LA FAMILIA

2586 Palabras
KHOA Había algo diferente en Kylie después de su conversación con mi padre. No podía identificarlo exactamente. Seguía siendo atenta, respondiendo a las preguntas de mi madre sobre flores y decoraciones con una paciencia que yo definitivamente no tenía, pero había una tensión en sus hombros que no estaba ahí antes. —¿Estás segura de que estás bien? —pregunté de nuevo cuando mi madre finalmente se alejó para tomar una llamada, dejándonos solos por un momento bajo la cúpula de vidrio del conservatorio. —Sí. ¿Por qué lo preguntas? —Porque has estado jugando con el cierre de tu bolso durante los últimos diez minutos. —Kylie se detuvo inmediatamente, mirando su bolso como si lo viera por primera vez. —Es solo... tu padre es intimidante. —¿Te intimidó? —Lo sabía, Alan siendo Alan con Kylie. —No más de lo esperado. —Sonrió viendo hacia otro lado—. Solo quería asegurarse de que mis intenciones fueran apropiadas. —Algo en la forma en que dijo eso me molestó. —Kylie, si mi padre te hizo sentir incómoda de alguna forma… —No lo hizo. De verdad. —Puso una mano en mi brazo y el toque me hizo estremecer—. Solo fue una conversación de abogado. Nada que no pudiera manejar. —La miré, estudiando su expresión. Había algo que no me estaba diciendo, pero antes de que pudiera presionar más, mi madre regresó. —¡Khoa! Kylie acaba de tener la idea más brillante para la recepción. Cuéntale, querida. —El resto de la visita pasó en un torbellino de decisiones sobre decoraciones que honestamente no me importaban. Flores blancas o crema, luces colgantes o candelabros, hasta si era un menú de tres platos o buffet. Cada vez que intentaba hablar con Kylie a solas, mi madre aparecía con otra pregunta, otro detalle que para ella era "crucial" que necesitaba nuestra atención inmediata. Finalmente, cuando salimos del conservatorio dos horas después, estaba exhausto, definitivamente organizar una boda era más trabajoso de lo que me imaginé. —Tu madre tiene mucha energía —comentó Kylie mientras caminábamos hacia el auto. Suspiré porque mi madre así era y así será siempre. —Bienvenida a mi vida. —dije sacando la llave del auto. —¿Siempre es así? —Para nada, por ahora puedo decir que ella se estaba controlando. —Abrí la puerta del pasajero para ella—. Deberías verla cuando realmente se emociona por algo. —Kylie se rió, ese sonido suave que estaba empezando a gustarme más de lo que debería. Condujimos en silencio por unos minutos. El sol de la tarde creaba patrones dorados en su rostro. Tenía una pequeña sonrisa mientras miraba por la ventana y me tomé un tiempo para observarla más que la carretera. —Oye —dijo de repente, haciendo que volviera mi atención a la calle—. ¿Puedo preguntarte algo? —Claro. —dije aclarando mi garganta. —¿Por qué realmente me elegiste? Y no me digas porque confiabas en mí. Tiene que haber más que eso. —La pregunta me tomó desprevenido, especialmente porque creí haberla dejado atrás, pero era claro que ambos aún seguimos con muchas preguntas. Mantuve los ojos en la carretera, considerando mi respuesta. —Porque... —hice una pequeña pausa buscando las palabras correctas— después de Alexa, después de descubrir que todo era una mentira, necesitaba algo real o al menos, algo honesto en su falsedad. —Eso no tiene sentido. —Lo sé. —Me reí de lo patético que era—. Pero contigo, al menos sé dónde estoy parado. Es un acuerdo. Términos claros. No hay juegos. —Vi cómo su expresión cambiaba sutilmente. Su semblante era diferente entre tristeza y culpa. —¿Sin juegos? —repitió suavemente. —Bueno, juegos diferentes. —Tomé su mano, sorprendiéndome a mí mismo con el gesto—. Juegos donde ambos conocemos las reglas y estamos dispuestos a jugar. —Kylie miró nuestras manos entrelazadas, sus dedos pequeños contra los míos. —¿Y si las reglas cambian? —¿Qué quieres decir? —dije cuando su mirada fue hacia la ventana. —Nada. Solo pensando en voz alta. —Antes de que pudiera presionar más, mi teléfono sonó y en la pantalla del auto apareció una llamada de mi madre. —¿Sí, mamá? —dije después de presionar el botón sobre la pantalla. —Khoa, cariño, se me olvidó mencionar. Tu padre y yo insistimos en que Kylie cene con nosotros esta noche. Una cena familiar apropiada. Las gemelas están emocionadas por conocerla, y Landon llegó temprano de la academia solo para esto. —Miré a Kylie, quien claramente podía escuchar a mi madre, pues su voz retumbó por todo el lugar. —Mamá, no sé si Kylie tiene planes… —Y era totalmente cierto, no quería presionar a Kylie imponiendo la intensidad de mi familia sobre ella. —No tengo planes —dijo Kylie rápidamente, se giró y me sonrió cerrando sus ojos—. Me encantaría. —Nunca le había visto un gesto tan divertido, la verdad es que se vio bastante tierna. —¿Ves? Ella quiere. Los esperamos a las siete. ¡No lleguen tarde! —Colgó antes de que pudiera protestar. —No tienes que hacer esto —le dije a Kylie—. Puedo inventar una excusa... —Khoa, voy a ser parte de tu familia en menos de tres semanas. Tiene sentido que los conozca a todos. Es preferible que sea ahora. Así los conozco y sabré a quién tendré que dormir para que no se presente a la boda. —No pude evitar carcajearme ante su comentario. Sonaba a algo que yo haría. Mis hermanos eran realmente exasperantes. —Mis hermanos pueden ser intensos. —Mencioné intentando prepararla para esa pequeña batalla. —¿Son más intensos que tu padre? —Diferente tipo de intensidad. Cristal y Jade son gemelas, pero completamente opuestas y Landon, bueno, es un adolescente con todas las alegrías que eso conlleva. —Suenas aterrado de un chico bastantes años menor que tú. —Lo estoy. —Y no estaba bromeando completamente. Llegamos a la casa de mis padres a las siete en punto. Esta vez, la casa estaba completamente iluminada, música sonando desde el interior, voces y risas llenando el aire sofocando mis oídos. —Dios —murmuré—. Parece que trajeron a toda la familia. —¿Toda? —Tíos, primos, probablemente los vecinos también. —dije para ver la reacción de Kylie la cual se veía pálida. —Pensé que dijiste cena familiar pequeña. —Para mi madre, esto es pequeño. —Tomé su mano—. Oye, si es demasiado, podemos irnos. Inventar una emergencia de trabajo o... —No. —Kylie cuadró sus hombros, esa determinación que había visto cuando enfrentó a Alexa apareciendo de nuevo—. Puedo hacer esto. Vamos a conocer a las pequeñas fieras a las que les tienes miedo. —dijo avanzando hacia la entrada. Apretando aún más mi mano. —Esa es mi chica. —Las palabras salieron antes de que pudiera detenerlas. Kylie me miró, sorprendida. Yo también lo estaba. —Quiero decir... ya sabes. Mi futura esposa. Mi... —me detuve, sintiéndome ridículo. —Tu chica —terminó ella suavemente, una pequeña sonrisa en sus labios—. Está bien. Me gusta cómo suena, mi chico. —Algo en mi pecho se apretó y rápidamente entramos a la casa e inmediatamente fuimos envueltos en caos. —¡Khoa! —Dos voces idénticas gritaron al unísono. Cristal y Jade aparecieron de la nada, prácticamente tirándose sobre mí. Mis hermanas de veintiún años de energía pura multiplicadas por dos. —¿Dónde está? ¿Dónde está tu prometida? —Cristal, reconocible por su cabello corto, me apartó para ver a Kylie—. Oh, Dios mío, eres hermosa. —Mucho más bonita que Alexa —añadió Jade, su cabello largo cayendo sobre sus hombros—. Sin ofender a Alexa. —Toda la ofensa a Alexa —corrigió Cristal—. Era una perra. —¡Cristal! —llamó mi madre desde la cocina—. ¡Lenguaje! —¡Es verdad! —gritó Cristal de vuelta. Kylie se rió, genuinamente, y algo de tensión dejó sus hombros. —Es un placer conocerlas. He oído mucho sobre ustedes. —Nada bueno, espero —dijo Jade, tomando el brazo de Kylie y guiándola hacia adentro—. Ven, tienes que conocer a Landon. Está fingiendo que no le importa, pero ha estado preguntando por ti toda la semana. —No es cierto —llegó una voz adolescente desde el sofá. Landon. Mi hermano menor. Dieciséis años y en esa etapa incómoda donde trataba de parecer mayor de lo que era. Estaba intentando verse desinteresado, pero lo conocía lo suficiente para ver la curiosidad en sus ojos. Odiaba el hecho de que fuera unos pocos centímetros más alto que yo y lo usara como broma en mi contra todo el tiempo. —Landon, esta es Kylie —dije, jalándolo de su refugio en el sofá—. Kylie, mi hermano menor, Landon. —Hola. —Landon le dio la mano, intentando parecer maduro—. Bienvenida a la locura. —Gracias. —Kylie le estrechó la mano seriamente—. He oído que vas a la Academia Harrow, eso es muy impresionante. —Dato que mi madre le dio mientras hablábamos de mis hermanos, mientras mirábamos los detalles de la boda. Los ojos de Landon se iluminaron. —¿Lo conoces? —Leí sobre ella. Excelente programa académico. —Es aburrido la mayor parte del tiempo, pero sí. —Landon se relajó visiblemente—. ¿Vas a vivir con Khoa después de la boda? —Landon —advertí. —¿Qué? Es una pregunta legítima. —Él y su vocabulario tan intelectual. —Sí —respondió Kylie—. Vamos a vivir juntos. —¿En su penthouse o conseguirán algo nuevo? —Todavía no lo hemos decidido. —Respondí. —Deberían conseguir algo con jardín. Así tal vez le ayudes a Khoa a no matar todas sus plantas. —Kylie me miró con la ceja alzada. Sin poder comprender el comentario. —No mato todas mis plantas. —Landon no dejaba nada de lo que hiciera mal pasar. Por eso teníamos muchos disgustos. Hace meses mi hermano salió de la academia por sus vacaciones de verano, por lo que estuvo en casa de mis padres la mayor parte del tiempo hasta que se cansó de escuchar a nuestros padres en sus andanzas. Digamos que hemos escuchado mucho la historia del poderoso Padawan en nuestra vida. En fin. Insistió en venir a mi departamento y en la entrada había una planta de la felicidad como él les dice, que él mismo me había dejado en su última visita y la planta se secó. Vaya error el mío, porque no ha podido dejar tranquilo el tema. —Tienes un cactus muerto, hermano. Un cactus. —Cristal y Jade se ríeron. Kylie intentó ocultar una sonrisa detrás de su mano. —Bien, todos —dijo mi madre, apareciendo en la cocina—. La cena está lista. Vamos a la mesa. La cena fue caótica como siempre y como era de esperarse. En el mejor sentido posible. Mi madre había hecho suficiente comida para alimentar a un ejército. El comedor estaba lleno, mis padres estaban sentados en las cabeceras, yo al lado de Kylie, las gemelas enfrente, Landon junto a ellas. —Entonces, Kylie —comenzó Jade después del primer plato—. ¿Cómo terminaste trabajando para nuestro hermano? Khoa nunca menciona a su personal. —Porque mi personal no es tema de conversación en cenas familiares —dije. —Ahora sí —respondió Cristal—. Ella va a ser familia. —Kylie tomó un sorbo de vino antes de responder. —Conocí a Khoa hace tres años en una exposición de empresas emergentes en la universidad. Su presentación fue muy inspiradora. Solicité el puesto de asistente ejecutiva poco después. —¿Y te enamoraste de él en el proceso? —preguntó Jade sin rodeos. —Jade —le advertí. Ya las preguntas comenzaron a tornarse más pesadas. —¿Qué? Todos estamos pensándolo. —No todos tenemos tu falta de filtro. —dije poniendo mis ojos en blanco. Kylie puso una mano sobre la mía debajo de la mesa, apretando suavemente. —Fue gradualmente —dijo con tranquilidad y con una sonrisa que iluminaba su rostro—. No fue amor a primera vista. Fue trabajar juntos, ver su pasión por la empresa. Sumando a su dedicación y la forma en que trata a todos con respeto, desde el CEO hasta el personal de limpieza. Esas palabras me golpearon con bastante fuerza. Eso no parecía ser mentira porque sonaban sinceras. Demasiado sinceras para ser solo actuación. —Eso es tan romántico —suspiró Cristal. —Es cursi —corrigió Landon, pero estaba sonriendo. Lo cual era algo muy bueno. Mi hermano se comportó como un idiota cuando traje a Alexa a casa. Muy diferente de esta noche. —¿Y tú? —preguntó Jade, volviéndose hacia mí—. ¿Cuándo te diste cuenta de que querías casarte con ella? —Buena pregunta. Porque la verdad era que la propuesta había sido impulsiva, nacida de dolor y necesidad de control, pero ahora, sentado aquí con Kylie al lado, viendo cómo interactuaba con mi familia con esa gracia tan natural que emana de ella. —Cuando me di cuenta de que había estado buscando en el lugar equivocado —dije finalmente—. Kylie estuvo ahí todo el tiempo. Solo necesitaba prestar atención. Me giré para ver a Kylie y vi cómo ella me miraba, sonreí al ver la sorpresa genuina en sus ojos. —Ugh, ustedes dos van a hacer que vomite azúcar —dijo Landon, pero no había malicia en su manera de decirlo. —Déjalos, Landon —dijo mi madre, sus ojos brillando con lo que sospechosamente parecían lágrimas—. Es hermoso ver cuando tu hijo finalmente encontró el amor. —Mamá, no llores —protesté, aclarando mi garganta. Creo que amor no era aún, pero, como lo mencioné a mis padres, estaba llegando ahí. Era estúpida la manera en que las cosas cambiaban de un día para otro. Ya que hace tres días, tenía una novia y ni siquiera sabía quién era mi asistente ejecutiva. Y ahora estaba cenando con mi familia con mi futura esposa, quien también era mi asistente ejecutiva. Vaya enredo. —No estoy llorando. Tengo algo en el ojo. —dijo apretando su párpado inferior para limpiarse las lágrimas. —Ambos ojos, aparentemente —murmuró mi padre, pero estaba sonriendo. —El resto de la cena pasó con más facilidad. Las gemelas interrogaban a Kylie sobre todo, desde su música favorita hasta sus opiniones sobre la moda. Landon hablaba sobre su escuela, claramente intentando impresionarla con sus logros académicos. Kylie los manejaba a todos con una facilidad que me dejaba asombrado. Respondía las preguntas de las gemelas sin revelar demasiado. Escuchaba a Landon con genuino interés. Incluía a mis padres en la conversación sin hacerlo forzado. Era perfecta, demasiado perfecta y eso debería haberme hecho sospechar. Debería haberme hecho preguntarme qué más no sabía sobre ella, pero en lugar de eso, me encontré simplemente observándola. Capítulo 1/2. Feliz día de San Valentín, mis hermosuras.
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