CAPÍTULO 44

1646 Palabras

Una vez que Elías reunió a un grupo para acompañarnos, nos encontramos en el centro de la manada, en donde él repasó el plan con ellos. Ellos debían vigilar la casa de la manada, en caso de que hubiera lobos rezagados escondidos cerca. Sin embargo, Elías y yo, estaríamos dentro de la casa de la manada, y necesitaríamos que nos cubrieran las espaldas. Después de eso, todos subimos a los vehículos y nos dirigimos hacia el territorio en donde solía vivir. Elías y yo estábamos sentados en el tercer coche del convoy, y durante todo el trayecto, me mantuve en silencio la mayor parte del tiempo. No estaba segura de si mi padre se había tomado el tiempo de vaciar la casa de la manada adecuadamente o si había apresurado su partida. No tenía idea si su oficina había sido vaciada o si las cosas qu

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