CAPÍTULO 43

1773 Palabras

Claramente, Elías no confiaba en Holt y no intentaba ocultarlo. La confianza era algo que Holt tendría que ganarse con acciones, no con palabras. Por ahora, Elías organizó que se quedara en una casa sin niños, con tres guerreros dentro, hombres que vigilarían cada uno de sus movimientos, día y noche, sin intención de ser discretos. Elías quería que el mensaje fuera alto y claro: Holt no era de fiar, especialmente considerando su pasado con la manada de mi padre. Aun así, lo escuchamos atentamente. Nos contó todo lo que pudo sobre la organización militar con la que mi padre se había aliado. Esta agencia no sonaba como nada que hubiéramos encontrado antes. Era más oscura, más peligrosa. A diferencia de cualquier organismo gubernamental estándar, esta estaba construida para lidiar con seres

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