Después de la gran pelea, la sorpresa dada por nuestros hermanos y una suspensión de una semana, es hora de volver. No sé qué sucedió y porque no nos echaron del trabajo, de la casa y hasta de la manada de la Luna de lunas. Kaliza dice que nuestros adorados parientes tienen mucho que ver.
Para ser franca no me arrepiento de nada. gracias a ese suceso, pasamos una semana asombrosa los cuatro. Recorrimos muchas ciudades, comimos como ballenas, bailamos, vimos mil películas, jugamos y nos embriagamos sin control.
Soy la novia hermana más feliz del plantea, eso sin contar a Kaliza y Antoine, ese par son la representación del mal en la tierra. Debía cuidarme de cuanta travesura querían realizar, sus fechorías llegaron al límite de hacer salir a todos los asistentes del estreno de una obra musical, todo porque querían cantar y gritar sin control.
Antoine como su más grande aliado, le ayudo. Le pago a un muchacho de mi edad, para que gritará que había una bomba, lo debía hacer en lo que pasarán la publicidad, todos salieron, menos nosotros. Causaron el despido del chico, por lo menos cumplieron la promesa de darle trabajo y su hermano alcahuete les regreso el dinero a las personas que afecto, solo por el capricho de él y su hermana diabólica.
Varick tuvo que pagar una muy elevada cuenta, nuestros acompañantes se fueron en la madrugada a la fiesta que se celebraba en el gran hotel y Antoine reto a Kaliza para que besará al novio como felicitación y que él haría lo mismo con la novia. Todo fue un maldito desastre y amanecimos con el equipaje en la playa.
Ahora mis bellos hombres están calvos y nosotras con el cuerpo morado. Esta vez se les fue la mano con la chanza.
Kaliza cambio el shampoo de los chicos y agrego pintura de aceite rosa mezclada con pegamento, yo de ingenua los coloqué en sus respectivos baños, ¡pero juro que no sabía lo que en verdad contenían!… pero no me creyeron. Ellos como represalia, nos ataron mientras dormíamos a la cama y nos bañaron con una tintura de cabello morada, fue una suerte que solo lo hicieron en el cuerpo.
Como resumen de mi trágico y divertido viaje de descanso, puedo decir que cambie más de hotel que de calzones, de todas partes nos echaron y siempre por esos dioses del desastre. Pero aun con todo y todo, fue la semana más loca que he vivido en todos mis años y cada día me convenzo más del amor que nuestros hermanos nos profesan, así como el de nosotras hacia ellos.
Volver al trabajo fue más complicado de lo esperado, los chicos estaban en su plan de hermanos lapa sobre protectores. Para ellos no teníamos por qué pasar trabajo, solo aceptar que nos mantuvieran, como siempre fue una batalla que perdieron y aceptaron a regañadientes.
No quiero que tengan problemas, se deben concentrar en sus actividades y afianzar sus habilidades administrativas y de dirección como futuros Alfas que serán.
─ Hola, buenos días ─ saludo a mis compañeras que están reunidas en el área de Vestier, seguido lo hace Kaliza. ─ hola ─ contestan todas muy alegres.
─ Buena tarde ─ giro y veo a una señora muy elegante y de aspecto gentil.
─ Mi nombre es Coral, soy la nueva coordinadora de servicios generales y mantenimiento. ─ miro a Kaliza algo confundida y ella hace cara de que esta igual o más sorprendida por no ver a la bruja de Lucrecia.
─ Haré algunos cambios, pero los publicaré en la cartelera, sé que deben ir a sus respectivos turnos y no quiero que tengan problemas. Las iré llamando por grupos para conocerlas un poco mejor, soy mala para los nombres, así que de antemano me disculpo si las confundo, muchas veces hasta se me olvida el mío. ─ ese último comentario hace que muchas rían y el lugar se llene de una calma que hace mucho no sentía.
─ Pueden retirarse a sus labores, lo que necesiten me lo hacen saber, estaré dando rondas por las áreas que están a nuestro cargo, no quiero que estén dando papaya para llamados de atención, acá quiero que se apoyen y cubran su espalda como el grupo de trabajo que son y del cual ahora hago parte.
─ Si señora ─ contestan muchas y yo solo puedo pensar en que no todo es tan bello como se pinta.
─ Señoritas Luter y Maure, iniciaré con ustedes mi charla, por favor no se retiren, las demás a sus actividades. ─ ¡válgame! Ya decía yo que todo no era bueno, ahora debo escuchar las recriminaciones, hacer un compromiso y firmar otro memorando.
Todos salen y nos miran con cara de pesar.
─ ¿Cómo han estado chicas? ¿mucho trabajo? ─ Bien, si señora ─ contesto medio trastornada por el inicio de su charla.
─ De trabajo no mucho, llegamos de una semana de “descanso obligado” ─ dice Kaliza como apoyo a mi respuesta y haciendo énfasis en las dos últimas palabras. Coral solo niega muy risueña.
─ Quiero que sepan que estoy enterada ─ si, que casi matamos a medio mundo, pienso con disgusto, odio este tipo de charlas ─ que son asiladas de la Luna de Lunas, pero eso no hará que tengan un trato diferente, yo las trataré igual que a las demás. ─ suspira y se sienta, nos da una señal para que la imitemos y así lo hacemos.
─ Quiero que cualquier inconveniente que tengan, me lo hagan saber, no quiero chismes de corrillo y malos tratos con sus compañeros o superiores, ni de ustedes hacia ellos o de ellos hacia ustedes. Acá todos tenemos el mismo valor y merecemos un trato digno. Odio las personas que se meten en los problemas de los demás, si alguna realiza un acto indebido, soy yo la que debe intervenir. ─ afirmo con un movimiento de cabeza, en lo que espero que saque a colación el tema de la pelea.
─ Me gustaría que desde hoy Shyllen apoye el área de ortopedia. Kaliza estará en el tercer piso ala norte ─ lee y anota en una minuta.
─ Acá tengo anotados sus nombres, no crean que los sabía. ─ ya decía yo ─ agrega una calmada, pero alegre Kaliza.
─ No las quiero paseando por las áreas, a menos que sea por algo realmente justificado. Me gustan las personas comprometidas y responsables, así que nada de evadir el trabajo y abandonar el servicio. Recuerden que tenemos muchos ojos expectantes de fallas o equivocaciones laborales, para dar informe a la gerencia general, por lo tanto, depende de ustedes que seamos un excelente equipo y grupo de trabajo. ─ ¿sabe? Usted ya me cae un poquito bien ─ es difícil ver a Kaliza congeniar con alguien tan de repente. Coral mira divertida y vuelve a su minuta.
─ Ahora por favor a sus labores. ─ ok, permiso.
─ ¿No va a preguntar nada más? ¿o decir otra cosa? ─ ¡Kaliza! ─ ¡Uhs! ¿por qué me golpeas? ─ le hago un gesto para que nos retiremos, pero ella ni con el codazo que le pegué hace caso.
─ Quiero dejar algo en claro. ─ miro atenta, pero no veo rastro de querer hacer algún reproche ─ Lo que haya sucedido, para que ustedes sean consideradas un poco problemáticas, no es asunto mío. No voy a juzgar su comportamiento, nadie actúa como me contaron que ustedes lo hicieron… porque sí, todo tiene una razón y aunque no las justifico, tampoco las señalo.
─ Gracias ─ decimos al unísono.
─ ¡Creo que mataron una bruja! ─ su comentario provoca que salgamos muy sonrientes y con la tranquilidad de que Coral es una persona diferente en todo aspecto a lo que era Lucrecia.
Desde la llegada de Coral, las cosas cambiaron para bien, ha sido un mes fantástico en todos los aspectos. Nos quedamos con los chicos todos los fines de semana, así tengamos o no turno, ellos lo pidieron y no podemos decir no.
Hoy voy con toda la actitud a mi área de trabajo, es grandioso ver como el doctor Calderón hace su trabajo. Él es un hombre mayor, pero muy tierno con sus pacientes, los trata con mucho cuidado sean o no cachorros. Es una verdadera lástima que pronto se retira, quiere pasar más tiempo con su familia.
Llegó al área de ortopedia y creo que mi mandíbula cae al suelo. Hay un médico de espalda, hago un recorrido por su cuerpo y ese uniforme antifluido le queda de maravilla. Tiene un trasero genial, su espalda es ancha, en su mano derecha sostiene una placa de radiografía, dejando una muy buena visión de su brazo y antebrazo.
─ Señorita, si sigue mirándome de esa manera, creo que no podré continuar con mi trabajo. ─ ¡rayos! ─ susurro en lo que trato de colocarme el tapabocas, quizá con el oculte un poco mi cara de vergüenza. Olvide que, por el reflejo del negatoscopio, él podía verme.
─ Disculpe, doctor ─ agradezco que mis palabras salieran fluidas, la verdad es que me dejo un poco descontrolada.
─ Mucho gusto, soy el ortopedista Cohen, Joyner Cohen. ─ tomo su mano y me pierdo en café de sus ojos, son hermosos.
─ Shyllen Luter. ─ me mira con tanto detenimiento, pero luego sonríe y suelta mi mano.
─ El doctor Calderón, ¿ya se retiró? ─ No, pidió una licencia y volverá en un mes. ¿No diga que le molesta mi presencia? ─ No ¡Cómo cree! ─ contesto rápidamente.
El doctor Cohen es un hombre sumamente atractivo, es un imán para atraer mujeres y hombres. Espero que este sea un mes bastante largo…
Estoy exhausta con tanto trabajo, hoy es un día muy movido. No solo por los pacientes, la sala de ortopedia parece el pasillo de la fama, todas quieren pasar a ver o coquetear con el monumento ortopédico que decora el ala sur de la clínica.
Creo que hay momentos en los que se siente acosado o agobiado con tanta baba regada, hace caras de desagrado, pero con sus pacientes es igual de atento que el doctor Calderón. Se ve que realmente ama lo que hace.
─ Toma ─ la voz del doctor Cohen me sacan de mis cavilaciones.
─ Debes tener sed, no sabía que hoy sería tan movido el turno. ¿siempre es así? ─ hago un asentamiento con mi cabeza y de manera tímida tomo la bebida que me trajo.
─ Gracias ─ No tienes porque, sin tu ayuda este sitio sería una miseria.
─ ¿Puedes cerrar con seguro la puerta en lo que terminas, si no te molesta? Es que deseo descansar un poco y no quiero ver a nadie revoloteando por acá ─ ver como dibuja con sus manos una figura femenina, me hace reír.
─ ¿Es incomodo? ─ ¿Qué? ─ tener tantas admiradoras y admiradores.
─ Sí, pero nadie se puede enterar. Soy el fetiche de muchas y el polvo rápido de otras. ─ ¡vea pues sí que salió sincero el doctorcito!
─ Debe nuestro secreto ─ me giña el ojo y yo siento que mis pulmones colapsaron.
Un golpe en la puerta me vuelve a la realidad. Veo a mi hermana, le abro y ella mira con disgusto al doctor Cohen.
─ ¿Qué hace usted acá señorita? Le pedí que se alejará de mí y de todo el equipo médico. ─ de no ser por la mesa el pobre doctor cae de trasero, no sabía que después de Varick, existiría alguien que le tuviese tanto miedo a mi hermana, tanto que se cubre su entrepierna y eso me causa gracia.
─ ¿No me digas? ¡El médico con síndrome de perro elevado! ─ Sip ─ me contesta Kaliza apretando los labios para no reír por la cara del doctor.
─ ¿Quién? ─ dice el pobre entre nervioso y enojado.
─ Nada doctor, tranquilo mi hermana ya se va, ¿verdad? ─ pregunto con mirada asesina.
─ ¿Hermana? ¿Ese monstruo golpea testículos tiene hermana? ¡No lo puedo creer! ─ deja que sus brazos caigan a los costados y su cara es de incredulidad total.
─ ¿¡Cómo la vida te hace esto Shyllen!? Eres todo lo contario a esa cosa ─ la señala con una ceja elevada y la mandíbula desencajada.
─ Pues, así como usted puede ser ortopedista, distraído, mujeriego y egocéntrico al mismo tiempo ─ Kaliza está en posición de jarra, le hace una mueca y le saca la lengua.
─ Tras de contestona, maleducada, ordinaria e infantil. ─ Pues sí, ¿y qué? Acaso yo le digo algo por ser atractivo pero falto de cerebro y con pocos atributos ─ eso último lo dice mirando la entrepierna del doctor, él pobre nuevamente posa sus manos como en señal de protección.
─ ¿Le costa qué son pocos? Ya diera de brincos por pasar por mí. ─ ¡ya, basta los dos! Me tienen cansada su pelea poco madura. Así que se calman y dejan su discusión para otro día.
─ ¿Kaliza me puedes esperar en el Vestier? ─ le digo más como una orden que como una pregunta.
─ Sí usted se atreve a si quiera pensar o ver a mi hermana como una de sus fantasías, ¡lo capo! ¿me entendió? ─ el pobre pasa saliva y cambia de color. Veo a mi hermana salir y yo por fin puedo respirar tranquila.
─ Discúlpela, es que ella es algo alborotada. ─ Eso no debe ni recordármelo. Tranquila con el solo hecho de que no la vuelva a ver por acá estoy tranquilo.
─ Ahora me debo ir, espero que descanse. ─ veo como corta la distancia, saca un pañuelo y me seca la frente. ─ creo que la discusión te hizo sudar un poco.
─ Gracias ─ es lo único que puedo contestar, la verdad pienso que es todo lo contrario a lo que Kaliza describió. Me da tranquilidad, me trata de manera respetuosa, es alegre y hablador. Según mi hermana todo el personal habla pestes de este hombre, pero yo veo algo en él que nadie ve y quizá sea mi imaginación, pero es alguien muy solitario, así cambie de compañía cada noche.
Solo es tiempo me dará o no la razón, espero no equivocarme…