KYLIE
—No exactamente. —Saqué mi teléfono, abriendo mis notas—. Esta mañana encontré una oportunidad de inversión. Vertix Innovations. Tecnología de tejidos inteligentes. Si Libón & Galeano invierte ahora, podrían tener acceso exclusivo a una tecnología que los pondría años adelante de la competencia.
—¿Y qué con eso?
—Y no le pasé el reporte a Khoa. —Sabrina me miró fijamente.
—Kylie...
—Lo guardé. Porque con Alexa fuera y yo como su esposa, aunque sea falsa, tendré la posición para presentar esta inversión adecuadamente. Es una inversión de cinco millones, es arriesgado, pero los números son sólidos. Si funciona, duplicaremos el valor de la empresa en dos años.
—¿Y si no funciona?
—He hecho mi investigación. Tengo el ochenta y siete por ciento de certeza de que funcionará.
—No hay nada cien por ciento seguro en los negocios.
—Por eso es el momento perfecto. —Me incliné hacia adelante—. Khoa está vulnerable ahora. Necesita reconstruirse, demostrar que puede tener éxito sin Alexa. Si yo presento esta inversión, si funciona, no solo salvo a la empresa, también demuestro mi valor. No como secretaria, sino como una socia real. —Sabrina tomó un largo sorbo de su vino.
—Esto es increíblemente calculador de tu parte.
—Lo es. —dije sirviendo lo último de la botella de vino.
—Y arriesgado y completamente loco.
—Definitivamente.
—Pero... —Sabrina dejó su copa— también es brillante, de una forma retorcida y potencialmente desastrosa, pero brillante. Me gusta que te quieras empoderar y mostrar quién verdaderamente eres. —Sonreí por primera vez en horas.
—¿Entonces crees que debería hacerlo?
—No dije eso. Dije que es brillante, pero, Kylie. ¿Qué pasa si funciona? ¿Qué pasa si te casas con él, salvas su empresa, te enamoras aún más de él, y al final del tiempo él solo cumple el contrato y se va? ¿Qué pasa si nunca te ve como algo más que una conveniencia? —Esa pregunta me dolió más de lo que esperaba.
—Entonces al menos lo intenté —dije suavemente—. Al menos no me quedé preguntándome ¿qué hubiera sido si? por el resto de mi vida.
—O podrías terminar con el corazón roto y sin trabajo.
—No sin trabajo. Voy a negociar el salir siendo la vicepresidenta ejecutiva, permanente, incluso después del divorcio.
Sabrina casi escupe su vino.
—¿Qué harás que?
—Mañana. Llamaré a mi abogado antes de darle mi respuesta. Si voy a hacer esto, lo haré bien. Habitaciones separadas, cargo permanente, protección de nuestros activos. Fidelidad mutua durante el matrimonio.
—Detente. ¿Fidelidad mutua? —dijo moviendo sus manos casi frente a mi rostro mientras negaba. Estoy por sacarle canas prematuramente a la pobre mujer.
—Apariencias, Sabrina. Si vamos a vender esto como real, no podemos arriesgarnos a que ninguno de los dos sea visto con otra persona.
—O... —Sabrina me miró con esa expresión de psicóloga que odiaba— te aseguraste de que no pueda estar con nadie más mientras descubres si puedes hacerlo enamorarse de ti. —No respondí. Porque, de nuevo, tenía razón. No iba a dejar que se metiera con otra lagartona teniéndome a mí a su lado.
—Dios mío. —Sabrina se rió—. Kylie Henderson. La chica que nunca se arriesga emocionalmente, que calcula cada movimiento, que se esconde detrás de ropa holgada y lentes falsos está a punto de jugárselo todo por un hombre que ni siquiera sabe quién es realmente.
—Cuando lo dices así, suena terrible.
—Es terrible, romántico y completamente insano —Se acercó, tomando mi mano—, pero si alguien puede hacer que esto funcione, eres tú. Solo prométeme algo.
—¿Qué?
—Que en algún momento, antes de que sea demasiado tarde, le dirás la verdad. Toda la verdad. Porque un matrimonio, incluso uno falso, no puede construirse sobre mentiras para siempre. —Apreté su mano—. Te quiero como la hermana que no tuve y me dolería verte llorando por ese hombre.
—Lo prometo. —Ambas sabíamos que esa era una promesa que podría no cumplir. Sabrina se recostó en el sofá, con su expresión pensativa.
—Hay otro dilema que no has mencionado.
—¿Cuál? —dije dando el último sorbo a mi copa.
—Tu padre. —Y para mi pesar, ahí estaba. El elefante en la habitación en el que evitaba pensar.
Richard Henderson. El hombre que había planeado mi vida desde que nací.
Universidad prestigiosa, listo. Graduada con honores. listo. Experiencia práctica (que toleró a regañadientes), listo y luego debía volver a casa. Para ser la mano derecha de Jacob. Casarme con algún heredero de sus círculos de negocios. Heredar parte del imperio familiar.
Todo medido, cuidadosamente planeado y súper controlado por el señor en cuestión.
—¿Qué pasa con él? —pregunté haciéndome la desentendida, aunque sabía exactamente a dónde iba Sabrina.
—Kylie, han pasado tres años. Tu experiencia práctica temporal se ha extendido mucho más de lo que tu padre esperaba. Has estado evitando sus llamadas sobre volver a la empresa.
—He estado ocupada. —Sabrina cruza sus brazos.
—Has estado escondida. —Sabrina me miró directamente—. Pero si te casas con Khoa Galeano, hijo de Alan Galeano y Susy Libón, eso cambia todo. Ellos son casi realeza.
Mi mente comenzó a trabajar, viendo los ángulos que había estado subconscientemente evitando.
—Mi padre no puede obligarme a volver a Henderson Global si estoy casada con alguien de otra familia empresarial prominente.
—Exacto. Especialmente si tu "esposo" es dueño de su propia empresa en crecimiento. Ya no serías la hija rebelde jugando a ser secretaria. Serías —Sabrina hizo un gesto— la esposa del CEO, vicepresidenta ejecutiva de una empresa de moda sostenible e independiente. —El corazón me latía más rápido. Simplemente al escucharla decir que seré la esposa de Khoa.
—Podría finalmente salir de debajo de su sombra.
—Podrías, pero —Sabrina hizo una pausa— tu padre no es tonto, Kylie. Investigará a Khoa y cuando lo haga, querrá saber por qué su hija, que tiene once millones en inversiones personales, está casándose con alguien cuya empresa, aunque exitosa, todavía está construyendo capital.
—Trece millones —corregí automáticamente—. Hice una buena inversión en cripto el mes pasado.
—Jesús. —Sabrina movió su cabeza en negación—. El punto es, tu padre va a pensar que Khoa te está usando por tu dinero.
—Que es irónico, considerando que Khoa no tiene idea de que tengo dinero.
—Exactamente. ¿Cómo vas a manejar eso? —Me puse de pie, caminando de nuevo. Mi mente trabajaba a mil por hora, calculando escenarios, probabilidades y resultados.
—Le diré a mi padre la verdad o al menos parte de ella.
—¿Qué parte?
—Que me enamoré. Que Khoa no sabe sobre mi familia, sobre mi dinero. Que quiero que funcione sin esas complicaciones. Le pediré que mantenga mi identidad discreta. Él nunca ha sido una figura pública, por lo que si viene a la boda no podrán ligarlo al grupo Henderson.
—¿Y crees que aceptará?
—No tendrá opción. Si intenta interferir, revelaré mi identidad a Khoa yo misma, en mis propios términos. Mi padre sabe que soy capaz de hacer exactamente eso. —Sabrina silbó suavemente.
—Estás jugando ajedrez en múltiples tableros a la vez.
—Es lo que hago mejor.
—¿Y si alguno de esos tableros se cae? —Me detuve a verla.
—Entonces me aseguraré de que no sea el que tiene a Khoa. —Nos quedamos en silencio por un momento. La presión de lo que estaba a punto de hacer se asentó sobre mis hombros como un manto invisible.
—Kylie, ¿realmente vale la pena? Todo esto, ¿las mentiras, la manipulación, el riesgo vale la pena por un hombre que nunca podría verte de la forma que quieres? —Con esa pregunta me remonté a mis recuerdos en los últimos tres años como secretaria de Khoa. Pensé en la forma en que sus ojos brillaban cuando hablaba de sus diseños. En cómo se quedaba hasta tarde en la oficina, perfeccionando cada detalle. Su risa genuina que raramente mostraba, pero que cuando lo hacía, iluminaba toda la habitación. La forma en que trataba a cada empleado con respeto, sin importar su posición.
Pensé en tres años de amarlo en silencio y protegerlo desde las sombras. Conocerlo mejor que nadie, mientras él apenas sabía mi nombre completo.
—Sí —dije finalmente—. Vale la pena. —Sabrina asintió lentamente.
—Entonces hazlo, pero, Kylie, cuando todo esto explote, porque explotará eventualmente, asegúrate de que estés preparada para las consecuencias.
—Siempre lo estoy.
—No. —Sabrina se puso de pie, caminando hacia mí—. No hablo de consecuencias financieras o profesionales. Hablo de las emocionales. Quiero que siempre mantengas los pies sobre la tierra. Que seas honesta con tu corazón, que a veces olvidas que tienes uno y necesitas estar preparada para sentir todo. El amor, sí, pero también el dolor que una situación como esta puede causarte. —Tragué con dificultad, sintiendo un nudo en la garganta. Agradecía tener a Sabrina a mi lado, ella siempre era ese polo tierra, aunque sus palabras eran duras, siempre estaban llenas de verdad.
—¿Y si no puedo hacerlo? ¿Abrirme así?
—Entonces este matrimonio, real o falso, está condenado desde el inicio. —Sabrina puso sus manos en mis hombros—, pero conociéndote, creo que ya has comenzado a abrirte. Por eso estás tan asustada. —Tenía razón, esas eran las palabras correctas, estaba asustada, súper aterrada, de hecho, pero también estaba emocionada y me sentía viva de una forma que no había estado en años.
—Entonces lo haré. Me casaré con Khoa Galeano, presentaré la inversión de Vertix, enfrentaré a mi padre y encontraré una forma de hacer que funcione.
—¿Y el amor?
—El amor llegará, si no, pues, al menos sabré que lo intenté. —Sabrina me abrazó fuerte.
—Eres increíblemente valiente o increíblemente estúpida. Todavía no decido cuál, pero igual te quiero.
—¿Puede ser ambas?
—Con esto, definitivamente. —Nos separamos, y Sabrina me sirvió más vino.
—Bien. Si vamos a hacer esto, hagámoslo bien. ¿Cuál es tu plan paso por paso?
—Primero necesito ir de compras. Necesito volver a ser yo. —Sabrina juntó sus dedos índices con sus pulgares como si fueran piquitos de pato.
—Cariño, ya era hora. Déjame ver si Xander y su equipo están disponibles en este momento. Necesitamos que pases de secretaria invisible a empresaria ingobernable.
Y así pasamos las siguientes tres horas. Entre maquillaje, ropa, zapatos, música y una buena comida.
Cuando todos se habían ido. Hablamos de cada movimiento y cómo podría manejar cada una de las situaciones y cómo ella podría ser un soporte. Era medianoche cuando finalmente salí del apartamento de Sabrina. En mi teléfono, redacté un mensaje para mi abogado.
"Sr. Sandro, necesito discutir algunas cosas con usted a primera hora de la mañana. - Kylie"
Mi dedo se quedó suspendido sobre el botón de enviar. Este era el punto de no retorno. Una vez que enviara esto, todo cambiaría. No habría vuelta atrás. Pensé en tres años de ser invisible, vivir escondida y amar en silencio. Motivada por eso, presioné enviar.
La respuesta llegó tres minutos después.
"Nos hablamos mañana, señorita Henderson. - Sandro Lee”
Muy pronto sería la señora Galeano. El nombre resonó en mi mente mientras conducía a casa. Kylie Galeano o Kylie Henderson me mantendría profesionalmente. Ese era un detalle que resolveríamos pronto, pero mientras me preparaba para dormir esa noche.
Me di cuenta de que había pasado tres años jugando a la defensa. Ahora era momento de jugar a la ofensiva y Kylie Henderson nunca perdía cuando jugaba para ganar.