13. Sabia decisión POV Clarisse Las luces del hospital siempre me han parecido demasiado brillantes, casi crueles. Como si quisieran exponer hasta el último rincón de miedo que uno guarda dentro. Siento que cada destello de esos fluorescentes arranca un pedazo de mi calma. Tomo la mano de mi hija, que juega nerviosa con el cordón de su sudadera. Su carita refleja el cansancio de las horas que llevamos aquí, pero también algo más profundo: una inquietud que no sabe nombrar. Un chirrido suave anuncia que la puerta de la sala de familiares se abre. El doctor aparece, con la bata ligeramente arrugada y una carpeta en la mano. Su expresión es grave, pero no distante. Con un gesto me pide que lo acompañe a un pequeño despacho contiguo. —Podemos hablar aquí, señora —dice con voz baja. —Su hij

