MI MUNDO SE DESMORONÓ

1477 Palabras
KYLIE Mi mundo se desmoronó. —Oh, Dios. —Me senté pesadamente—. ¿Cuándo? ¿Cuándo hablaste con el señor Alan? —Mi corazón comenzó a latir súper rápido. —Esta mañana. Antes de tu reunión con ellos. —Esta mañana. Lo que significaba que cuando Khoa me besó, cuando dijo esas cosas hermosas sobre tres años y verme realmente. Su padre ya sabía todo sobre mí y no dijo nada. Dejó que me sentara ahí, nerviosa, preocupada de que Khoa descubriera mi secreto, cuando él ya lo sabía. —Kylie, entiendo que estés molesta, pero... —Molesta. —Me reí—. Molesta no cubre ni la mitad de lo que siento ahora mismo. —Hice lo que era mejor para ti. —No. Hiciste lo que era mejor para ti, como siempre, tener tu control y para tu imagen de ser el padre protector que maneja todo. —Mis palabras sonaron mucho más fuerte de lo que quería decir—. Pero no pensaste en lo que yo quería. En lo que necesitaba. —Lo que necesitas es protección. —Odiaba cuando se comportara así. Como si yo aún fuera una niña de quince años. —Lo que necesito es que mi padre confíe en mí. —Confío en ti. —Mentira. Si confiaras en mí, habrías respetado mi decisión. Habrías dejado que yo manejara esto a mi manera. —Tu manera estaba llena de mentiras y secretos. Y eso no va conmigo, porque sé de primera mano lo mal que eso termina, decidí hablar con la verdad. El hombre llamó, yo contesté y hablé con la verdad. —¡Eran mis mentiras para contar! ¡Mis secretos para revelar! —Estaba gritando de nuevo—. ¡Pero no, claro! Richard Henderson siempre sabe mejor. Richard Henderson siempre tiene que estar en control. —No te estoy tratando de controlar… —intentó seguir hablando, pero de nuevo lo interrumpí. —Eso es exactamente lo que estás haciendo. Es lo que siempre has hecho. Controlar mi educación, mi carrera y ahora intentas controlar mi matrimonio. —Kylie, eso no es justo. —¿No es justo? ¿Sabes qué no es justo? Que durante tres años intenté probarme a mí misma. Construir algo por mi cuenta y justo cuando finalmente... —mi voz se quebró— justo cuando finalmente tengo algo real, algo mío, tú lo destruyes. —No estoy destruyendo nada. —Sí lo estás. Porque ahora Khoa sabe. Sabe sobre el dinero, sobre la familia, sobre todo. Y cada momento que tuvimos, cada conversación, cada... —pensé en el beso, en sus palabras, en el casi beso en el auto— todo está teñido con la pregunta ¿lo dijo porque lo sintió o porque sabe quién soy realmente? —Y por primera vez en la conversación, mi padre no tenía una respuesta. —No pensé en eso —dijo finalmente. —No. No lo hiciste. Porque nunca piensas en cómo tus acciones me afectan. Solo piensas en protegerme, controlarme y en asegurarte de que no cometa errores. —Kylie... —No quiero escucharlo. —Las lágrimas finalmente comienzan a rodar por mis mejillas—. No quiero tus excusas o tus justificaciones. Solo quiero... necesito… —No pude terminar. Porque no sabía qué necesitaba en ese momento. Solo quería intentar aliviar esta angustia en mi interior. —Lo siento —dijo mi padre y sonó genuino por lo que respiré profundo—. No quise lastimarte. —Pero lo hiciste. —Limpié mis lágrimas de nuevo—. Y ahora tengo que lidiar con las consecuencias. —¿Qué vas a hacer? —No lo sé. —Y era la verdad por los momentos debía esperar—. Pero sea lo que sea, lo haré sola. Sin tu ayuda y por favor, sin tu interferencia. —Kylie, no seas irracional. —Ser irracional es casarme con un hombre que probablemente me ve como una mentirosa ahora, gracias a ti, pero supongo que es mi problema, ¿no? Mi desastre para arreglar. —Si hablaras con él, si explicaras... —No voy a hacer nada hasta que hable con Khoa y cuando lo haga, será en mis términos. No los tuyos. —Mi paciencia había huido de mí por completo. Él no tenía ni la menor idea de lo que yo estaba sintiendo en ese momento. Era como si me robaran la única oportunidad que tenía de intentar tener algo con el único hombre que me ha hecho sentir curiosidad en el amor. Estaba realmente aterrada por haberlo perdido del todo. —¿Y qué pasará con nuestra reunión el próximo fin de semana en la cena con los Galeano? —La pregunta me hizo reír. Sí que sabía cómo hacerme exasperar este señor cuando no tenía escapatoria. —¿Realmente crees que el señor Alan va a querer conocer a la familia después de esto? Probablemente piensa que soy una mentirosa calculadora, quien sabe de qué calaña. —Creo que Alan es lo suficientemente inteligente para ver que eres una mujer joven en una situación complicada con un padre sobreprotector. —Qué generoso de tu parte, papá. —Kylie... —Tengo que irme. —No podía seguir hablando con él—. Te avisaré sobre el fin de semana. —Kylie, por favor. Sé que estás enojada, pero... —No estoy enojada, papá. —Mi voz se quebró—. Estoy destrozada. Porque el único secreto que quería mantener, la única cosa que era completamente mía, me la quitaste. —No quise... —Pero de igual manera lo hiciste y ahora tengo que vivir con eso. —Colgué antes de que pudiera responder. Me quedé ahí, en medio de mi sala de estar, temblando. No esperaba tener este tipo de llamada con mi padre. Estaba lista para la batalla, pero siento que acabo de perder la guerra que he venido teniendo en los últimos tres años. Mi teléfono cayó de mi mano al sofá y lo único en mi cabeza era si Khoa sabía. Si el señor Alan le había dicho, tenía que haberlo hecho y Khoa no había dicho nada. ¿Por qué? ¿Por qué no decir algo? Mi teléfono vibró con un mensaje. "¿Sigues libre mañana? Pensé que podríamos ir a ver el lugar de la boda. - K" Miré el mensaje con las lágrimas nublando mi visión. No sabía qué hacer en ese momento. ¿Le respondía? ¿Lo confrontaba? ¿Fingía que nada había pasado? No tenía idea de qué decir o cómo actuar en ese momento, pero una cosa era clara… la conversación que íbamos a tener no sería sobre lugares de boda. Iba a ser sobre verdades, mentiras y si este matrimonio tenía alguna posibilidad de sobrevivir antes de que siquiera comenzara. No respondí el mensaje de Khoa esa noche. Ni la mañana siguiente adopté la postura de cobarde. Era domingo, por lo que me quedé en mi apartamento, alternando entre llorar, enfurecerme y revisar obsesivamente mi teléfono esperando... no sabía la verdad. ¿Una explicación? ¿Una confesión? A las diez de la mañana, mi teléfono sonó y era Khoa. Dejé que fuera al buzón de voz, luego, volvió a llamar e ignoré la llamada de nuevo. Al tercer intento, no me quedaba de otra más que responder. —¿Sí? —¿Kylie? —Sonaba preocupado, enojado como yo lo esperaba—. ¿Estás bien? No respondiste mis mensajes. —Estoy bien. Solo... ocupada. —¿Demasiado ocupada un domingo para responder un mensaje de texto? —Cerré los ojos porque tenía razón. Estaba siendo infantil ante todo esto. Me pellizqué una nalga y la mujer valiente salió de nuevo. —Lo siento. Ha sido... un día complicado. —¿Quieres hablar de ello? «Sí. Quiero preguntarte si sabes quién soy realmente. Quiero saber si todo lo que dijiste ayer fue una mentira». Pensé —No. Estoy bien. —Guardó silencio como si no me creyera. —Bueno. Sobre ir hoy a ver el lugar de la boda. ¿Sigues disponible? —Suspiré, ante la incertidumbre de no saber si había una segunda intención en eso. —Khoa, no sé si es buen momento para... —Mi madre ya hizo las reservaciones, está muy emocionada. —Hizo una pausa—. Y mi padre vendrá también. —Lo que me faltaba. Sin embargo, no tenía de otra, debía afrontar el desmadre que yo solita hice. —¿A qué hora? —Paso por ti en una hora. ¿Está bien? —Sí. Está bien. Colgué antes de que pudiera decir algo más. Tenía una hora para armarme de valor, ponerme mi armadura y enfrentarme al hombre que tenía todos mis secretos. --- Hoy hay un mini maratón por aquí. Por la noche les subiré el otro, mis hermosuras.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR