Un helicóptero nos espera al momento de salir del avión, mi compañero es instalado por el equipo médico, soy la única que ira con él, los demás irán en otro. nos deja en el plan que hay en la cima de la montaña. Desde ahí puedo visualizar la imagen que vi, pero esta despejada, no hay lapidas, reja o neblina.
Todos acordamos que nadie diferente a nosotros nos acompañaría. por eso los hombres son los encargados de trasportar el cuerpo de Breisthell y nosotras llevamos el equipo médico básico.
El Alfa de Alfa se encargó de asegurar que uno de los helicópteros se quede en el lugar, solo por si es necesario un traslado urgente del cuerpo de mi compañero. No fue necesario que un piloto se quedará, mi hermano es una caja de sorpresas y él se encargara de pilotear si es el caso.
Bajamos y nos ubicamos en el centro de lo que sé es el camposanto. Me queda menos de 5 minutos, así que doy inicio al ritual. Saco el libro, debo seguir todo al pie de la letra.
Lo primero que debo realizar es la ubicación del cuerpo. Debo situarlo de acuerdo a los puntos cardinales, logrando la alineación de su corazón con la luna. Cada punto cardinal debe ser representado con una de las personas más importantes y representativas que tuvo antes del ataque del hechicero.
Ubico en el oeste (lado izquierdo) al padre, en el este (lado derecho) a la madre, en el sur (pies) Alay y en la norte ira la unión de sangres. Los demás puntos que complementa el plano cardinal, están representados con velas que simbolizan los 4 elementos, aire, fuego, agua y tierra.
Yo no estoy en la línea de personas representativas en vida, pero soy su compañera de vida, por lo tanto, nuestras almas y esencias están entrelazadas, razón que me hace ser la pieza clave del ritual para lograr cruzar el plano astral.
Los demás serán los encargados de proteger el lugar en el momento que sea necesario.
Continuó según lo indicado. Retiro la piedra de mi collar y lo mismo hace Kaliza, pero sin que este sea retirado de nuestro cuello, procedo a partir las piedras, le entrego a cada uno un trozo de la piedra, y se ubican en su posición. Les recuerdo lo importante de mantener el control de sus lobos y el equilibrio de sus emociones.
Le indico a la Luna de lunas que realice el corte en la palma de la mano derecha de mí compañero, recoja la sangre en la copa y me la entregue. Procedo hacer lo mismo, agrego mi sangre para generar una mezcla homogénea. Doy la orden para que todos se organicen dando la espalda al cuerpo de Breisthell, la única que puede estar frente a él soy yo.
Solo tenemos 2 minutos así que enciendo las velas y realizo un corte en la palma de derecha de cada uno de los presentes. Agrego dos gotas de sangre de la copa. Esto garantiza que ellos ingresen al mundo de los muertos conmigo.
Me arrodillo, suspiro y ubico mi mano herida en la de él. Siento como esa corriente eléctrica inicia su recorrido por todo mi cuerpo, la palma de mi mano quema y por la inclinación y apoyo en el antebrazo de los presentes, sé que ellos están experimentando la misma sensación.
Veo como todo el lugar inicia el cambio, ahora es como lo recordaba.
─ ¡Increíble! ─ Todo hasta el momento va bien ─ agrego al comentario cargado de sorpresa de Kaliza al ver que, todos están protegidos por esa luz purpura.
Miro el firmamento, una luz muy opaca esta sobre nosotros, significa que la luna culminó su alineación.
─ Es hora ─ informo, todos hacen un pequeño movimiento de aprobación con sus cabezas, nadie gira, todos saben que no lo pueden hacer.
Giro un poco la cabeza de mi compañero para tener un mayor acceso. Me acerco e incrusto mis colmillos en la base del cuello, bebo un poco de su sangre reclamándolo como mío. Estoy por retirar mis colmillos, cuando su mordida me hace arquear la espalda, succiona un poco de mi sangre, convulsiona y cae, cae de golpe causando que las mordidas sean bruscas.
Observo su cuello y tiene dos arañazos que inicias a sangrar, la sangre que resbala por mi piel, me indica que no solo él tiene una herida mayor a la prevista.
Fijo la vista hacia el firmamento y la pequeña luz desapareció, todo indica que el ritual fue perfecto. En mi rostro se refleja la felicidad de poder cumplir con mi promesa.
─ ¿Debe ser así de calmado? ─ la pregunta del Alfa de Alfas me inquieta, la única vez que estuve en este lugar, casi pierdo la vida, de no ser por mamá Milena, pero ahora todo es muy extraño.
─ No ─ contesto con mi respiración acelerada, veo a mi compañero y este no reacciona ¿algo está mal? Pienso al ver como su herida está desapareciendo.
─ Shyllen ¿eso es normal? ─ Acá nada puede ser normal ─ contesto sin girar.
Una brisa helada recorre mi cuerpo, veo como remolinos de aire se acercan, la neblina es más densa, las lapidas se hunden, las almas y rejas desaparecen.
─ ¿Qué te hizo pensar, que todo sería tan fácil? ─ trato de ubicar al dueño de esa voz diabólica que, retumba en el lugar. ─ Pequeña ingenua ─ agrega con risa macabra y arrogante.
Los remolinos de viento se disipan, pero el frio se intensifica.
─ El guardián de almas ─ dice en susurro la Luna de Lunas, pero no denoto asombro, una línea surca sus labios. Su reacción me parece raro, pero no comento nada.
Veo como una sombra inicia a salir del suelo, sobresale entre tanta neblina formando una silueta masculina. No logro ver su rostro, está cubierto por una sombra blanca sin forma y su cuerpo por un manto gris oscuro.
─ ¡Un- un es-espectro! ─ el tartamudeo de Kaliza me hace saber de su temor. Desde niña desarrollo un miedo por los demonios y espectros, aunque este no tiene apariencia similar, es solo una sombra voladora por así decirlo. Espero que mi hermana conserve la calma…
Me levanto y tomo la copa que contiene nuestra sangre, camino firme pero lento hacia él.
─ Toma ─ digo ofreciendo la copa. Una fuerza la arroja de mi mano y cae manchando el lugar. Según el libro ese era el tributo a ofrecer, pero su acción me deja confundida.
─ ¿Crees que, ese asqueroso liquido me interesa? ¿acaso se están burlando de mí? ─. No, acá nadie se está burla ─ respondo sin vacilar, no demuestro miedo, en realidad no lo tengo.
─ ¿Tan poco vale este ser? ─ pregunta agitando su mano. El alma de mi compañero y la de su lobo giran alrededor de esa sombra y luego desaparecen.
─ ¿Qué quieres? ─ por el tono desafiante de Antoine y su postura, sé que lo está retando.
─ Ante mí, no eres más que un significante cachorro, están en mis terrenos, solo son pequeños despojos inservibles. ─ Emplea un tono de burla en lo que se acerca a Luna.
─ ¿Qué opinas gran Diosa de la verdad? ¿estaré mintiendo? ─ se posiciona frente a la Luna de Lunas, un hilo de sombra toma su mentón y fija su mirada ante él.
Creería que se están mirando, pues dos luces negras resplandecen en ese círculo blanco asemejando unos ojos.
Me queda claro que la protección, no surte efecto con él. Su sombra atravesó sin ninguna dificultad la barrera púrpura de protección.
─ Ustedes los seres sobrenaturales, se creen tan poderosos, que, olvidan que el poder de la Diosa de la muerte no tiene dominio alguno. ─ inicia a volar alrededor de nosotros. ─ Deberían saber que, por más ángeles, demonios o supuestos inmortales, cada uno tiene su límite de vida y es acá donde sus almas se vuelven una con el universo y su existencia se esfuma.
─ En eso tienes razón ─ logro llamar su atención ─. Pero él no está acá porque su hora haya llegado, está por error, un error que tú ─ hablo y lo señalo con rabia ─ debes conocer perfectamente, así que déjalo libre, devuélvelo a donde en verdad pertenece.
─ Error o no, está en mi mundo, soy el único guardián de este lugar, y es mi deber proteger las almas que le son dadas a mi señora ¿qué te hace creer que haré lo que pides?
─ ¿Y si luchamos? Podría ser una opción ¿o no? ─ Kaliza, por favor ─ la reprendo
La risa macabra de esa sombra nuevamente retumba en el lugar. No puedo dejar que las cosas tomen ese rumbo, lo mejor es intervenir.
─ Iniciar una guerra acá, es generar un desequilibrio en todos los mundos ─ aclaro para calmar los ánimos, pues veo la intención de armar una guerra en todos.
─ Me alegra que uno de ustedes sepa a qué se enfrenta. ─ ¿Qué quieres a cambio? ─ mi pregunta no lo sorprende, de hecho, si lo hace no podría ver sus gestos.
─ Todos tiene algo que deben sacrificar, ahora la pregunta es… ¿Qué estás dispuesta a sacrificar? ¿qué es eso tan importante que me puedes entregar? ─ las preguntas no me sorprenden, debí saber que algo así podía suceder. ─ También ¿qué podría sacrificar tu compañero?
─ Te doy mi vida a cambio de la de él ─ Shyllen, ¡no! ─. El grito desesperado de mi hermana es algo que esperaba.
─ ¡¡De que servirá tu sacrificio!! ─ limpia su rostro ─ ¡¡recuerda que él podría morir sin su compañera, no te das cuenta que lo reclamaste!! ─ las palabras de Kaliza son una mezcla de ira y llanto, los puños de sus manos me demuestran que, mi comentario es inútil, ella tiene razón, de nada sirve dar mi vida.
─ El de ella no ─ afirma el protector de almas ─ pero el de ustedes si me es útil. ─ enredaderas brotan del suelo e inician a envolver a mis hermanos junto a Alay. El manto de protección logra quemar algunas, pero son demasiadas y su lucha es en vano.
Un quejido de dolor brota de los labios de Kaliza, quejido que es apaciguado con un movimiento de la maldita sombra. Toca su frente y ella queda inconsciente de inmediato.
─ Odio el ruido ─ agrega repitiendo la acción en Alay, Antoine y Varick. ellos se encontraban lanzando toda clase de insultos, tratando de soltarse de las enredaderas que cada vez ejercían más presión en sus cuerpos.
─ ¡Déjalos! ─ grito e inicio a caminar, pero mi manto de protección se vuelve pesado, siento que el aire me falta. Me siento impotente, mi mano y cuello queman por la sangrar que brota de manera lenta. Caigo de rodillas y veo como mi compañero es cubierto por neblina, mi angustia aumenta y mi respiración se altera.
Cierro los ojos e inicio a pensar en todo, quizá y funcione como la primera vez, quizá y pueda obtener el valor para resistir y acabar con todo.
Siento como alguien me toma del brazo, el manto se vuelve liviano, el aire circula con facilidad ─ Gracias mamá Milena ─ mi tono es suave, pero cargado de esperanza, creo que ella me escucho.
─ ¿Mamá Milena? ─ levanto la mirada y veo a la Luna de Lunas con una sonrisa. Me parece raro, que en toda esta situación ella este feliz.
─ ¡Basta! ─ la voz del Alfa de Alfas, resuena en el lugar ─ Es momento de terminar con esto.
Gira y mira a la Luna de Lunas, ella hace un movimiento de afirmación, me ayuda a levantar y besa mi frente. Se inclina, pasa la mano sobre la neblina que cubre el cuerpo de su hijo y la desaparece. Camina en dirección hacia los chicos, el Alfa la sigue y entre los dos, retiran la enredadera de sus cuerpos, los dejan con cuidado sobre el suelo, el cual se despeja con su tacto.
El guardián de almas sigue cada uno de sus movimientos, agita su manto y su cuerpo se materializa, es la imagen de un hombre mayor e intimidante, su parecido con la Luna de Lunas es increíble.
─ Padre ─ ese saludo me deja sin aliento.
─ ¿¡El guardián de almas es tu padre!? ─ pregunto algo exagerada.
─ Y la Diosa de la Muerte, su madre ─ agrega la sombra que ya no es sombra.
─ ¿Cómo? No entiendo nada ─ Como lo estás escuchando… él es mi padre ─ dice con una sonrisa tierna Luna.
─ Buen trabajo muchacho, has cuidado de mi pequeña tal como lo prometiste ─ le ofrece la mano al Alfa de Alfas y este la estrecha sin dudar.
─ No era mi intensión causarte tantos inconvenientes, solo quería probar tu valor. ─ no retira su mirada en lo que me habla, me da una leve sonrisa y con su mano me pide que me acerque.
Me cuenta un resumen de su historia, de cómo siendo un lobo se enamoró de la Diosa de la muerte, y se convirtió en el guardián de almas, para poder estar con ella por toda la eternidad.
La Diosa de la muerte estaba cansada de recibir tantas almas de manera injusta, por esta razón envió al mundo a su única hija, ella seria la Diosa de la verdad, la encargada de restablecer el orden en la tierra.
Su historia me parece de lo más hermosa del mundo, ambos lucharon por su amor y pesé a los obstáculos lograron vencer. Sé que su hija sufrió por la separación de su padre, pero toda tenía un objetivo, gracias a ella y al Alfa de Alfas, las injusticias que se estaban cometiendo en la tierra pararon. Quizá las muertes no, pero si, los casos de los cachorros que preferían morir a tener que sufrir las aberraciones por parte de sus padres o compradores.
─ No creerías que iba a permitir que mi nieto dejará este mundo ¿o sí? ─. No estoy segura, pero llegue a pensar que así seria. ─ contesto con duda
─ Debes entender que el responsable de todo esto, no pararía hasta completar su misión. ─ lo entiendo ¿pero era necesario lastimarlos? ─ pregunto señalando a los demás que aún están inconscientes.
─ No es la primera vez que tratan de engañar a mi padre. El alma de mi hijo estaba protegida en algún lugar, pero yo tampoco tenía la certeza que era este. ─De hecho, nadie lo sabía, solo su compañera podría descubrirlo. ─ agrega el guardián de almas y padre de la Luna.
─ Pero no creas que él podrá salir de este lugar, así como así. ─ veo como se acerca al cuerpo de mi compañero, nos invita a que nos acerquemos.
─ ¿Están listos? ─ pregunta a los padres de mi compañero. ─ Listos.
─ ¿Qué van hacer? No nos pueden dejar, no ahora ─ no quiero imaginar cosas, pero no tengo un buen presentimiento.
─ Mi madre me dejo vivir en la tierra para cumplir un propósito. Ahora una parte de nosotros debe regresar a donde pertenece. ─ ¿A qué se refieren? ─ estoy por perder la paciencia y no me gustan los rodeos.
─ Para que mi hijo regrese, se debe dar algo a cambio, es por eso que ─ toma aire y se aferra al pecho de su esposo. ─ dejaremos de ser lo que somos…desde ahora solo seremos simple mortales. ─ cada vez estoy más confundida, pero su voz me descontrola
─ ¿Dónde estoy?...