khoa, si yo caigo, me aseguraré de llevarte conmigo. Le diré a todos cómo realmente funciona esta empresa. Las esquinas que cortaste. Las reglas que doblaste, tu familia puede tener dinero, pero eso no te hace intocable. —Sal de aquí, ahora. —No, hasta que… —La puerta se abrió. Ambos miramos en esa dirección y Kylie estaba ahí. —Suficiente —dijo Kylie, de forma tranquila, pero con un filo de acero. Alexa se rió. —Oh, la secretaria quiere opinar. Kylie, ¿verdad? Esto no es asunto tuyo, cariño. Los adultos están hablando. —Kylie entró a la oficina, cerrando la puerta detrás de ella. —Te equivocas, ahora es completamente mi asunto. —¿Disculpa? —Cada palabra que dijiste es una mentira. —Kylie caminó hacia Alexa con una seguridad que nunca le había visto—. Hablemos de las veces que "salvaste" la empresa, ¿quieres? Alexa parpadeó, claramente desconcertada. —¿De qué estás hablando? —Marzo del año pasado. Casi perdemos el contrato con Harrods porque alguien olvidó presentar los diseños a tiempo. No fuiste tú quien lo salvó. Yo reenvié los archivos directamente al comprador después de que tú los marcaste como "no prioritarios". —¿Qué? —Julio. El inversionista japonés que casi se retira porque los números "no cuadraban". No fueron las finanzas de Khoa las que estaban mal. Fueron tus desviaciones de fondos las que crearon discrepancias. Yo recalibré los reportes y los presenté correctamente. —Kylie dio otro paso hacia Alexa, quien retrocedió instintivamente. —Octubre. El problema de producción en la fábrica de Milán. Diciembre. La filtración de diseños a la competencia que casi nos cuesta la colección de primavera. Febrero. El error en los contratos que habría resultado en una demanda millonaria. —Con cada palabra, Alexa palidecía más y yo me estaba dando cuenta de todo lo que era Kylie en esta empresa. —¿Quieres saber quién salvó esta empresa una y otra vez? —dijo Kylie viendo entre Alexa y mí—. No fuiste tú, Alexa. Nunca fuiste tú. —Eres solo una secretaria —escupió Alexa de manera atropellada—. No sabes nada sobre… —En un segundo, la mano de Kylie estaba impactando fuertemente contra la mejilla de Alexa. El sonido de la cachetada resonó en la oficina. Me quedé congelado. Kylie acababa de abofetear a Alexa. Mi eficiente, tranquila, inofensiva y nunca causa problemas, Kylie, ya no era para nada lo que aparentaba ser. —Escúchame bien —dijo Kylie, señalando con su dedo—.Pasé tres años viendo cómo usabas a Khoa. ¿Cómo tomabas crédito por un trabajo que no hiciste? ¿Cómo desviabas fondos pensando que nadie se daría cuenta? ¿Cómo planeabas tu pequeño esquema con tu hermanastro desde el inicio? —Los ojos de Alexa se abrieron de par en par. —¿Cómo...? —¿Cómo sé? Porque a diferencia de ti, yo realmente trabajé en esta empresa. Estuve en cada reunión, revisé cada número, arreglé cada desastre que creaste. —Kylie se inclinó más cerca—. Y ahora que finalmente te vas, déjame ser absolutamente clara. Si intentas dañar a Khoa o a esta empresa de cualquier forma, me aseguraré personalmente de que cada detalle de tu fraude se vuelva público. ¿Los fondos desviados? Tengo copias de cada transacción. ¿Las facturas falsas? Archivadas y fechadas. ¿Tus amenazas sobre "esquinas cortadas"? No hay ninguna. Todo ha sido legal porque yo me aseguré de ello. —Alexa la miró como si estuviera viendo a un fantasma. —No... no puedes... —Puedo y lo haré. —Kylie enderezó su postura—. Ahora, vas a salir de esta oficina. Vas a firmar los papeles que el abogado de Khoa te envíe. Vas a tomar tu liquidación y desaparecer y si vuelvo a verte cerca de esta empresa, cerca de Khoa, o incluso mencionando su nombre en público… —Dejó la amenaza colgando en el aire, más efectiva por lo que no dijo. Alexa me miró, buscando ¿qué? ¿Defensa? ¿Apoyo? No dije nada. No podía. Estaba demasiado ocupado procesando lo que acababa de presenciar. —Esto no termina aquí —dijo Alexa finalmente, pero su voz no tenía la misma fuerza de antes. —Sí, sí termina. —Kylie abrió la puerta—. Ahora sal. Alexa se dirigió a la puerta, pero se detuvo al lado de Kylie. —Él nunca te verá, ¿sabes? —susurró, lo suficientemente alto para que yo escuchara—. Seguirás siendo solo la secretaria que limpia sus desastres. —Kylie sonrió. —Ya lo veremos. —Alexa salió y el silencio que quedó fue absoluto. Hasta que se rompió por un aplauso lento. Me giré hacia la puerta. Mi madre estaba parada ahí, elegante como siempre en su traje de diseñador, sus ojos oscuros evaluando la escena con esa mirada que podía hacer temblar a los ejecutivos más experimentados. La mujer que construyó un imperio textil antes de los treinta. La mujer que me enseñó que el poder verdadero no se grita, se demuestra. —Mamá. No sabía que estabas... —Evidentemente —Entró a la oficina, cerrando la puerta detrás de ella. Sus ojos se posaron en Kylie—. Esa fue una exhibición bastante impresionante. —Kylie se había puesto pálida, toda esa confianza anterior evaporándose. —Señora Libón, yo… lo siento, no debí... —¿Disculparte? —Mi madre arqueó una ceja—. ¿Por qué? Esa mujer insultó a mi hijo y a su empresa. Alguien tenía que ponerla en su lugar. Se acercó a Kylie, viéndola de pies a cabeza. Me imagino que esté admirando los cambios en su apariencia. —¿Kylie Henderson? —Sí, señora. —He oído tu nombre. Khoa lo menciona ocasionalmente. "Kylie arregló esto", "Kylie organizó aquello". —Mi madre me miró—. Aunque parece que no mencionó la mitad de lo que realmente haces. —Antes de que pudiera responder, mi boca se movió sin mi permiso. —Mamá, ella es... —las palabras salieron antes de pensarlas— mi novia. El silencio fue ensordecedor. Kylie me miró con los ojos muy abiertos. Mi madre arqueó ambas cejas. ¿Qué demonios acababa de hacer?
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