Tu hija será mía

729 Palabras
Francisco Ruiz Estaba muy preocupado por Alexa. Aníbal, su escolta, me había dicho que la perdió de vista. La llamaba insistentemente, pero no respondía. Finalmente, esa noche, llegó a casa. —¿Dónde has estado, Alexa? —le pregunté, tratando de mantener la calma. —Por ahí —respondió con una sonrisa despreocupada. —Te escapaste de Aníbal. Me dijo que te metiste a un baño en un restaurante y te fuiste. Ella soltó una risa fuerte. —Sí, lo hice, y lo volvería a hacer. Por cierto, un amigo tuyo te envió saludos. Brian Bernardo. —Brandon... —dije, sintiendo que el aire se me iba. —Sí, Brandon. —¿Dónde lo viste? ¿Te hizo algo? ¿Te tocó, Alexa? —mi voz se volvió más intensa. Ella comenzó a reírse de nuevo, y la rabia me invadió. No podía creer que se estuviera divirtiendo mientras yo me preocupaba por ella. —Estaba muy bueno —dijo Alexa, con una sonrisa burlona. —¿Qué? —pregunté, sintiendo que la frustración me subía. —Sí, Brandon es guapo. No entiendo por qué te molestas. —Te prohíbo que lo veas —le dije, con firmeza. Ella soltó una risita. —¿Prohibirme? ¿Desde cuándo tienes ese poder?— Me reta. —Desde que te cuido, Alexa. No quiero que te metas en problemas. —Oh, por favor. ¿Crees que soy una niña? —respondió, cruzando los brazos y desafiándome.—No te preocupes tanto, Francisco. Puedo cuidar de mí misma. La miré, sintiendo que mi enojo se mezclaba con preocupación. La noche se desvaneció en un torbellino de pensamientos. Estaba atrapado en una encrucijada de decisiones. La idea de involucrar a la policía rondaba en mi mente, pero la seguridad de mis hijas me hizo dudar. A la mañana siguiente, entré en la oficina de Brandon, consumido por la furia. Sentía que había cruzado una línea inaceptable al acercarse a Alexa. Mi mirada estaba llena de seguridad, aunque la preocupación por mi familia era evidente. Brandon, por otro lado, parecía disfrutar de mi malestar. —¿Cómo estás, Ruiz? —preguntó, con una sonrisa cínica. Era como si se deleitara en el desasosiego que provocaba. —Te asesino si te le acercas —le respondí, conteniendo la rabia. Sin inmutarse, soltó un comentario desafiante:—Si te sigues portando bien, no le pasará nada. —Miserable, no te atrevas a tocar a mi hija —le advertí, apretando los dientes. —Siempre obtengo lo que quiero, y Alexa se me antoja muchísimo. Ya decidí que tu hija será mía, la tendré cuando se me dé la gana. Resígnate y ahora lárgate antes de que te maten —dijo, con una arrogancia que me hizo hervir de rabia. —Te advierto, Brandon —dije, conteniendo el impulso de lanzarme sobre él—, no estoy jugando. Él se rió, disfrutando de mi furia. —Oh, pero tú no entiendes. No estoy interesado en tus advertencias. Alexa es todo lo que quiero ahora. Mi corazón latía con fuerza. Cada palabra de Brandon me llenaba de rabia. —Eres un enfermo —respondí, tratando de mantener la calma—. No tienes idea de lo que estás provocando. —Provocando, ¿eh? —replicó, acercándose un poco más—. Escucha, si me entregas a tu hija, no solo le perdonaré la vida, sino que también podrías ganar mucho dinero. Mucho más del que jamás tendrás en tu maldita vida. El aire se volvió pesado y sentí cómo la indignación crecía en mí. —No te atrevas a hablar así de ella —le advertí, sintiendo que la furia me consumía.— No es una de tus putas es una niña de diecisiete años. Brandon sonrió, una sonrisa que no prometía nada bueno. —Y si te interpones entre nosotros o llamas a la policía, no acabarás bien, Francisco. Eso te lo garantizo.— Continúa como si ignorara cada uno de mis ruegos. La amenaza se sintió como un golpe en el estómago. Sabía que no podía dejar que esto continuara. —No me subestimes —dije, tratando de mantener la voz firme—. Haré lo que sea necesario para protegerla. —Eso lo veremos —dijo, su tono desafiante—. Pero recuerda, Alexa será mía, y no habrá nada que puedas hacer para evitarlo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR